sábado, 10 de enero de 2026

¡Qué bravas las mujeres iraníes!

 

Me hace gracia Trump, que ha llegado al mundo creyéndose el amo y ha mostrado disposición a arreglarlo todo y me parece que va a salir a bofetadas de todas partes, porque no habrá quién no se dé cuenta de que sus intenciones no tienen nada que ver con los buenos sentimientos.

En Irán están hartas las mujeres. Se las obliga a taparse de una manera estúpida y a las que no cumplen el precepto se les marcan las espaldas, de manera ostentosamente cruel, o se las mata. También se las encierra y no por cortos periodos de tiempo. En Irán rige la tortura. A los homosexuales los cuelgan. Pero no es que les ponen la soga alrededor del cuello y los dejan caer, sino que los suben desde abajo. Muchos de ellos han sido colgados. Siempre de forma inmisericorde.

Se han puesto de acuerdo todas las mujeres de Irán, Por lo menos, todas las que no están al servicio del régimen. Los soldados no paran de apresar gente, ni de disparar, pese a que se les ha dicho que no disparen contra los pacíficos, de modo que se supone que los muertos no iban en misión de paz. ¿Pues en cual van a ir, imbécil? Dicen que hay entre dos y tres mil encarcelados. Quizá sean más. También serán acusados de algo, si antes no caen Jamenei y su corte, que no tendrán más remedio. Veremos si se van a Corea del Norte, o no les da tiempo.

Hay señoras que están arriesgando sus vidas de forma consciente, sabedoras de que sus desafíos les pueden costar la vida, lo cual indica que están dispuestas a todo con tal de cargarse al régimen que las esclaviza. Jamenei tiene dos opciones: matarlos a todos o entregarse, si no ve factible la huida, que todo puede ser.

Esos libros míos




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