Atrapado Maduro, es la hora de María Corina Machado y Edmundo González, que tienen una ingente tarea por delante. Pero antes de ello conviene considerar algún asunto. El primero es que Maduro no ha querido irse, sin duda porque prefiere una celda estadounidense a la libertad en Rusia o China. Los hay que siendo bobos, se hacen más.
Mientras tanto, hay otra tarea urgente, como lo es el desalojo de todos los lugartenientes de Maduro y la liberación de los prisioneros. Habrá que ver cuántos sobreviven, porque los tiene en muy malas condiciones. Todo esto hay que hacerlo corriendo y sin meter la pata.
Pero fundamentalmente hay que comenzar dándole la enhorabuena a Trump. La operación ha estado muy bien medida, parece ser que no ha habido heridos y Maduro y su esposa han salido por su pie dispuestos a vivir el resto de sus días en Estados Unidos. Trunp ha llegado a la presidencia de Estados Unidos dispuesto a hacer algo providencial y sus enemigos le van allanando el camino. En otro lugar, Jamenei también se está haciendo querer y los iraníes no están dispuestos a volver a sus casas. Tendremos que ver cosas.
De María Corina Machado ya he hablado muchas veces y he hecho mención a su enorme talento. Fue capaz de organizar un numeroso ejército a lo largo del tiempo para tener el control de las treinta mil mesas electorales. Ni Maduro, ni nadie de su equipo, ni Zapatero, que incluso mandó a sus hijas a Venezuela, ni Sánchez se percataron de nada. En la noche del recuento los maduristas iban cantando resultados y cuando se dieron cuenta ya era tarde. Ahora les toca a María Corina Machado y Edmundo, qué serenidad y qué talento los suyos, llevar a cabo la tarea de desmantelar la red de Maduro y organizar una democracia. Lo del ejército fue mucho más difícil.
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