Todo el equipo gubernamental se ha hecho a la idea de que los planes iniciales del Felón se han cumplido y que puede hacer lo que le dé la gana. Aunque Cristina Álvarez ha presentado recursos a través de sus abogados, todo apunta a que el juez Peinado tiene razón, puesto que son varios los meses los que lleva insistiendo sobre el caso y no lo habría hecho de no estar absolutamente convencido de la legalidad de su petición. Queda claro también, sobre todo por la personalidad de los integrantes, que si no quieren entregar los pasaportes es por algo que les concierne.
De cualquier modo, el caso huele a cárcel, si se pudiera demostrar todo lo que la pericia del juez ha logrado reconstruir. Las acusadas están nerviosas y harán lo que esté en su mano para dificultar la labor del juez instructor, que pide lo que necesita, según las pruebas que va encontrando.
Begoña Gómez y Cristina Álvarez podrían haber viajado juntas a Londres a gestionar asuntos relacionados con la cátedra y evidentemente el señor juez necesita poder comprobar si tal hecho se produjo. El magistrado considera que el pasaporte es el medio idóneo y aparte de eso no pretende la incautación del documento, sino simplemente cotejar datos. La polémica está servida y este deseo de ganar tiempo por parte de las acusadas puede acabar volviéndose en su contra. La ley es clara y a estas alturas Peinado no se va a dejar tomar el pelo.
Todo este asunto es tan raro como el propio Sánchez, que no hace tanto tiempo podía aspirar a cargos en varios organismos internaciones y gracias a la estupidez con que vino al mundo ya no tiene posibilidad alguna en ninguna parte y es que tampoco se puede escapar, porque ya lo tiene fichado todo el mundo. Lo que puede pasar ahora se llama ridículo.
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