jueves, 27 de abril de 2017

El Guernica no se llamó así al principio

Quienes hayan leído ‘1978. El año en que España cambió de piel’, saben, porque lo cuenta Amparo Zaragozá, la que fue la mítica dueña de la Galería Punto, en su colaboración, que ese cuadro que acabó representando el bombardeo de Guernica, le fue encargado a Picasso antes de que se produjera para exponerlo en el Pabellón de España de la Exposición Internacional de París.
Como cuenta Amparo, comenzó siendo de una manera, para terminar de otra, y finalmente se expuso sin nombre. El nombre de Guernica, que tanto éxito le ha dado, se le puso luego en vista de que no obtenía el éxito esperado.
Hay un estudio de Ramón Fernández Palmeral sobre el cuadro que no desmiente en absoluto lo dicho por Amparo Zaragozá, sino que lo corrobora por completo. Este trabajo está muy bien documentado y todo lo que dice es tan lógico que resulta difícil aceptar que haya tanta que dé por buena la tesis de que fue el bombardeo lo que inspiró a Picasso. Claro que hay algunos interesados en propagar esa idea. El hecho de que se sirvan de la mentira es significativo. En el caso de que aleguen de que desconocen o desconocían la verdad se les puede responder que no han hecho nada por averiguarla.
El cuadro no sólo le fue encargado a Picasso antes del bombardeo, de lo cual hay constancia escrita, con el importe pagado al artista, sino que también hay varios bocetos fechados con antelación al hecho que se hace creer que representa.
Hay un aire en la composición del cuadro a Los horrores de la guerra de Rubens, pero estoy más de acuerdo con la tesis de Ramón Fernández Palmeral en el sentido de que las figuras que aparecen en él ya están en la obra anterior de Picasso y que se sirve de esta composición para protestar contra las guerras.

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