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sábado, 8 de septiembre de 2018

A Pablo Iglesias no le gusta el vídeo

Un dato a favor del vídeo conciliatorio es que a Pablo Iglesias no le gusta. Aparte de que la instauración de la democracia ya significó, de hecho y de forma legal, la reconciliación de los bandos enfrentados en la guerra civil.
Todo lo que tiene que ver con el coletas es muy raro. Su abuelo fue condenado a muerte en un juicio durante los primeros tiempos del franquismo, y las acusaciones que pesaban sobre él eran muy graves, pero quizá ya supo desde el principio que no sólo no lo iban a ejecutar, sino que en el plazo de unos pocos años le darían un cargo que le permitiría vivir muy bien. El padre del coletas también tuvo buenos cargos durante el franquismo y logró hacerse con un patrimonio nada desdeñable. Llegó el momento en que el régimen ya estaba agonizante y muchos destacados franquistas fueron tomando posiciones con el fin de que a la muerte del dictador no se les reconociera como tales. Ignoro si es el caso del padre del coletas, pero aporto el dato, por si acaso.
La cuestión es que a los familiares más cercanos del coletas no les fue mal con el franquismo. Consiguieron medrar, a pesar de que fueron o aparentaron ser de izquierdas. El propio coletas se ha agenciado un chalet, supuestamente por algo menos de setecientos mil euros, que está fuera del alcance de la gran mayoría de la población.
Es decir, desde su abuelo para acá, en estos Iglesias siempre hay cosas difíciles de entender. Son como los dogmas. Para creer en ellos hay que tener fe.
Por otro lado, hace poco Luis María Anson alabó la inteligencia y la capacidad oratoria de este sujeto. Sus declaraciones sobre el vídeo citado han demostrado una vez más que la lógica, el sentido común, la inteligencia y el amor a la verdad le son absolutamente ajenas.

viernes, 11 de agosto de 2017

Dicen que han pillado al Rey emérito

Qué lo van a pillar, él va a la suya, sin que le importen lo más mínimo las consecuencias de lo que haga. No me extrañaría nada que Luis María Anson, de la RAE, como no se cansa de repetir, lo defienda.
Total, si es capaz de decir burradas tan gordas como la de que Felipe González ha sido el mejor estadista español del siglo XX, ¿por qué no tendría que justificar a Juan Carlos I? Ya le atribuye el mérito de la Transición, aunque para ello tenga que cometer la injusticia de relegar a un segundo o tercer término al verdadero artífice, que la llevó a cabo con gran riesgo y alto coste.
Para saber quién fue Don Juan es mejor leer a Juan Eslava Galán que a Luis María Anson. Entonces uno se entera de sus andanzas en Estoril, etc.
Don Juan le entregó su hijo a Franco como rehén, aunque esta palabra no figure en los acuerdos oficiales. Haber crecido fuera del afecto familiar le impidió a Juan Carlos I heredar las aficiones del padre, quizá con más éxito, porque eso de tener la corona...Parece ser que sus aficiones nos han salido muy caras a los españoles. No obstante, hace bueno ese artículo constitucional que dice que es irresponsable.
Ha estado a punto de cargarse la Monarquía, a pesar de que todo el mundo ha estado encubriéndolo, pero al final ya era tan escandaloso lo que hacía que no había modo de taparlo. A su familia sí que la ha podido romper en pedazos y ahí parece que no hay arreglo.
Felipe VI está tratando de recuperar para la Monarquía el prestigio perdido, pero mientras su padre ande por ahí lo va a tener difícil, porque tiene un egoísmo tan subido de tono que no se entera de nada más.


martes, 8 de agosto de 2017

Creo que Rosa Díez tiene razón

Pero antes de entrar en materia creo que es procedente poner aquí algunos párrafos de la columna de hoy de Luis María Anson:
«Solo Rosa Díez  tuvo en su día un atisbo de llevar adelante la ley que sanara la enfermedad del derroche y el abuso. En síntesis, esa ley diría: "Ningún partido político, ninguna central sindical puede gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados".»
Antes había dicho: «De los 700.000 funcionarios de 1977 se ha pasado a 3.200.000 empleados públicos».
Son cuestiones a tener en cuenta que preocupan más a Rosa Díez que a Pedro Sánchez, todo hay que decirlo. Ahora todo el mundo añora a la otrora lideresa de UPyD, pero en su día, cuando puso patas arriba el sistema, con iniciativas reales y nada demagógicas, la orden era darle leña al mono, y en cumplirla se afanaron muchos periodistas independientes, y se justificaron al modo que explica Cervantes: «Cubre el traidor sus malas intenciones/ con rostro grave y ademán sincero,/ y adorna su traición con las razones/ de que se precia un pecho verdadero.».
Lo que le interesa a Pedro Sánchez es echar a Rajoy, fundamentalmente para ponerse él. Con tal de cumplir este objetivo sería capaz de aliarse con Jack el Destripador, con Lenin, con Pablo Iglesias, con Stalin, con Puigdemont, con Otegui, con Junqueras, con quien sea.
Rosa Díez ve conexiones entre Pedro Sánchez y Nicolás Maduro. Yo también las veo. Pedro Sánchez se lleva muy bien con Pablo Iglesias, cuyas ideas sobre economía ponen los pelos de punta a quienes saben del asunto. Y ya se ve la situación en que ha dejado su tan querido chavismo a Venezuela. Es imposible que Pedro Sánchez desconozca la vinculación de Podemos con el gobierno de Maduro y con los gobiernos de la zona en los que el chavismo tiene influencia.


jueves, 27 de julio de 2017

Rajoy y las demandas históricas del País Vasco

No cabe duda de que aquellos griegos que escuchaban a Homero, y aprendían los versos de memoria, estaban mucho más civilizados y eran más abiertos de mente que los ciudadanos actuales.
En la actualidad se subvierten los conceptos. Dicen: Hasta Franco respetó los fueros vascos. ¡Claro! El suyo fue un régimen autoritario y, por tanto, podía conceder privilegios que ya habían otorgado previamente monarquías absolutistas.
En democracia no tienen sentido los privilegios, por tanto los demócratas vascos han de sentirse intranquilos ante la anunciada disposición de Rajoy a atender las demandas históricas del País Vasco. Los demás partidos, salvo los nacionalistas, que no pueden ser demócratas, deberían protestar el anuncio y exigir que no hiciera tal cosa.
UPyD lo habría hecho. No hay más que repasar las hemerotecas para cerciorarse de un modo absoluto de que esto es así.
Pero tenemos lo que tenemos y hay que pensar que es lo que nos hemos ganado.
Rajoy es el menos malo de los políticos actuales. Los demás, salvo raras excepciones, son escoria.
Mariano Rajoy no es un estadista, sino un fumador de puros. La medida de las cosas es un puro. A Felipe González le mandaba los puros Fidel Castro. Felipe González no ha sido jamás un estadista, por mucho que lo diga Luis María Anson, que no sólo dice esa burrada, sino que se le pueden apuntar más.
Rajoy es un profesional del poder que sabe que con el acto de encender un puro le da tiempo al azar para que haga de las suyas. El azar es muy importante. Por azar pudimos creer que Aznar era un gran estadista, pero él se empeñó en demostrarnos que no. Por azar, Zapatero consiguió cumplir sus sueños, que consistían en hacer una destroza monumental.
Ahora Rajoy, además de encender un puro, da privilegios al País Vasco, para ganar tiempo. El día que llegue un estadista tendrá mucho trabajo que hacer, pero si España no está llena de demócratas no podrá hacer nada.

jueves, 16 de febrero de 2017

El hemiciclo, como gallera

Fue Felipe González el primero en participar en los debates parlamentarios como si fueran mítines. Contaba con un partido muy disciplinado y obediente, lo cual no era el caso de Adolfo Suárez, al que traicionaron casi todos.
El Parlamento debería ser el lugar en el que trataran de convencerse unos a otros sobre la bondad de las respectivas propuestas, pero la configuración del sistema español permite que se utilice de forma espuria. Eso no ocurriría si triunfase la propuesta llamada diputado de distrito. Debería triunfar, porque el estado actual de las cosas ha permitido, quizá sin remedio por algún tiempo, que el hemiciclo se convierta en una gallera en la que unos despabilados, el coletas, el Rufián (a éste hay que llamarlo por su apellido), etc., en lugar de hacer propuestas y explicarlas, traten de provocar, con un estilo que cualquier macarra podría hacer suyo.
Por lo menos, Felipe González guardaba las formas y daba apariencia de discurso a lo que decía, aunque el noventa por ciento fuera espuma. Tenía el arte de decir con cien palabras lo que se podía decir con diez. Mi amigo Enrique Arias Vega, al contrario que yo, tiene una buena opinión de Felipe González, aunque no llega, ni mucho menos, a la risible de Luis María Anson.
Algunos parlamentarios cuyos partidos, al menos, tienen vocación democrática, saben torear a estos gallitos que hacen de la provocación su forma de vida, recordando al personal que en política todo absurdo es posible, pero hay otros, quizá menos capacitados, que pueden caer en la trampa y responder a ella.  En estos casos el que gana es el trol.
Algunos dirán que el pueblo español tiene lo que se merece. Ha votado masivamente a partidos que no deberían ser legales, porque sus políticas siempre serán nocivas para los ciudadanos, pero quienes diseñaron el sistema debieron tener presentes las pulsiones autodestructivas, de las que ninguna nación está exenta.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Pujol, en el Reino de la Impunidad

O acaso no sea reino, sino condado; o quizá quepa hablar de los Paises Impunes, en los que se habla una lengua que alaban todos los científicos del mundo.
El caso es que ya dijo él hace tiempo que si tiramos de la manta nos haremos daño todos, y lo cierto es que la manta, años después, sigue en su sitio. Una de esas frases que no son ciertas, pero sí muy llamativas, dice que hay tres cosas que no se pueden esconder. No es cierta porque no son sólo tres cosas, sino bastantes más, pero una de las tres es el dinero y los Pujol tienen mucho, de modo que tenía que llegar un momento en que habría que verlo; no se puede estar disimulando toda la vida.
Una vez que ha aflorado la fortuna y ya está a la vista de todos queda la segunda parte, la judicial, y ahí está el atasco; planea la impunidad. Ya se dio cuando lo de la Banca Catalana. Imperaba, más que mandaba, entonces Felipe González, el mejor estadista español del siglo XX según Luis María Anson, casi un prodigio de la naturaleza para los gobernantes colombianos, cuya vista guarde Dios muchos años.
La justicia española no insistirá ante Suiza, tampoco consigue la colaboración de las autoridades andorranas. Cualquiera puede pensar que la culpa es de esos países, o de sus gobiernos, y por ello el juez español no puede hacer su trabajo. Pero es que lo que dicen los suizos es que la justicia española les ha hecho la petición de un modo un tanto cutre: ha utilizado el método copiar y pegar.
¿Habrá desgana en todo ello por parte de los jueces españoles? ¿Se limitan a cubrir el expediente ante la opinión pública?
Las actividades de los Pujol no son buenas para sociedad.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El País, oligárquico

El País es un periódico que lo tuvo todo para convertirse en un referente mundial. Aparentemente lo hizo, pero nunca las apariencias logran evitar el desmoronamiento. Era un periódico con mucha calidad, con grandes firmas, con profesionales dispuestos a dejarse la piel por conseguir la noticia.
Pero la dirección era totalmente oligárquica. Su tendencia siempre ha sido la de utilizar el enorme poder que le confería su prestigio (y también la gran tendencia de los españoles al sectarismo y a la obediencia), en provecho propio. A su dueño, Jesús de Polanco, se le conocía indistintamente como PFFR (Poder Fáctico Fácilmente Reconocible) o Jesusito del Gran Poder.
Da vergüenza decir lo que se embolsó su sucesor el año pasado en concepto de emolumentos. Sobre todo si se tiene en cuenta la situación por la que atraviesan el periódico y el grupo. Esas barbaridades que cobra sólo se pueden justificar si en la empresa que las paga no hay despidos y el salario del empleado que menos cobra es decente.
El sucesor de Polanco es académico de la RAE, y esto es una nueva muestra de cómo funcionan las cosas en España. Juan Luis Cebrián, que en su novela escribió clítorix varias veces, lo cual fue objeto de mofa por parte de Luis María Anson, quiso entrar en la RAE, pero no había excusa para hacerlo. Al parecer, fue a Felipe González al que se le ocurrió la gran idea, que no fue otra que la de meter al alimón a los directores de los dos periódicos más importantes. Desde entonces, cada vez que Anson ve el nombre de Felipe González entra en trance. Ha llegado a decir que Felipe González el político español más importante de todos los tiempos.
En el libro Camaleones, desmemoriados y conversos se explica la procedencia de ambos. Eso de ser antifranquista después de haber medrado en el franquismo lo explica todo.
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'
'El primer viaje de nuestra vida'
'La amante imperfecta'
'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'

domingo, 2 de octubre de 2011

Lo siento por Javier Marías

Tengo la impresión de que el escritor y académico de la lengua española, Javier Marías, se toma algunas cosas excesivamente en serio. Algunas vicisitudes de la política, por ejemplo. Ahora ha dado en poner sus esperanzas en Rubalcaba. ¡En Rubalcaba! Contentas se quedarán las víctimas del terrorismo cuando se enteren, pues no me parece a mí que puedan tener buena opinión de tal candidato.
Aunque peor podría ser lo de Anson. Éste sería capaz de pedir la vuelta de Felipe González, y hacerlo además ante las narices de Pedro J. Ramírez. ¡Cuánta paciencia la de Pedro J.!
No seré yo quien niegue ni una sola de la muchas cualidades que adornan a Javier Marías, pero me parece que a veces se deja llevar por la pasión. Así, por ejemplo, cuando pregona que deberían impedirse las segundas legislaturas, pues todos nuestros Presidentes enloquecen en ellas. Por mi parte pienso que el que resultó malo en la segunda legislatura, o sea todos, también fue malo en la primera, lo que ocurre es que no nos dimos cuenta, o no nos quisimos dar cuenta. En todos los casos, aquellas cosas que hicieron malas las segundas ya estaban latentes en la primera.
Tampoco estoy de acuerdo con Marías en lo que atañe a la abstención. Dice que vota porque sufrió durante suficiente tiempo el franquismo como para anhelar la democracia. Una vez más, la pasión le nubla la vista. Lo que sufrimos es una prolongación del franquismo. Lo que tenemos es una dictadura de partidos.
Los ciudadanos no tenemos cauces adecuados para mostrar la indignación por la situación actual. Desparece el dinero, nadie va a la cárcel, y lo hemos de reponer. El dinero que falta. En las listas que vienen figurarán muchos de los responsables de la catástrofe. Votar no es poner la otra mejilla, sino el otro bolsillo.

'Bonaventura'
'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'


martes, 30 de agosto de 2011

La intención de Felipe González

Dicen que España es el único país del mundo en el que no hay un monumento al soldado desconocido y la explicación que se da es que aquí nos conocemos todos. Por tanto, quien lea a Felipe González, en su artículo de hoy en El País, por ejemplo, ya sabe que no se va a enterar de cómo está el mundo, y ni siquiera de cómo está España, sino que va a saber por boca de él que el PP tiene la culpa de todo y que Rubalcaba tiene la solución para todo.
Y a éste le tienen algunos por un gran estadista. Por cierto, por una vez, recomiendo leer el artículo de Luis María Anson, en El Mundo, periódico que no es del agrado de Felipe González y sí de José Luis Rodríguez Zapatero.
Fue por el empeño de Felipe González que a los nacionalistas se les dieron tantas ventajas electorales, que han aprovechado hasta el máximo, distorsionando la vida política española. Fue bajo el gobierno de Felipe González que se enterró a Montesquieu, y fue bajo este mismo gobierno cuando se optó por la arbitrariedad en la concesión de las líneas del AVE, lo que ha dado lugar a que luego se hagan muchas que no son rentables.
Fue bajo el gobierno de Felipe González cuando se puso de moda eso de “el que se mueva no sale en la foto”, que han copiado todos los partidos. Y fue al comienzo del gobierno de Felipe González cuando se desacreditó de una vez y para siempre al Tribunal Constitucional.
Felipe González ha tenido mucho que ver en la construcción de este sistema político que se nos caído por los suelos, incapaz de solucionar sus propios errores y que no tiene más remedio que consentir que vengan de fuera a decirnos lo que hemos de hacer.
Dicen que Felipe González, el antaño líder de los descamisados, se dedica ahora a diseñar joyas para las marquesas. ¿Será verdad?

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'