viernes, 17 de junio de 2016

Mas, ¿demócrata o delincuente?

No sé la cara que pondría un juez alemán, o francés, si un sujeto que se hubiera comportado como Arturo Mas, y por ese motivo hubiera sido llevado a su presencia, le hubiera espetado: «Tendrán que juzgar si ser demócrata equivale a actuar como un delincuente».
No sé la cara que habría puesto, pero sí que eso habría agravado la situación del reo. Lo que ocurre es que es imposible que en países con tradición democrática este pájaro tan desvergonzado hubiera podido actuar del mismo modo que lo ha hecho en España. En países con tradición democrática la ley está por encima de todo y quienes la incumplen de forma tan sistemática y descarada como estos elementos que estos elementos que puestos ante el juez actúan con el mismo descaro que los etarras en idéntica tesitura lo pagan caro.
Hay que recordar que no podría haber existido ETA (ni Terra Lliure) si no hubiera habido ningún partido nacionalista, y es necesario recalcar que el nacionalismo es incompatible con la democracia, puesto que los nacionalistas, para sobrevivir, necesitan prohibir, vetar, imponer, etc. Si se ven obligados a obedecer las reglas democráticas, desaparecen.
Es por eso que necesitan saltarse la ley y el orden, y a eso le llaman democracia, porque otras de sus necesidades consiste en pervertir el lenguaje. Las palabras significan lo que ellos quieren que signifiquen.
Los nacionalismos se basan en tal cantidad de fábulas, mentiras y tergiversaciones históricas, que causa asombro que haya tanta gente que se las crea. A pocos les da por verificar lo que leen u oyen. Les gusta, pues lo toman. Es como pinchar en todos los enlaces que llegan, con lo cual el ordenador se llena de troyanos y virus. Las mentes de los catalufos están llenas de troyanos y virus. Eso explica que Arturo Mas pueda presumir de demócrata y los catalufos le crean.

1 comentario:

PEDRO GPINTO dijo...

Los nacionalismos que padecemos hoy, querido Vicente, no solo tienen como responsables a esa panda de fanáticos que los profesan.

La (presunta) izquierda siempre le anduvo con paños calientes cuando no se ciñó alegremente de su brazo. Ya en el primer desdichado tercio del s. XX.

La kgda, con perdón, más reciente en este aspecto fue el gobierno del tal Montilla con ERC.

La derecha, hablando cataluÑés en la intimidad, también lleva tiempo bajándose los pantalones.Llevan cuarenta años ya, los cataluÑeses digo, inventándose una historia de quimera y educando a sus hijos en el odio profundo a España.

En el otro paisito, donde la violencia no ha cesado, es algo más que nacionalismo: es asesinato, complicidad y en el mejor de los casos, salvo pocas excepciones, silbar mirando al techo como si la sangre, el dolor, el crimen, el horror y la muerte violenta no existieran.