miércoles, 22 de febrero de 2017

¡Españoles no, refugiados sí!

La del título era una de las pancartas que se exhibieron en cierta manifestación habida en Barcelona. Esa pancarta es significativa, porque muestra el deterioro intelectual de quienes la portaban.
No se dieron cuenta de que con esa leyenda demostraban que los refugiados no les importan, sino que los utilizan como pretexto para ofender a quienes a pesar del enfermizo clima reinante logran mantener la cabeza en su sitio.
En otra de las pancartas instaban a los fascistas a marcharse de Cataluña, sin comprender, porque a ese nivel están, que los fascistas con ellos. Su insania les lleva a pensar que son dueños de las palabras y sus significados y, por tanto, pueden catalogar como fascista a quienes se les antoje. Pues no, no pueden. Los fascistas, los intolerantes, los insolidarios, son ellos.
Se creen los dueños de Cataluña y ni lo son ni lo pueden ser, porque no ha surgido con ellos, sino que se ha ido haciendo a lo largo del tiempo en virtud de muchas cosas a las que son ajenos estos dementes que se creen, más o menos, que son como Napoleón. El 19 de julio de 1901, Práxedes Mateo-Sagasta, en el Congreso de los Diputados, dijo esto:
«¿Quién duda que Cataluña se ha hecho rica por España y con España? ¿Quién duda que para hacerse rica, ha habido necesidad de concederla en las leyes ciertos privilegios, que le han dado ventajas sobre sus hermanas, las demás provincias de España?».
http://aps.unirioja.es/buscasagasta/registro.jsp?id=1687&cad=Sesi%F3n:%2019%20de%20julio%20de%201901&tipoBusqueda=alguna&resalta=0
Tengo escrito y lo repito una y otra vez que el agradecimiento es propio de los espíritus elevados. Obviamente, queda fuera del alcance de los dementes, que bastante tienen con pensar en sí mismos y se comprende que recurran al egoísmo, la intolerancia y la xenofobia, como modo de hacerse notar, para reclamar más privilegios, más mimos, más conmiseración.



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1 comentario:

Juan G Navarro dijo...

No soy separatista pero no niego que se pudiera impregnar mi sentir. No soy de izquierdas pero estoy abierto a la diestra, al centro y a la zurda si se contagiara mi espíritu. El nacionalismo busca razones porque existen el sentimiento y las emociones. Se busca fundamentar lo que se cree, si se siente y uno se recrea en ese sentir lo posterior es querer responder inteligiblemente el porqué siente así. Cuando uno está contagiado por un sentimiento basado en un cuerpo hegemónico de ideas en las que fue educado uno está habituado y es afecto a tal cuerpo ideológico. El secesionismo es un modo de sentir. Utilizará cualquier ocasión para hacer resonar su espíritu. Citar a Sagasta que junto a Cánovas, protagonizó la alternancia política a finales del XIX y principios del XX de aquella España, en pleno siglo XXI es buscar una frase identitaria propiciatoria para introducir la conclusión de “desagradecimiento” por las contraprestaciones recibidas. Los espíritus “elevados” puede que sean agradecidos, si tú lo dices será porque te consta. Para mí el espíritu se va forjando día a día, con él empecé este comentar y con él lo voy a acabar. Ciertamente el panfleto y el pasquín han sido y son un instrumento provocador. Para muestra, un botón. Al final han conseguido que en vez de hablar de refugiados hablemos de controversias en sentires nacionales.
P.D. No vayas a pensar, Vicente, que te ando persiguiendo, no hay nada de eso.