domingo, 3 de julio de 2016

En defensa de la Guardia Civil

La Guardia Civil es un cuerpo cuyos miembros, a cambio de un sueldo escaso, arriesgan sus vidas para defender las de los españoles. Parecida cosa cabría decir de la Policía Nacional.
Por su parte, el gobierno vasco continúa de modo incansable en su intento de blanquear a ETA y para ello no duda en intentar ensuciar el buen nombre de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Es imposible blanquear a ETA. Los hechos son los que son. Las víctimas de los atentados no van a volver a su estado anterior. El miedo en el País Vasco es una constante. Los que han tenido que emigrar a otros lugares no van a olvidar jamás por qué tuvieron que hacerlo.
Dice el gobierno vasco en su estúpida maldad que ha identificado 4009 casos de tortura. Hay que ser cretino y malintencionado al mismo tiempo para creerse eso. ¿Cómo es que con tanta tortura quedan más de 300 atentados sin resolver? ¿Cómo es que los etarras se sienten tan impunes que aún reclaman más impunidad? Si fuera cierto eso, los etarras habrían encontrado menos cómplices dispuestos a esconderlos y los curas habrían sido más comprensivos con las víctimas y menos con los terroristas.
Si no hubiera existido el PNV, que fue fundado por un orate, tampoco habríamos sufrido a ETA, puesto que los terroristas habrían carecido de las coartadas que les proporcionan los nacionalistas, con las que también se crea un público dispuesto a entenderlos. El nacionalismo es una ideología nefasta y criminal.
Llegará el día en que en España habrá un presidente con arrestos que meterá en la cárcel a todos los que vulneren las leyes y el buen hacer democrático. Si el presidente de España fuera Gorka Maneiro el Urcullín ese llevaría más cuidado con lo que dice y hace. Los guardias civiles y los policías también se sentirían más respaldados.


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