martes, 6 de septiembre de 2016

Discrepo parcialmente de Rosa Díez

Me refiero a la Tribuna que ha publicado hoy en El Mundo con el título: PSOE: susto o muerte, en el que tantas cosas sensatas dice, pero con el que no estoy, del todo, de acuerdo.
Creo que hay dos Rosas Díez. Una es la que militaba en aquel partido de maniobreros adocenados, en la que sus componentes adoptaban la posición de firmes a una voz de Alfonso Guerra. La otra es la que pudo sacar a relucir todo su potencial, hasta el punto de que muchos pensamos que España perdió mucho cuando el PSOE eligió a Zapatero como Secretario General en lugar de a ella.
Dice Rosa Díez algo del PSOE que no es cierto: un partido de orden, profundamente transformador y radicalmente democrático.”. Hay que remontarse a aquellos tiempos. El PP, entonces Alianza Popular, mudó su situación inicial para reedificarse sobre los cimientos de la UCD, en cuyo derrumbe cabe sospechar que influyó.
Por su parte, el PSOE renovado que borró del mapa al histórico, sin miramientos de ningún tipo, jamás fue democrático, puesto que fue Alfonso Guerra quien dijo que el que se mueva no sale en la foto; lo que tuvo de transformador fue que acabó con la libertad parcial de que disponía el Poder Judicial, que pretendía recuperar UPyD, y que sentó la bases de la corrupción al expulsar a Alonso Puerta.
Aquel PSOE, además, estaba infestado de nacionalistas, cosa que no ocurre con UPyD, en el que nunca ha cabido ninguno.
Es decir, el auténtico PSOE, el que Rosa Díez recuerda con esas gafas de colores que llevaba puestas al escribir su tribuna, es en realidad UPyD, partido al que le cuesta mucho seguir su andadura, porque el ambiente está muy enrarecido. Hay personas cuyo ideario es tan radicalmente socialista que se alegrarían mucho si el PSOE presentara el programa y las iniciativas de UPyD, pero son capaces de votar a Eguiguren y odian a Rosa Díez.

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