martes, 27 de septiembre de 2016

El PSOE puede acabar como UPyD

Aunque por motivos distintos. UPyD murió por una causa noble. En su lucha contra la corrupción, no de boquilla sin real, se enfrentó a enemigos muy poderosos y los beneficiarios de su afán no supieron agradecer tanta generosidad y dejándose llevar por periodistas fenicios votaron a otros partidos.
En principio, parece más difícil hacer desaparecer al PSOE. Muchos votantes llevan grabadas esas siglas en la piel y son capaces de votar a este partido aunque presente a un candidato tonto, por no decir malvado, cosa que suele ocurrir. Sin embargo, a pesar de todo eso, puede ocurrir que desaparezca el PSOE. Y no sería sustituido por un partido decente, como hubiera ocurrido de ser UPyD el receptor de sus votos, sino por uno infinitamente peor, por imposible que parezca, como es Podemos.
Y el caso es que el actual Secretario General de los socialistas está trabajando para este partido que maniobra para sustituirlo. Y no lo hace por ninguna causa noble, sino por otra tan prosaica y cutre como la de sobrevivir en el cargo. Pablo Iglesias se agarra a él porque lo necesita para sus planes.
Convendría hacer un inciso para sugerir, una vez más, que todos los políticos españoles fueran examinados por personal competente, con el fin de apartar de la política a los psicópatas y a todos aquellos que presenten alguna patología que resulte peligrosa para la nación.
La cuestión es que el actual Secretario General del PSOE se dispone a hundir al partido para siempre, sin que éste disponga de recursos, ni de capacidad para evitarlo. Se conoce que Felipe González lo capó en sus inicios, hablando en plata. Este señor, que es el político que ha gozado de más poder en toda la historia de España, tuvo un fervor del público que ya se ve que de forma inmerecida, puesto que lo ha dilapidado y ya no le hacen caso ni en su propio partido.

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