jueves, 2 de marzo de 2017

Injustificadas críticas a Pujol

Fue durante una conferencia sobre nacionalismos patrocinada por La Caixa, esa entidad catalana a la que se regaló el Banco de Valencia. Pujol quiso contar algo y fue abucheado y ante el desconcierto con que afrontó este hecho, le explicaron que está desacreditado.
Pero no es sólo Pujol quien está desacreditado, sino todo el catalanismo. No hay que fijarse en los ridículos de sus representantes ante los tribunales de justicia.
Esos abucheos son injustos porque Pujol no pudo llevar a cabo sus fechorías, y no refiero a los supuestos latrocinios sino al daño que ha hecho a España y particularmente a esa región española llamada Cataluña, por sí solo, sino que tuvo el apoyo de esos que ahora le increpan. Además, todo el mundo tenía que estar al cabo de la calle de los hechos que ahora se le imputan, por lo que cabe interpretar que lo que les sabe mal a sus sobrevenidos detractores, no a los de toda la vida, no es lo que haya hecho, sino que lo hayan pillado.
Criticándolo ahora es como si se lavaran ellos. Nadie se lamenta de haberlo apoyado y hay que recordar que gobernó Cataluña durante 23 años, tiempo en el que estuvo sembrando el odio, sin que nadie se diera cuenta de que ese rencor hacia el resto de españoles a quien más daño hacía era a Cataluña. Ahora increpan a Pujol, pero apoyan a sus sucesores y no les cae la cara de vergüenza por ello, ni siquiera al ver los nombres: Puigdemont, Junqueras, Mas, Rahola, Forcadell, Caram, Colom, Homs.
El peor escarnio que pueden sufrir esos enemigos sobrevenidos de Pujol es verlo caminar tranquilamente por la calle. Ellos lo quisieran ver encerrado. Pero Pujol no es tan tonto como Mas y compañía. Si no lo han encerrado todavía, parece difícil que lo vayan a hacer en el futuro. Pujol es el símbolo vivo de los catalanistas.