jueves, 30 de marzo de 2017

Lo de Cassandra Vera

Se conoce que a los de Podemos no se les puede tocar y supongo que Cassandra Vera es de Podemos porque Pablo Iglesias, ese castigo que nos ha caído a los españoles, por idiotas, se ha solidarizado con ella.
Enseguida invocan la libertad de expresión, la misma que niegan a otros. Como si la libertad de expresión pudiera ser ilimitada, como si no supiera todo el mundo, o casi todo, que hay cosas que no se deben decir.
Hay chistes de una crueldad extrema para determinados grupos humanos, que se cuentan desde que existen los chistes y que sólo sirven para poner de manifiesto la poca sensibilidad de quienes los cuentan y de los que los ríen. Hay otros chistes que llevan una carga de intención que va más allá de la crueldad y de la falta de sensibilidad, y son los que convienen a ETA, por ejemplo.
La perversión de ETA no acaba en el atentado, sino que luego la maldita banda, con la que miles de malditos ciudadanos se identifican, intenta humillar a sus víctimas y si puede sumirlas en el olvido. Todo lo que tenga que ver con la memoria de las víctimas y el reconocimiento moral que merecen es malo para ETA, de ahí que los ayuntamientos vascos regidos por impresentables se nieguen a poner placas en memoria de las víctimas, o se hagan los remolones.
Dentro de esas perversiones que convienen a ETA está la de banalizar sus atentados, haciendo bromas o burlas sobre las víctimas. Dicen que eso es humor y que si a algunos no les gustan que no se rían. Pues no es humor, porque lo que conviene a los terroristas no puede serlo.
El terrorismo es la plaga de nuestro tiempo y en España ha causado estragos, no sólo por las vidas que ha roto, sino también por las que ha encanallado. Y ya se va viendo que son muchas las que están en este segundo caso.



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'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978. El año en que España cambió de piel'
'Historias de la otra razón'
'Por qué España'
‘Búsqueda y desarrollo del talento’

1 comentario:

Juan G Navarro dijo...

"Ando a vueltas con la resolución judicial a Vera, parecería insensible si no me informara e intentara comprender todo lo acontecido desde los tuits (trece) hasta la sentencia de la Audiencia Nacional. Uno ya parte con sus prejuicios: no atentar contra la vida de las personas -en ningún caso-, no oprimir, no reprimir, no alentar ni inducir a delinquir contra la vida, libertad y derechos de todos hasta donde empiezan la libertad y derechos del resto de personas… No hace falta nombrar más.

Entiendo que la apología del terrorismo abarca el discurso en el que se defiende esta práctica; entiendo también que la callada por respuesta es una apología pasiva al atentado sobre la vida humana. Manifestarse calladamente como víctimas represaliadas por el estado centralizado defendiendo a los presos de terrorismo designándolos como “sus” presos no ha supuesto condena alguna.
Si así es a Derecho, así sea.

Y he de aceptarlo porque si ejerciendo su libertad no denigran al colectivo de víctimas de ETA manifiestan su derecho a expresar su sentimiento de opresión. La callada subyace porque lo contrario es el enfrentamiento entre vecinos. Sigue viviendo el silencio porque hay temor de hablar ya que al hacerlo te conviertes en diana fácil para la verborrea y el insulto de los pros violentos. Yo no vivo en el Norte y aún así intento entenderlos.

El error más grave de Vera no ha sido hablar sobre Carrero, ha sido nombrar a ETA. Son chistes satíricos e irónicos pero ella sabe como estudiante de Historia que la comparación de ETA con lo que sea debería haber sido más neutra. Se equivoca al equipararla con programas espaciales –hitos históricos-, con productoras de películas y películas con buena fama, o finalmente seguir por el mismo camino a sabiendas de que no debía; aderezándolo todo con emoticonos e imágenes, trasciende el mero chiste porque ya es un curro efectista más que ironía burda.

Pese a todo no comparto, porque no quiero, la sentencia. Ya que han tenido en cuenta las víctimas actuales del terrorismo de ETA o de los terrores de Al Qaeda o los temores sobre el terror del estado islámico diciendo que el espíritu del terror aún lacra nuestra sociedad. Cuando se produjo el atentado -asesinato- de Carrero también murieron Bueno Fernández y Pérez Mogena, ellos, estos últimos, son el silencio callado del olvido.

Atajar el camino para sentenciar que se la castiga en función de las actuales víctimas del terror es una sandez supina. Debería haberse singularizado el caso e interpretar el contexto histórico en el que aconteció; debería haberse tenido en cuenta que todo lo que se dice en la red debe ser cogido con pinzas. Deberíamos, en definitiva, hacer todos autocrítica y asumir que si no sabemos distinguir el trigo de la paja no debemos meternos en camisa de once varas.
Y Casandra, lo siento no comparto ese sentido del humor, piénsatelo bien; la libertad de expresión no ampara que puedas decirlo todo de cualquier modo, ampara que seas capaz de decirlo adecuadamente."