martes, 17 de noviembre de 2009

Alcohol, violencia y sistema penal

Hasta cierto punto tienen razón quienes defienden el actual Código Penal y abogan por el humanitarismo en el trato de la delincuencia, puesto que todos no tenemos las mismas opciones en la vida. Parece muy apropiado que el sistema penal español esté orientado, aunque sólo sea teóricamente, hacia la reinserción.
Ahora bien, hay delitos que señalan claramente que quien los comete no puede ser recuperado para la sociedad. Hay asesinatos de una crueldad tal que conceder a sus autores la opción de la reinserción es claramente una ñoñería y una ofensa para sus víctimas. De la misma manera, la simple pertenencia a ETA, o a cualquier otro grupo terrorista, debería ser un pasaporte directo a la cadena perpetua. Quien en ETA no es para hacer obras de caridad. Puede darse el caso de que alguno de los horribles criminales recapacite y se arrepienta de sus maldades y demuestre fehacientemente que es cierto. Quedaría la posibilidad del indulto. La prueba de que las leyes españolas son ñoñas, con algunos delitos, la tenemos en De Juana, el cristalero, etc. Quizá sean muy duras con quienes merecen mayor humanidad.
También han surgido voces, a raíz de la iniciativa que propone que el alcohol sea un agravante en lugar de un atenuante en los casos de violencia doméstica, que se muestran disconformes con esta medida. Pero el alcohol podría ser un atenuante en el caso de que quien lo hubiera tomado agrediese luego al primero que se echara en cara; pero si cada vez que se emborracha agrede luego a la misma persona, parece adecuado que el alcohol sea un agravante. Es un escarnio para la víctima y para el modelo penal, que se pretende humanitario, que el maltratador se escude en la bebida. ¿Cómo se puede reinsertar quien no reconoce su culpa?

1 comentario:

Leona catalana dijo...

Muy bueno, Vicente, expresas lo mismo que pienso.
Qué duda cabe que hay quien ha delinquido por los motivos que sean, pero luego se ha arrepentido y ha llevado una vida honrada, creando una familia y trabajando para mantenerla. Que después de cinco o hasta diez años, le digan que ha de ingresar en prisión, supone una injusticia.
Por otro lado están los que es evidente desde el primer momento que no se trató de ningún error de juventud. Asesinos, terroristas. maltratadores, violadores... Estos no se reinsertarán nunca y nunca deberían salir de prisión. Y si se arrepienten, la opción del indulto que dices sería justa.

Sobre el eximiente de estar borracho o drogado, otra que tal. Es la mar de fácil cometer un crimen si primero te hinchas a beber para que cualquier abogado lo use para minimizar la culpa.

Hay mucho trabajo para cambiar el sistema penal, pero nadie se preocupa de trabajar, prefieren actuar como niñatos en el patio del colegio.
Vergonzoso.