viernes, 6 de noviembre de 2009

Bancaja, CAM y Ripoll

No es la primera vez que se habla de la fusión entre Bancaja y CAM. De hecho, si no se hubiera entregado a los políticos la gestión de las cajas, algo de lo que probablemente se arrepintió en secreto Fuentes Quintana, esa fusión se hubiera hecho cuando era relativamente fácil llevarla a cabo. No se hizo en aquel momento por los mismos motivos que impiden ahora que se aborden fusiones entre cajas que con criterios estrictamente empresariales resultarían muy aconsejables.
Frustrado aquel intento de fusión, y puede que hubiera más de uno, ambas cajas prosiguieron su andadura, cada una por su lado, con la consecuencia de que en muchos lugares están una frente a la otra. Ese es el motivo al que aludían los análisis de los últimos tiempos para indicar que ya no era posible. Y de pronto, se ha descolgado el gobierno valenciano urgiendo a que se haga la fusión. Y José Joaquín Ripoll se ha opuesto a ella alegando motivos más políticos que económicos, lo que ha entenderse como una estrategia cuya finalidad es, precisamente, la de no dar ninguna pista.
De llevarse a cabo la fusión habría que cerrar, lógicamente, un buen número de oficinas y engrosar considerablemente las listas del paro. Sin embargo, al consejero valenciano de Economía le parece urgente y hasta ha puesto plazos. Como ya se ha dicho, a Ripoll, más cercano a la CAM, le parece mal la propuesta y por algo será que alega un motivo infantil. A pesar de que, a primera vista, la actitud del presidente de la Diputación de Alicante parece prudente, se piden castigos para él. Otras firmas prestigiosas en el mundo de las finanzas valenciano se han apresurado a bendecir la unión y a exponer una larga serie de motivos que la hacen aconsejable. De lo anterior se deduce que a unos les interesa más que a otros.

2 comentarios:

Curaçao, una mujer cabreada dijo...

Vicente Torquemada está ejerciendo su oficio: Inquisidor
Qué pena de hombre, tan formalito como parecía y no suelta las tijeras

Luis García Vegas dijo...

Es una verguenza!
Saludos

Luis