martes, 30 de enero de 2007

Dominar la presión de la olla

Es conocida la cínica frase del telepredicador de “La hoguera de las vanidades”:

Quién domina la presión de la olla tiene el poder.


A dominar la presión de la olla vasca se venía dedicando el tronante Arzallus, tan amenazador para quienes no pensamos como él. Quizá no se pueda decir que Ibarretxe ha aprendido la lección, porque a lo mejor ya la traía sabida. Lo que sí es cierto es que el personal ya está entrenado. De modo que ha sacado a la gente a la calle a protestar por lo que ha dado en llamar “ataque a la democracia”. Pretende, y quizá no sea el único político que lo haga, que los jueces se subordinen a sus dictados. Los polvos de antaño traen estos lodos de hogaño. Si jamás se hubiera tratado de influir en la judicatura, estas cosas resultarían más difíciles. Si desde el principio de la democracia todos hubieran respetado la independencia judicial y hubieran dejado que el poder judicial siguiera su propio rumbo, ahora sería más difícil negar su independencia y es seguro que sería más imparcial. Aparte de esto, conviene plantearse si el PNV debe algo a ETA. ¿Hubiera ganado algunas elecciones el PNV si no hubiera existido ETA? ¿Hubiera podido sobrevivir ETA si no hubiera existido el PNV? ¿Podría sobrevivir ETA si el PNV se aliara con el PP y con el PSOE para acabar con ella? Esta manifestación beneficia, en primer lugar a ETA y su entorno. Ibarretxe toma demasiadas iniciativas sin contar con los demás, señal inequívoca de que va a la suya, que no es la de todos. Y al hablar de todos, me refiero a todos los que estamos en contra de ETA. Otra cosa que conviene tener en cuenta es que tampoco es correcto que González, Aznar o Zapatero hayan negociado con ETA. Nunca jamás conseguirán nada por este camino. Por eso lo marca Ibarretxe.

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