sábado, 11 de septiembre de 2010

Joan Fuster

Escribió, entre otras cosas, “Nosaltres els valencians”. Su propósito se advierte de inmediato: agradar a los catalanes, o, mejor dicho, a los nacionalistas catalanes. Porque del mismo que hay, según Fuster, altres valencians, hay otros catalanes: son los susceptibles de ser nombrados “Cerdo del Año”. El seny permite estas cosas.
Hay que dar por ciertos los datos que maneja Fuster, teniendo en cuenta que en los casos en que hay dudas se decanta por lo que más conformes ha de dejar a quienes pretende dar gusto. El problema del libro no corresponde tanto a los datos, pues, como a la manera de encajarlos. Podría haberse hecho el estudio desde una perspectiva neutra, pensado en lo que hubiera sido mejor para los valencianos en cada momento. En este caso, lo más probable es que el ensayo hubiera tenido la difusión normal en estos casos. Poniendo como modelo a Cataluña, la cosa cambia. Eso convierte a Joan Fuster, a los ojos de los nacionalistas catalanes, en un assagista extraordinari. Tan extraordinario que sus tesis no han servido para nada, como no sea para enredar y quizá entorpecer el desarrollo de la Comunidad Valencia, dado que algunos lo han tomado como la biblia en pasta. Y por ahí van predicando.
Se empeña el ensayista en llamar payeses a los agricultores valencianos y eso a pesar de que reconoce que no tienen nada que ver con los genuinos payesescatalanes. Todo el tiempo se refiere al País Valenciano, no obstante haber reconocido que Jaime I lo constituyó como Reino. A Cataluña le llama el Principado. No seguir el modelo catalán, según Fuster, es malo para los valencianos, como también es malo que se sientan españoles. Pese a que tanto Cataluña, como el Reino de Valencia y el Reino Aragón y el Reino de Mallorca pertenecen a la Corona de Aragón, del Reino de Aragón se habla poco en el ensayo, y el rey pasa a ser rey catalán. Para Fuster, todo lo que hacen los catalanes está bien hecho y todo, o casi, los que hacen los valencianos está mal. El fracaso valenciano, según él, consiste en no haber imitado en todo a Cataluña y haberse convertido en sucursal del centralismo, en lugar de formar parte de los Países Catalanes.
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'
'La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños'

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