viernes, 20 de abril de 2007

Irene Villa, insultada

Periodista Digital publicó ayer una entrevista a Irene Villa. Cuando volví a visitarla por segunda vez, para ver qué comentarios había merecido, lo que había era una serie de insultos totalmente impropios y fuera de lugar. Hoy no aparecen y deduzco que, con buen criterio, los han borrado. Irene es una mujer fuera de serie, con unas cualidades que ya quisieran muchos presumidos. Cuando sufrió el atentado, un famoso columnista, que lamentaba el atentado, escribió que sino hubiera sido por él Irene y su madre jamás hubieran saltado a la fama. Ocurre que la entereza, la dignidad, el amor filial y maternal, la nobleza, no son cualidades que lleven precisamente a la fama. Sólo las cultivan quienes son capaces de captar su conveniencia y a las muestras está que el número de éstos es escaso. Son cualidades que, como es lógico pensar, no surgen de forma espontánea, sino que se tienen por deseo propio. Los terroristas pueden dejarla sin piernas, pero su ánimo ha quedado intacto. El poder de los terroristas se detiene en un punto. Nadie es tan poderoso como quisiera. Tras el atentado, algunos pudimos comprobar asombrados la gran calidad personal de María Jesús e Irene. Nos sirven desde entonces de norte y como motivo de imitación. Otros, como De Juana debieron reaccionar de otro modo. Ahora, como todas las personas valiosas, Irene tiene detractores. Quien se empeña en encontrarle un defecto a alguien, lógicamente, se lo encuentra. Un pigmeo moral, crecido a base de dar coba, puede llamar cobarde a alguien cuya vida no se puede explicar sin tener en cuenta el valor. Cuando un sabio discute con un necio ocurre que el sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice. Irene Villa logró el don de la sabiduría (la vimos sonriendo a su madre en el mismo hospital poco después del atentado) con su férrea voluntad destinada a buscar el bien. Buscar el bien es de sabios. El hecho de que alguien acierte en alguna cosa no significa que tenga que acertar en todas. Y el hecho de que alguien piense que se ha equivocado en algo no significa necesariamente que sea cierto que se ha equivocado. En Irene Villa, como en todas las personas, hay que fijarse en lo fundamental, y nos guste o no nos guste su orientación política, hay que reconocer que desde siempre está predestinada a ser un ángel.

2 comentarios:

Domingo dijo...

Uno de las múltiples presentaciones Powerpoint que circulan por la red dicen que si brillas siempre habrá quien celoso de tu brillo intente apagarte. Y en esos casos, nuestra reacción no debe ser la de apagarnos, sino la de brillar con más fuerza si cabe.

Cambiando de persona, yo alguna vez he dicho de Pilar Manjón que independientemente de que coincida o no con sus pensamientos políticos, lo que es seguro es que no voy a criticarla. Sí puedo evidentemente discrepar públicamente con ella pero nunca podré criticarla pues hay una diferencia abismal entre nosotros y es que ella ha perdido un hijo y yo afortunadamente no.

Un saludo, Domingo.

Vicente Torres dijo...

Domingo:
Es impensable que tú no te comportes con la gran nobleza que acostumbro a verte en cada momento.