miércoles, 11 de julio de 2007

Rafael Correa

Ha dicho Rafael Correa, presidente de Ecuador, que la RCTV apoyaba un golpe de Estado en Venezuela y tácitamente se ha mostrado conforme con que Chávez cerrara esa cadena. Yerra el presidente Correa al preferir, una vez más, la fuerza a la justicia, porque lo que debió haber hecho Chávez para desautorizar a la cadena es profundizar en la democracia, justo lo contrario de lo que viene haciendo, con su intento de perpetuarse indefinidamente en el poder. No estoy de acuerdo con aquellos que dicen que hay que utilizar la violencia para derrocar a Chávez, porque la violencia nunca trae nada bueno.
Decía que a Rafael Correa no le gusta la justicia y lo justifico en el hecho de que mantiene encarcelada a Sandra Correa León, a pesar de su inocencia. Sandra hizo su huelga de hambre, y la respuesta del presidente fue la indiferencia. Luego fue condenada a tres años de cárcel en una sentencia que, según su abogado, contiene numerosos errores, imprecisiones e incoherencias.
De su amistad con Chávez y de su espíritu prepotente y mesiánico no cabe esperar que se produzca el milagro de que entre en razón. No puede un hombre solo, ni tampoco un gobierno, acabar con la corrupción arraigada de forma tenaz en un país. Se puede ir disminuyendo el nivel de la corrupción poco a poco, con mucho esfuerzo y sobre todo dando ejemplo. Aprovechar que se tiene el favor de la mayoría del país para echarlo encima de 18 diputados a quienes ha tratado de corruptos, dando sus nombres y apellidos, es prepotencia. Hay labores que debe hacer la justicia.
Debo reconocerle, sin embargo, al caballero que estoy de acuerdo con él en cuanto a que el resto del mundo debería pagar a Ecuador por no explotar el petróleo del parque Yasuní y también en que las visitas a las islas Galápagos deben restringirse.
América Latina no necesita líderes populistas que busquen éxitos espectaculares y, por tanto, inciertos, sino políticos trabajadores y honrados, dispuestos a trabajar calladamente por mejorar en lo posible la situación de sus países.

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