viernes, 24 de diciembre de 2010

El fracaso de la ley Sinde

Se han escrito muchos artículos en los que se lamenta el fracaso de la llamada ley Sinde. Algunos argumentan que ir contra esa ley es ir contra la cultura y al final contra todos los españoles. Algunos han aprovechado para insultar a los partidos que han votado en contra, cosa que presumiblemente no hubieran hecho, o al menos no con tanta rotundidad, si el partido que hubiera estado en contra hubiera sido otro. También los hay que se han preguntado por qué los ciudadanos se han movilizado contra esta ley y callan ante otras injusticias.
Pero no he visto que nadie se pregunte si los españoles realmente se consideran protegidos por las leyes o constreñidos por ellas. Porque a lo mejor lo que piensa el ciudadano de la calle es que todos no somos iguales ante la ley, sino que unos son más iguales que otros. El ciudadano, quizá por su experiencia práctica, piensa que si pretende acogerse a la ley para resistir a algún poderoso que pretenda atropellarlo lo tiene verdaderamente difícil. El ciudadano ve que ni siquiera los gobernantes creen en la justicia, puesto que en repetidas ocasiones el presidente del gobierno, el ministro de Justicia, y algún presidente autonómico han presionado públicamente al Tribunal Constitucional. Un ciudadano no puede creer en las instituciones si sus propios dirigentes no lo hacen. Y menos todavía si tras demostrar que no creen en ellas no renuncian a los sueldos que les pagan.
Los ciudadanos españoles no perciben que la clase política, a la que pagan generosamente (y la larga cola de aspirantes a entrar en la política lo demuestra), vele por sus intereses. Dado este estado de cosas, no es extraño que los ciudadanos no vean en esa ley que se intenta proteger los intereses de la mayoría, sino los de unos pocos, a costa de los de la mayoría. El divorcio entre la clase política y el pueblo español es total.

'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'
'El Quijote contado a los niños'
'La aventura del cálculo'
'Chitón. Historia de una infancia'
'Diario de Amelia'
'Antes de que se me olvide'

1 comentario:

El Periódico de El Prat dijo...

Era un autentico tragala, carta blanca para cerrar paginas y blogs molestos.
En general Intenet está mal inventado, la parte del cordero se la llevan los mas sinveguenzas, las telefonicas.