viernes, 21 de agosto de 2009

Propuesta a Pepe Blanco

O como más le guste que le llamen, Pepiño Blanco, por aquello de parecer asequible, o Don José Blanco, por lo de la cartera ministerial. Parecía que el flamante nuevo ministro, al tomar posesión de su cartera, había dado por finalizada su época zascandil, traspasando este papel a su sucesora que, dicho sea de paso, nos hubiera hecho reír bastante, si no fuera porque nos sale por un ojo de la cara.
Hablar de risa en este caso no es ninguna exageración. Baste recordar que el tal Pepiño explicó que había ocultado sus preferencias por Obama (que en el caso de Zapatero llega a devoción) para no interferir en el proceso americano. Y en el caso de su sucesora ya se habla de acontecimiento planetario. Lo del Dr. Cavadas al lado de las ocurrencias de este par no es nada. Lo malo es que lo de esos dos debe de ser contagioso y los de la oposición no se han vacunado.
Ahora, el tal Don José, Pepe o Pepiño propone subir los impuestos a los ricos, para pagar a los pobres. Había previsto antes que lo de los 420 euros sería una buena publicidad y esperaba el momento oportuno para darle salida. Pero ocurrió al contrario y ahora lo ha de arreglar, pero el arreglo lo han de pagar otros. Naturalmente que cuando habla de subir los impuestos a los ricos no piensa en él, sino en ‘otros ricos’. Pero hay un modo de resolver las cosas, en el que no ha caído el titular de Fomento. Dado que tenemos tan gran número de políticos y asesores en España, podría suprimir un diez, un veinte o el tanto por ciento que hiciera falta, hasta ahorrar el dinero que necesita para pagar a quienes realmente lo merecen. Los políticos que quedaran serían suficientes para seguir enredando.

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