martes, 28 de mayo de 2013

El apuñalado no tiene la culpa

Un hombre enfurecido, porque invirtió sus ahorros en las preferentes con los resultados que se pueden imaginar, asestó unas cuantas puñaladas al que se las vendió.
El caso es que el agredido no se siente culpable, porque él fue el primero en comprar el producto que luego vendió a otros.
La cuestión es que hay mucha gente desesperada, porque ha confiado en una serie de instancias que luego no han resultado ser tan confiables. A la vista está que nadie se siente responsable. Lo más que llegan a decir quienes deberían decir algo es 'que actúe la ley'. La ley no puede abarcarlo todo y la Justicia en España está muy desacreditada. Hay una responsabilidad moral, que nadie asume.
Todos los que los que han tenido que ver, por acción o por omisión, con el derrumbe de las cajas de ahorros son responsables de lo que se conoce como estafa de las preferentes.
No se trata de aprobar la violencia, ni mucho menos, sino de dejar constancia de que no es probable que el agresor hubiera llegado a esos extremos sino se hubiera visto impotente ante la volatilización de su dinero. Lo había puesto en un sitio en el que le aseguraron que no corría riesgos. Pretendía matar a su víctima, dice alguien, para que conste como agravante. Sin embargo, Bankia ha repartido un manual de defensa propia entre sus empleados, puesto que ha detectado mucha tensión entre ellos y los clientes.
Mientras tanto, el número de imputados por el hundimiento de las cajas de ahorros es mínimo. Y el hecho de que alguno esté imputado no presupone que luego se le condene. Los políticos, que tanta culpa tienen en el caso, se saldrán penalmente de rositas.
En España, quienes no estén conformes con la mágica desaparición de sus ahorros tienen la opción de reclamar al maestro armero.

1 comentario:

Jota Uve dijo...

Como siempre la clase tropa paga los desaguisados del estado mayor. ¿Pero quien son esos? Porque esto de las preferentes viene de lo alto, no es una ocurrencia de cualquier consejo de administración. Fue algo orquestado desde las alturas, desde el gobierno, e incluso cabe sospechar de la comisión europea. Los mismos que asaltaron Chipre.