jueves, 2 de octubre de 2008

Combate nulo

En el programa “La noria”, que emite Telecinco, Miguel Ángel Rodríguez le espetó a María Antonia Iglesias, “Yo no sé si te has tomado la pastilla”. Con ello demostró, en primer lugar, cuál es el nivel de su ingenio, o sea, el más bajo, inexistente. A quienes han de tomar medicación, porque sufren alguna enfermedad mental, no les tiene que hacer ninguna gracia esta broma. Claro que quienes la gastan no tienen ningún respeto por ellos. En este caso, el hecho de que se pronunciara por televisión es un agravante. Por otro lado, Miguel Ángel Rodríguez ha sido ministro de España y es íntimo amigo del ex presidente José María Aznar, al que no cabe suponer que se hubiera atrevido a decirle algo similar. Demostró también, el ex ministro, sus deseos de ofender. Muy edificante nos ha salido el caballero.
Por su parte, María Antonia Iglesias podría haber aplicado el dicho “no ofende quien quiere, sino quien puede”. Era muy fácil darse cuenta de que si hacía caso omiso del ataque que había sufrido los telespectadores se lo agradecerían. Quizá podría haber hecho un alegato a favor de quienes han de tomar medicación, que no tienen el porqué ser despreciados de ese modo. Pero la buena señora respondió a su manera: “Eres un machista y un cabrón”.
Pancracio Celdrán Gomariz tiene dicho que el insulto es un desahogo muy eficaz. Pero ni el lugar en el que estaba era el adecuado, ni los insultos guardaban relación con lo que los había motivado. ¿Qué tiene que ver el machismo con la pastilla? ¿Cómo sabe ella que Miguel Ángel Rodriguez es un cabrón?
María Antonia Iglesias, por su parte, tiene mucha cercanía con el ex presidente Felipe González y el presidente José Luis R. Zapatero. De modo que en el caso de ambos contendientes se puede decir aquello de “dime con quién vas y te diré quién eres”. Ambos dos contendientes se sienten insultados por el rival, pero no consideran que lo propio sea un insulto. Hay que convenir en que los dos rayaron a la misma altura.

1 comentario:

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Una verdadera lástima, sin duda.
Saludos,
Diego