jueves, 20 de diciembre de 2012

Otra alma blanca (o muy blanca)

Resulta curioso que Juan Luis Cebrián, también llamado Juan Luix por su afición a escribir clítorix, que tanto empeño puso en entrar en la RAE, una vez que está dentro no se dedique en cuerpo y alma a ella.
Todos ganaríamos. Lo más probable es que la hundiera, igual que ha hundido a El País, y que, por tanto, desapareciera o cambiara el modo de funcionamiento que lleva de unos años a esta parte, puesto que en lugar de buscar gente capacitada para limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua, se utiliza para premiar a los fieles a no sé qué causa.
Ignoro si Juan Luis Cebrián será fiel o no a alguna causa, pero lo que parece fuera de toda duda es que si se dedica a la RAE, la hunde.
El País, el diario que tan "brillantemente" dirige, no para de despedir gente, y ahí está él, sin plantearse en ningún momento, que su presencia pueda ser una rémora, o algo peor, para la publicación. Puesto que con sus emolumentos del año pasado tiene garantizada una cómoda subsistencia durante el tiempo que le quede de vida, podría abandonar la dirección del periódico, o, mejor todavía, irse del todo del periódico, para que otras personas puedan intentar sacarlo a flote.
Pero los mandamases españoles de cualquier empresa, organismo o institución, por lo general, desconocen lo que es la autocrítica. Se conoce que piensan que sus almas son de una blancura deslumbrante y que todo lo que hacen está bien. Hay muchas almas blancas tendidas al sol en España. Y a pesar de tanta probidad estamos en crisis.
Se fue Enric González de El País y sigue Juan Luis Cebrián. Así están las cosas de mal en España. Con la falta que hace un periódico serio y realmente independiente de cualquier poder.

'Los penúltimos días'
'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'


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