No sé como hará Trump para solucionar la papeleta, pero los venezolanos están más que hartos de Delcy. Ya llevan años aguantándola a la fuerza, conque ahora que se han llevado a Maduro, con la ilusión crecida y las almas de casi todos están con María Corina Machado, por supuesto que la ven como un pegote y la fuerza para aguantarla ha desaparecido de golpe.
Quizá comprenda que lo mejor para ella es que se vaya, no sea que de pronto tenga ante ella un tribunal judicial con una larga lista de delitos suyos para ver y decidir que tratamiento le dan. De cárcel, por supuesto. Está todavía muy chula y arrogante, pero todo eso no podría ser más que apariencia. En la intimidad de su hogar acaso tome forma la zozobra que a buen seguro la ha de acompañar durante el resto de sus días. Dicen que es muy lista, pero yo no lo tengo tan claro. De hecho, tengo la impresión de que es tan torpe como todo su entorno. Trump la ha puesto en ese cargo, él sabrá por qué, y ella se lo ha creído. Pero el tiempo corre en contra de ella y acaso también en la de Trump, porque tampoco podemos saber nunca cuáles son sus auténticas intenciones.
En cualquier caso, sea cual sea la intención de Trump, a Delcy no le queda ninguna opción. Ha de abandonar el despacho y dejarlo todo limpio y ordenado para el nuevo ocupante, que sería Edmundo González, si se respeta el resultado de las anteriores elecciones, o María Corina Machado si se opta por convocar unas nuevas. He dado con absoluta seguridad el nombre de la virtual ganadora, porque en estos momentos no se concibe que pueda ser otra persona la que gane. Si dentro de cuatro o cinco años vuelve a haber otra contienda electoral la elección puede no estar tan segura. O tal vez sí.