He de confesar que yo era lector de El Debate desde el primer día. Lo seguía diariamente hasta que alguno se cansó de que mediante los comentarios, en los que me refería al caso, fuera haciendo amigos, de modo que me censuraron un comentario. Me quejé y nadie me hizo caso, salvo un naranjito, que me contestó de forma compasiva. A partir de entonces, nadie. Les dije que ninguno de los que firman en ese medio sería capaz de hacer lo que tuve que hacer yo para sobrevivir. Callan.
Bien, en su artículo de hoy el directorcito este pregunta si es posible otro PSOE. Pues claro que sí. El que creían muchos militantes y votantes que era. Los de la cúpula del partido conocían el engaño. Lo están demostrando. Pero otros líderes del partido y muchos votantes no tenían ni idea de la situación. Felipe González sabe disimular, pero es como Sánchez, que no disimula nada. Lo primero que preguntó Sánchez fue que si la Constitución permite echar al presidente (se deduce que tuvo que ser así). Otra cosa que se percibe en los Sánchez es que no tienen seguridad en sí mismos y necesitan estar haciendo trampas siempre. González tiene seguridad y los Sánchez no.
Además de esa trampa en la Constitución, puso el Tribunal Constitucional, que es como otro ministro de los socialistas y, en realidad, no tiene sentido, procuró que la financiación de los sindicatos corriera a cargo del gobierno, con lo cual los trabajadores no tienen quien los defienda, se procuró el control casi exhaustivo de los intelectuales, colonizó las instituciones en plan profesional, de modo que todo el Estado venía a ser como una copia del PSOE para los socialistas. Si mandaba el PP les ponían palos en las ruedas, para que tuvieran que andarse con cuidado. Les habría salido mal, porque Zapatero es un desastre y Sánchez otro. Por parte del PP, Aznar. Rajoy y Feijóo no se han enterado. Pero no tendrán más remedio que verlo.
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