Durante 40 minutos hubo un fallo técnico, esta es la explicación que han dado, en la Bolsa española. Sin embargo, ese error pudo tener consecuencias catastróficas puesto que en el mercado no solo hay acciones, sino que se negocian derivados, futuros y productos indexados, cuya ejecución depende simétricamente del dato que ofrece el índice.
No puede ser que esta gente se vaya sin más, y esto lo digo en plan realmente serio, porque deberían explicar exactamente qué es lo que ha ocurrido y cómo ha podido pasar que se dé esa catástrofe que en ningún modo debería haber tenido lugar. Tendré que recurrir, no obstante, al apunte bromista, porque lo que va resultando evidente es que en donde manda Sánchez es imposible que todo vaya bien. Alguien debería explicarle a Feijóo que hay que echarlo. Ir al Parlamento a ponerlo rojo no sirve. Hay que hacer salir a población a la calle: ¡Todos los que no estén conformes con Sánchez, a la calle! Y pedirles a los guardias que le pongan los grilletes y lo saquen.
Lo que ha ocurrido en la Bolsa es espeluznante, porque quienes tuvieran un dineral invertido en esos otros productos pudieron haber cometido un error fatal y ya veríamos cómo se habría podido soslayar. Supongo que de ninguna manera. Habría que introducir mecanismos que imposibilitaran estos errores. Solo faltaría que nadie quisiera acudir a la Bolsa española por falta de confianza en sus trabajadores. El barril Brent valía más de 120 dólares y al mismo tiempo se desplomó el Ibex, lo cual le pareció lógico a todo el mundo. La capacidad de sentir temor a causa de situaciones que aunque no sean ciertas si sean lógicas vuelve a poner de relieve que los motores de volatilidad siguen absolutamente vivos y por motivos más que consabidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario