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jueves, 21 de julio de 2011

Por lo menos, Camps ha dimitido

Si hubiera dimitido en su momento, o sea, cuando salió a la luz la conversación con el “amiguito del alma”, al que quería “un huevo”, su gesto hubiera podido tener la apariencia de honorable. Si su gestión hubiera sido buena hubiera encontrado muchos más apoyos en la sociedad, pero no ha sido así. El derroche en la Comunidad Valenciana alcanza cifras de escándalo, y a pesar de tanto dinero gastado el paro es mayúsculo, y los datos de la Educación son desastrosos.
Durante su mandato, se ha hecho adorar por sus subordinados cual faraón egipcio y ha apartado de las listas a todos los que no tuvieran el aplauso fácil para él o mantuvieran algún tipo de vínculo con Zaplana. No cabe duda de que la dimisión de Camps es una buena noticia para los demócratas.
Este gesto de Camps tiene un valor añadido y es que deja la pelota en el otro tejado. Está imputado por algo que, siendo importante, es nimio comparado con lo de la otra parte. Por un lado hay un chivatazo a ETA, cosa que por mucho que deshonrosamente se intente minimizar es un hecho gravísimo. Por menos, dimitió Antonio Asunción, gesto el suyo que dignificó a la política y que, por lo visto, no fue entendido por lo suyos, dado que ha tenido que abandonar el partido. Y el hecho de que haya un presidente del gobierno que ha fracasado totalmente y un candidato del partido cuyo programa electoral es lo contrario de lo que está haciendo el gobierno, es surrealista. Debería haber abandonado el gobierno el presidente y lo hizo el candidato, y puesto que éste también debe retirarse, no del gobierno sino de la política, por el asunto del chivatazo, dando paso a Carme Chacón, o a quien sea, el lío resultante es grande.
La política española es surrealista, pero, por lo menos, Camps ha dimitido.

martes, 14 de junio de 2011

Zapatero, machista

Es curioso que Zapatero, el campeón de la igualdad, el que por aquello de que hubiera el mismo número de ministros que de ministras nos regaló a Pajín y Aído, para que nos entrara la risa de vez en cuando, dando a entender con ello, quizá sin darse cuenta, de que entre sus colaboradores no abundan las mujeres de valía, o no las detecta, haya acabado por ser descubierto como machista.
Fue Laura Cano Zamorano quien lo hizo anoche, en la tertulia de Radio Express, mientras analizaba los motivos por los que Carme Chacón tuvo que renunciar a disputarle las primarias a Alfredo (llamadme Alfredo) Pérez Rubalcaba. España no es un país machista, dijo, pero para las mujeres siempre hay un obstáculo más. Laura se solidarizó con Carme Chacón y pasó a apuntar que quizá haya salido ganando por haber sido descartada, puesto que dada la catastrófica gestión de Zapatero los socialistas tienen todas las de perder. Posiblemente, cuatro años después de las próximas elecciones tenga una buena oportunidad. Obviamente, se entiende que alusión al machismo no implicaba directamente a Zapatero, pero indirectamente sí y en un buen grado, puesto que es quien toma la última decisión y dada su apuesta por el feminismo el asunto le compete directamente.
No se detuvo ahí Laura Cano Zamorano, una mujer acostumbrada a desenvolverse, y a triunfar, en un mundo de hombres, puesto que señaló que lo de las cuotas no sólo no sirve para nada, sino que incluso es ofensivo para las mujeres. Lo que necesitan es que la igualdad sea efectiva en todo momento y que desaparezcan todas esas trabas, a veces imperceptibles, que les quitan el caramelo de la boca cuando se lo han ganado a pulso. Sólo queda apuntar que Laura es capaz de acercarse con gran precisión a un asunto cualquiera desde muchos ángulos distintos. No debo olvidar tampoco a Ivana Villar, la conductora del programa.
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