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martes, 21 de noviembre de 2017

UGT pide algo que ya se le da

Todo el mundo sabe que los sindicatos son necesarios e imprescindibles, pero de lo que se ha dado cuenta menos gente, es que los sindicatos españoles, al menos los dos mayoritarios, han errado el camino.
No se han planteado la idea de que deben ganarse la voluntad de los trabajadores con su esfuerzo, sino que dan por hecho que ya se la merecen de antemano.
En mi opinión, a dirigentes sindicales les interesa más su sindicato que la suerte de los trabajadores. Es decir, el hecho de que un trabajador concreto tenga razón en alguna disputa con la empresa no les conmueve tanto como alguna reivindicación menor que el sindicato haya planteado. Que a algún trabajador no afiliado ni siquiera se le respeten los derechos humanos no les preocupa.
Al menos los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO. en el Reino de Valencia ni siquiera respetan la denominación oficial, que es Comunidad Valenciana. Ambos sindicatos optan por el dialecto catalán https://www.change.org/p/alcalde-de-valencia-al-alcalde como vía de comunicación. De modo que un trabajador que quiera afiliarse a alguno de estos dos sindicatos, porque si no lo hace seguramente no lo van a defender si tiene necesidad de ello, ha de consentir en que de entrada le hagan comulgar con ruedas de molino. O sea, se humilla al trabajador imponiéndole algo en lo que quizá esté de acuerdo, pero en lo que no debería estar conforme es en que se lo impongan. Además, si la mejor defensa de un trabajador es el cumplimiento de la ley y se empieza no cumpliendo algunas el asunto no presenta buen cariz.
Los sindicatos deberían vivir de las de los afiliados, pero como no consiguen ni de lejos tener los suficientes, viven de las subvenciones, que es como si todos los ciudadanos pagáramos una cuota.

domingo, 9 de octubre de 2016

La aventura de evitar unos latigazos

Disfrutamos de privilegios como opinar tranquilamente sobre cualquier asunto, con limitadas y justificadas excepciones, o vestirnos casi como nos parece, pero esto sólo en los países democráticos y estas libertades no nos han sido dadas de forma gratuita.
Para que podamos disfrutar de estos, que a la vista de lo que ocurre en otros lugares, podemos llamar privilegios han tenido que existir personas dispuestas a arriesgarse a sufrir tormento, y lo han sufrido, o a perder su vida, y la han perdido.
Gracias al sacrificio de muchos, cuya sangre derramada fertiliza de forma vigorosa los Derechos Humanos, los habitantes de algunas partes del planeta podemos vivir como personas. Don Quijote lo dijo así: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.».
Es un error dar por irrevocable esta situación. En España, hoy, existe la amenaza del totalitarismo y ningún otro lugar del mundo está exento de gente que alberga estas intenciones. Las personas que están dispuestas a cumplir con la recomendación de don Quijote constituyen la mejor defensa de nuestras libertades.
Cuando Ashraf Fayad recibió esa pena cruel por escribir un libro de poemas se convirtió en uno de esos héroes que se sacrifican para defender nuestras libertades. Juan Luis Calbarro, dueño de la editorial Los papeles de Brighton, nos pidió a unos cuantos amigos que participáramos en el libro colectivo ‘Palabras para Ashraf’, y lo hicimos con mucho gusto. Defender a Ashraf es defendernos a nosotros mismos, es luchar por nuestra libertad. Además de eso, todos los autores compramos, al menos, un ejemplar. El libro está a la venta desde hace algunos meses, pero se presentó oficialmente el pasado día 7 en Madrid. Había que estar en la defensa de las libertades y me desplacé a Madrid para ello.
Dada la índole de la causa, se esperaba una mayor colaboración de la prensa.

miércoles, 20 de enero de 2010

El terremoto, según Chávez

Difícil lo tienen, por no decir que imposible, los venezolanos que no votan a Chávez para trabajar en empresas del gobierno. Una vez que se ha cedido, aunque sea para poder comer, la situación es más llevadera si uno se auto convence de que está haciendo lo justo. Encontrar excusas para cualquier cosa es relativamente fácil. Un buen número de venezolanos aguanta, pues, a pie firme, levantando oleadas de indignación en el resto, las patrañas de Hugo Chávez.
Y como Chávez se dice de izquierdas, pues en España también los hay que lo han defendido a ultranza y que han intentado justificar sus desmanes. Éstos están moralmente obligados a creerse que el terremoto de Haití ha sido causado por la Marina de Estados Unidos. Y a agradecerle al caudillo venezolano que los haya puesto sobre la pista. El objetivo de Estados Unidos es, según él, destruir Irán a base de provocar terremotos en su territorio. Hay que aplaudir tanta agudeza.
Ahora bien, en Venezuela las cosas no parecen ir muy bien, a pesar de que al frente de su gobierno hay alguien tan avispado y, según él, bondadoso, porque siempre habla de favorecer a los pobres (aunque habría que precisar que en todo caso sería a los pobres que le besan los pies). Hay un sitio llamado Venezuelaawareness.com, en cuyo inicio figura esta recomendación de Simón Bolívar: “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”. En ese sitio se habla de los presos políticos de Venezuela, del estado de los Derechos Humanos en Venezuela, y de otras cosas más que tienen que ver con ese país. La situación por la que atraviesa Venezuela es grave y se agrava día a día con la permanencia de Chávez en el poder. Él es peor que un terremoto.