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lunes, 25 de agosto de 2008

Clonar a la mascota

No hace muchos días se dio noticia de que una persona adinerada había clonado a su mascota, o se disponía a hacerlo. A raíz de ello, se suscitó la cuestión y hasta se hizo alguna encuesta sobre el particular. Saco a relucir el asunto porque la semana pasada murió mi pequeña Yorkshire, que ya llevaba quince años a cuestas. Por nada del mundo se me hubiera ocurrido clonarla, ni aunque me hubieran pagado por ello. He de explicar, antes de seguir, que yo no albergaba ninguna intención de tener mascota, pues entretengo mis ratos libres con la lectura y a más trabajo, lógicamente, corresponde menos tiempo libre. Pero me metieron en casa, primero una gata, que murió el año pasado con 18 años, y luego la perra.
Una vez que se han metido en la vida de uno, se les admite con todas las consecuencias. Clonarlas equivaldría a equipararlas con objetos, a pensar que con dinero todo se compra y todo se vende. Las cosas no son así. Si yo necesitara un animal de compañía, me compraría uno, o dos, o acudiría a alguna asociación protectora de animales para adoptarlo. Sería un animal nuevo, que ocuparía un lugar en mi corazón, pero que en ningún caso suplantaría el de los que tuve.
Es cierto que ahora tengo un poco más de tiempo libre y algunas preocupaciones menos, pero también lo es que yo preferiría seguir teniéndolas, como las tenía en otros tiempos, sobre mis piernas. A mi perra le gustaba que la tuviera al brazo y mientras tanto yo leía algún libro o el periódico. Entonces aparecía la gata y decía que ese sitio era suyo y se ponía ella. Yo lo solucionaba poniendo los pies sobre una silla, con lo cual ya había espacio para las dos.
Algunas lecturas llegan a emocionarme de verdad, pero tenerlas a las dos al brazo, con su amor incondicional no era un placer menor. ¿Cómo comprar eso con dinero?

lunes, 7 de mayo de 2007

¿Tienen alma los animales?

Leyendo La hierba crece despacio, doy con aquel mensaje del Papa en el que dijo que los animales tienen alma. Lo recuerdo. Por aquel entonces yo aún veía algo la televisión y me viene a la memoria que Jesús Hermida le pidió su opinión a Antonio Gala, que se la dio:
- Si tiene alma un japonés, ¿por qué no la ha de tener mi perro?
Es muy difícil establecer algún tipo de diálogo con los japoneses, viven muy lejos y tienen un idioma muy difícil. Con nuestro perro nos entendemos perfectamente.
¿Tiene alma Ibarretxe?
Mi gata hubiera cumplido 18 años dentro de unos meses. Un día, semanas atrás, le fallaron las patas y a partir de entonces hubo que llevarle el bebedero para que bebiera y hubo que darle de comer con las manos. Cuando se la llamaba, si levantaba la vista, ya no miraba de ese modo descarado y curioso con que solía hacerlo, sino que miraba al vacío y de modo ausente. A los pocos días se murió sin hacer ruido. Ahora queda el hueco en donde estaba su bandeja de arena. Mientras vivió, los fines de semana, al notar que yo tardaba más de lo habitual en levantarme de la cama, se paseaba por encima de mí y me olía el aliento, para ver si me ocurría algo. ¿Por qué no ha de tener alma quien se preocupa por mí? ¿Por qué sí ha de tener alma, por ejemplo, un abogaducho puesto al servicio del gran capital y que con tal comprarse un coche mejor del que tiene no duda en hacer las maldades que le mandan?
Ahora me queda una perra yorkshire. Como secuelas de su también avanzada edad, ya no tiene vista ni oído. Y sin embargo, cuando llego a casa, me está esperando en la puerta. Y se la nota feliz cuando la tengo en brazos. ¿Cómo no va a tener alma mi perra?
Tampoco quiero olvidar a un caballo que no sólo tiene alma, sino que además escribe cada semana y lo hace muy bien. Se llama Incitatus y yo egoístamente recomiendo el artículo de entre los suyos que más me interesa.