Cada día es más difícil saber por qué no lo encierran, porque las notas que va dejando van más allá de toda duda. Han condenado a Ábalos, pues la culpa la tiene Ayuso y no hay más que hablar. Por supuesto que eso a ella le viene bien, porque le otorga popularidad y no le hace ningún mal. Además, ya sabe todo el mundo que le gusta la fruta. ¿Cómo no le va a gustar si no para de darle motivos para que se la coma?
Pues esta la cuestión: tenemos un tipo que fue la mano derecha de Sánchez, que lo llevó por toda España, con un Mercedes que supuestamente pagó el padre de Begoña y en todas las agrupaciones del PSOE hablaban de limpieza electoral y de dejar España más limpia que antes de nacer. Llegaban a un pueblo, dejaban el coche un poco lejos y se dirigían caminando hacia la sede en la que iban a dar su discurso. Así fue todo desde el primer día y luego hizo trampa con la urna. Si Sánchez no hace trampas no es nadie. Lo raro es que el PSOE no lo haya rebotado todavía, con lo que vemos que todo está podrido.
Aparece López, una vez más, hablando de justicia y de que quien la hace la paga, sea Ábalos o Ayuso, y aquí la gente se le tiene que haber quedado mosca, porque no consta que la presidenta de los madrileños esté imputada por ningún lado, ni que lo vaya a estar. Sí que parece que en cuanto se descuide lo estará Sánchez, el Felón, por ir haciendo una trampa tras otra y por pensar que todos los demás nos estamos chupando el dedo, lo cual puede ser, no digo que no. Sí él lo piensa, algo habrá, aunque tampoco lo tengo tan claro.