Naturalmente que la ha pedido Sánchez, porque no puede ser otro, y se calla que son 22 países por ahora los que han solicitado que se quede todos los inmigrantes aquí, en Canarias, en Ceuta y en Melilla. Y ya veremos qué pasa luego, que no será bueno para los españoles si todo sigue igual.
Es absurdo y tremendo lo que cuenta Sánchez, en un escrito en el que hace la vista gorda sobre lo sucedido. Dice que entraron cincuenta mil, como si fueran pocos, que no lo eran, pero es que en realidad fueron muchos más. Gentes que entran y salen como si fuera su casa, como si nadie tuviera nada que decirles. No voy a decir que además de entrar robaron, eso que lo digan los que hayan sido robados. Pero si han entrado cincuenta, sesenta o setenta mil, algún mal tienen que haber hecho. Haría falta saber para qué está la policía española, para qué el ejército, para qué todo. Ceuta y Melilla son españolas y ahí nadie tiene derecho a poner el pie sino es con los pertinentes permisos.
Por encima de todos los lugares comunes que emplea Sánchez, muchos y me da la impresión de que aún le faltan, lo que se percibe en su escrito que Úrsula Von der Leiden y la Presidenta Irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque de manera urgente una reunión con los ministros del Interior de todos los países miembros para establecer una política común ante acciones de esta naturaleza. Es una petición tan estúpida que bastaría con que se presentase allí Gibraltar para desactivarla sin más. Hay algo más que se calla el mendaz: ningún otro país de la UE está amenazado por un tipo rudo y hosco, como lo es el patán marroquí, que parece que tiene cogido por las patas al patán español.