Nuestro Puente, en realidad yo lo llamo el homínido, eses un tipo de esos que se cree tan listo que se cree capaz de engañar al lucero del alba, lo cual no es cierto, sino que está protegido por el Felón. ¿Hasta cuando? Esa es una incógnita que nadie puede despejar, y el que menos puede es el propio Felón, que cree que va a durar toda la vida, pero en su fuero interno nota como la realidad lo va acorralando.
En el momento en que vea que no tiene escapatoria va a empezar a soltar lastre, si le da tiempo, y uno de los primeros en caer será Puente. Todo el equipo ministerial caerá de golpe y él emprenderá el viaje, si puede, con sus familiares. Estos son los planes que tiene, aunque no piense en caer, pero por si acaso.
Ahora bien, lo del Puenting, que también va de estupidez en estupidez y causa asombro que no esté en la cárcel contando cuentos a quien se deje. La de la Impunidad es la virgen en la que más confían los ministros y las ministras. No debería haber ninguno por la calle, sino que deberían estar todos encerrados y no solo están en la calle, sino que intentan engañar al más pintado. A estas alturas de la película, llamemos así a la función, no hay nadie del gobierno que pueda engañar a ningún español, porque ya llevamos años aguantando todo, y sobre todo aguantando a Feijóo, que no es capaz de dar un paso de más. Tan solo sabe meterse con Vox. Este homínido, con la cara tan dura que le ha salido, similar a la del Felón y los demás ministros, habidos y funcionales, intenta culpar a la Junta de Andalucía del descarrilamiento del tren y, por tanto, de todas las muertes habidas. Creo que las víctimas no se lo van a perdonar.