Lo digo de este modo porque nunca ha comprendido el de María Corina Machado, la mujer que pase lo que pase ha renunciado a todo con tal de ser presidenta de Venezuela. Si a ha renunciado a todo ha sido porque se ha dado cuenta de que es la única solución. No sé cuánto tiempo estará como presidenta, ni tampoco si los venezolanos la querrán tener mucho tiempo. Pero supongo que tras los ocho primeros años las cosas en Venezuela van a estar muy encarriladas. Le he granjeado esos años porque es lo mínimo para que la democracia tome rumbo en este país. Una vez establecido esto todo puede cambiar. También pudiera ocurrir que ella necesitara cuatro años más para terminar atinando más la puntería.
Ella tiene una ventaja y es que todo el mundo en Venezuela sabe que ella lleva catorce años meditando la manera de hacer que la democracia vuelva a su país, por cuyo motivo va a bastar con que abra los brazos y diga he llegado para que todo el mundo se ponga a sus órdenes. Yo también lo haría si fuera venezolano, o si por cualquier circunstancia estuviera trabajando allí. He comentado que todos los venezolanos lo saben, pero también muchos otros de todas partes del mundo. Ahora, desde que está Trump por ahí haciéndole publicidad sin querer, todavía más.
Parece que el mundo está cambiando. Los Estados Unidos se encierran en sus propios esquemas, que les han venido funcionando hasta ahora, pero esa manera de ver las cosas no habría servido en Venezuela, y esto es algo que siguen sin ver, al menos mayoritariamente, en Washington. Así que podemos ver que Estados Unidos está en declive, mientras sus vecinos del sur están enarbolando ya, sin que tampoco lo vea Delcy, la bandera de la elegancia y la destreza, en el campo de la democracia.