A estas alturas todo el mundo debería saber que con Sánchez no trabaja nadie que valga un céntimo, y es fácil de entender esto porque no tolera que nadie que demuestre talento pueda hacer negocios con él. Los celos se le disparan y es capaz de cualquier barbaridad. Si no se contiene en público mucho menos lo va a hacer en privado. Todo este interludio viene a justificar las andanzas de Leire, pero no solo de ella. También podría explicar el comportamiento de Begoña, de David, de Ábalos, y de cualquiera de los que medran a su lado.
Un detalle en el que no ha fallado nunca Pedro Sánchez es en la detección de sinvergüenzas. Una simple mirada a los ojos le da toda la información que necesita. Podría haber fallado alguna vez, pero a lo mejor no le ha ocurrido. Hay un sujeto, el Astronauta, que necesariamente ha de ser un superdotado, pero es que estos también pueden ser tontos, como sin duda es el caso. Siempre sabe justificar cualquier animalada del Felón.
El caso es que tenía que hablar de Leire, que ‘sabe’ de tantos asuntos que a lo mejor ocurre que no sabe de ninguno. No es la primera ministra a la que se le olvida todo en el momento más comprometido. A Begoña se le olvida todo, a David le ocurre lo mismo, de María Jesús Montero no hablo, porque me da la risa, es todo un pasacalles…
A Leire le pillaron su cuaderno azul, en el que lo tiene todo anotado y los policías juegan a barquitos con sus anotaciones. Todo va saliendo según lo previsto, porque no tiene más remedio que salir. El del Felón es un ejército de gente torpe, salvo dos 0 tres, que disimulan el talento que deben de tener, y entre todos juntos simulan una banda sinfónica que no da una a derechas, pero de momento no puede caer porque la Constitución no lo permite.