Si no existiera Madrid… Habría otra ciudad que ocuparía su lugar. Ese es el detalle para conocer Cataluña. Si Barcelona hubiera sido desde el principio la ciudad más grande de España es muy posible que el carácter catalán fuera diferente. Pero todo puede deberse también al recorrido de la Ciudad Condal para llegar a la situación en que está.
Recuerdo tres artículos que se refieren al caso. El primero, lógicamente, es de Vicente Blasco Ibáñez y explica que la imposición aduanera con la que se protegía a los tejidos catalanes le costaba cien millones de pesetas cada año a Valencia. Leí otro de Luis Ventoso en el que contaba que Galicia era rica y Cataluña pobre, pero la citada imposición aduanera había cambiado las tornas y de pronto Galicia era pobre y Cataluña rica. También protestaron los castellanos, que tenían la industria más floreciente, que era la lana y se fue a pique por los mismos motivos que los anteriores.
Otra cuestión a tener en cuenta es que antes de Felipe V Barcelona era una ciudad pequeña, pero este señor, que jamás aprendió a hablar español y era depresivo, puso mucho interés en conseguir el perdón de los catalanes, sin que se sepa el motivo, porque quien les prometió el oro y el moro fue su rival.
Pues aquí los tenemos ahora, que no solo no dan las gracias a nadie, sino que creen que su prosperidad se debe exclusivamente a sus méritos y pretenden que se les otorguen más ventajas, lo cual consiguen con el Felón, etcétera.
Tampoco se chupan el dedo. Se han dado cuenta de que las cosas pueden cambiar de un día para otro y definitivamente ya no aguantan más. Quieren que se les otorgue ya la financiación singular y paralelamente que se castigue a los madrileños por su descaro al votar a partidos de derechas.