Lo siento en el alma, pero no es mi propósito viajar en el AVE a ninguna parte hasta que no caiga el gobierno y el siguiente titular del ministerio dé muestras de que es razonable y hará lo posible para que no vuelva a suceder una catástrofe.
Supongo que para poner todas las vías en condiciones hará falta una suma muy grande de dinero, que se tendrá que sacar de alguna parte, pongamos que de la deuda, porque que yo sepa no hay otro sitio a mano. Para poder pagar todo lo que se debe habrá que empezar por cerrar todo lo que sobra, que dicho así parece que sea poquito, pero me temo que no.
Quizá Feijóo se vaya dando cuenta de la tarea que le espera y vaya tomando notas, porque acceder al gobierno después de Sánchez no va a ser nada fácil. No se habría imaginado al principio que iba a ser algo propio de Hércules, una tarea incesante, de un lado para otro y sin saber nunca cuando se va a acabar. Por eso digo que ya debería haber encargado a un equipo solvente el estudio de una nueva Constitución, aunque luego se encarguen otros de hacerla, pero por lo menos habría que tener unos puntos básicos, unos ideales en torno a los cuales hacer el texto legal.
Pero es que todo es distinto a como era. El Felón solo sabe una cosa, que la Constitución no permite echarlo. A partir de ese punto queda claro por dónde hay que empezar. Hay que seguir por la justicia y permitir las querellas a jueces y fiscales. Suprimir el Tribunal Constitucional y hacer que el Fiscal General del Estado sea totalmente independiente. RTVE debe tener un estatuto que garantice su independencia y los partidos políticos deberán estar orientados al bien común. Son apuntes hechos a vuelapluma, puesto que se pueden añadir más cosas.