Desde el mismo momento en que aboga por el feminismo lo ataca sin piedad por aquello de que es fervorosamente abortista, con lo cual ya tenemos aquí un apunte contradictorio. Me refiero a Paula Fraga, que en una entrevista concedida al diario The Objective ha sacado a relucir algunos de sus datos. Naturalmente que sabe que no tiene razón, o lo debería de saber, pero ahora con la ‘muerte’ de Dios ya no teme lo que pueda pasarle después.
Naturalmente que es una chica que sabe muy bien lo que hace, motivo por el cual no se cierra ninguna banda. Parte de un lugar concreto, pero después cada caso hay que tratarlo de forma distinta, pero también hay una base a la que se vuelve, a veces de forma más directa o en otras ocasiones más sutil. Por un lado me gusta esa agresividad suya con la cuenta para desenmascarar al más pintado y estoy seguro de que a más de uno se le queda la bombilla en los ojos cuando tras creer que lo tiene todo bajo control se da cuenta de que se la tenía guardada.
Por otro lado, esta señora no se guarda nada, sino que se refiere al progresismo cosmopolita que es bajo el que estamos sufriendo, según ella, el orden socioeconómico neoliberal mediante el que se nos inundó con debates vacuos y sin contenido. Se trata vislumbra ella de aportar ideas nuevas, que llenen de contenido y sobre todo que confirmen el sentido de la vida, el por qué a algunas mujeres se les permite percatarse de algo que otras tienen negado. Le hablaría a esta señora de Mariam Suárez Illana, que le fue detectado un cáncer que podría ser curado fácilmente, pero para eso necesitaba abortar. Estaba embarazada de dos o tres meses, no lo recuerdo bien, pero se negó. Una vez que diera a luz a Fernando podrían hacer con ella lo que quisieran.