Hay una huelga de maquinistas que debería traer cola, pero no es así. La gente no se queja de las condiciones en que ellos desarrollan su trabajo, sino de que se las ven negras para acudir a los suyos. Y en el caso de que consigan llegar, luego lo pasan mal para volver a sus casas, porque el servicio,, evidentemente, no es el habitual.
Pero veamos la cuestión: se quejan de que las vías no están como deberían y ellos, obviamente, se juegan la vida. Pero no son los únicos, y aquí es dónde yo quería llegar. Los maquinistas se juegan más porque van y vienen sin cesar, pero el resto del personal también se juega mucho, y con desventaja, porque el conductor del convoy puede ver lo que va a pasar. De hecho, suele verlo, mientras que el pasajero suele ir despistado, con el cerebro centrado en sus cosas. Y esa es la cuestión: si los maquinistas están centrados en algo que conviene a toda la sociedad, ¿por qué los dejamos solos? ¿por qué no salimos todos a la calle en solidaridad con ellos? Hay que tener en cuenta que el Felón, nuestro presidente magnífico, no va a resolver nada. Salir todos a capturarlo, para ponerlo a disposición del juez sería un magnífico servicio a la nación. Claro que habría que cumplir unos trámites antes. Él tendría que dimitir, o ser destituido, si se negara. Dirán que no hay bastantes españoles dispuestos. Pues seguro que sí lo hay. Basta con que piensen la cantidad de vidas que se pueden salvar con esa medida para que acepten sin rechistar. Es que eso no se ha dicho en la campaña electoral de Aragón y tampoco se dirá en las siguientes si los candidatos no se ponen las pilas. Con Sánchez vamos de catástrofe en catástrofe y para él la culpa siempre la tiene Ayuso.