Sabe que ha de llegar, salvo catástrofe que ahora mismo no se vislumbra, y cuando se dé el caso no tendrá más remedio que tender las manos para que le pongan las esposas. Lo de Maduro no se entiende, pero lo de Zapatero da más risa todavía. No solo se metió en la boca del lobo, sino que también metió a sus hijas. Ahora, a ver qué pasa, que no será nada bueno.
Es curioso que todo el mundo que tuviera algo que ver con Venezuela o simplemente que gustara de ver los acontecimientos de ese país caribeño podía darse cuenta de la importancia de esa mujer que no s0lo supo revertir hacia su persona todos los votos que necesitaba, la mayoría de los venezolanos, sino que además sabía burlar la vigilancia, grosera, todo hay que decirlo, de los secuaces de Maduro, que ya no serán contratados en ninguna parte por inútiles.
María Corina Machado supo burlar a esos guardianes de la moral y a los zapateros del ramo, que nunca tuvieron en cuenta que pudiera sacar nada en limpio, pero lo ha sacado y aún más de lo previsto, puesto que ya tiene encerrado al bailarín desaliñado. Y ahora queda pillar a Zapatero, para lo cual no tiene ninguna prisa, digo yo, habida cuenta de que en los tiempos que corren no hay escondites, y salvo que se vaya a un rincón de un paraíso comunista estaría absolutamente inseguro. Pero es que también en uno de estos sitios le pueden meter una dosis grande de alguna droga mortal y nadie se enteraría nunca de cual había sido la causa de su muerte. Creo que este puede ser el detalle por el que Maduro ha preferido que lo atrapen. A Zapatero le va a resultar más sorprendente. Podía haber hecho mucho para no estar y no hizo nada.