No podía ser que no estuviera aquí la Yoli. Habiendo sindicatos, calumnias y de todo. La reina del paro ha conseguido que el gobierno, del que forma parte, indulte a ‘Los seis de La Suiza’, pasando por encima de los jueces, pasando por encima de todo. Pero vamos a ver cómo queda todo, porque el hijo de los pasteleros va a recurrir la absolución y se va a querellar con la vicepresidenta.
La historia es repugnante. Viene a explicar cómo este gobierno que sufrimos sin que Feijóo dé un paso de más para echarlos, no tiene otra misión que complicarnos la vida del modo más indecente posible a las gentes honradas. O sea, que esta señora, la que lo ha causado todo, estaba embarazada y pidió un permiso que no le dieron. A partir de ahí se precipitó todo. Pronto llegó el marido a insultar y romper mobiliario. La mujer se cogió la baja y al dar a luz fue al sindicato para que convenciese a los dueños para que quitaran la denuncia y pactaran el despido por una cantidad determinada, a lo que los dueños se negaron. La reacción sindical consistió en organizar acosos (ellos los llaman escraches, como si con eso no hicieran daño) en la puerta de la tienda, hasta que lograron hundir el negocio.
Los sinvergüenzas llenaron Gijón de pasquines, difamándolo y acusándolo, como si el contrato laboral fuera un parte de guerra, como si el lugar de trabajo fuera una trinchera. Todos los tribunales de justicia, desde el primero hasta el último han dado la razón a los denunciantes, no han encontrado nada delictivo en ellos y sí muchos en los de los sindicalistas. Ahora tendremos que ver cómo hace el Supremo para revocar la estupidez gubernamental. El hijo de los pasteleros esgrime muchas razones por las cuales los sindicalistas han de acabar en la cárcel.