Los españoles no tenemos necesidad de soportar que un niñato malcriado presida el gobierno y haga las destrozas que le parezca, día tras día, y sin poder alegar nada, porque no se nos hace caso. Aunque en realidad tampoco suelen ser de su gusto los improperios, sino que por lo general le vienen cayendo y no puede responder.
Lo último que le ha caído es lo de Ceuta y parece mentira que los mandatarios europeos se hayan tenido que enterar por los medios de sus países, dado que nadie les había advertido de nada. Creo que Meloni, con su negativa a tener en cuenta Schengen, quizá está buscando la expulsión de España si antes de llegar a eso no cae Sánchez, porque es una detrás de otra. Ese no le va a poner cara de burro a Mohamed motivo por el cuál se va a enfrentar a algo grave.
Albares, que ya tenía ganas, ha mediado en el asunto. No ha dicho que es imposible que setenta y dos mil marroquíes se metan ahí, sino que la situación ya está resuelta, lo cual tampoco es verdad, y mientras tanto dice una sandez muy de su talla, puesto que dice que atenta contra la dignidad de los españoles. Este tipo tiene suerte de que nunca me lo voy a encontrar por la calle, puesto que le preguntaría enseguida por su definición de la dignidad.
La Moncloa avisa de que esta medida de Italia no tiene precedentes, se tomó de forma espuria y fue adornada con una serie de motivos calamitosos. Veamos la realidad: España demostró que no sabe controlar sus fronteras, que los guardias que están dentro no saben que hacer, porque a pesar de que se sabe desde hace varios días que esa agresión se iba a dar nadie informó de nada a los guardias. Las mujeres que pudieron se llevaron a sus hijas.