Me refiero, como todo el mundo puede adivinar, al horizonte de Trump, ese señor cuyo talento quizá sea muy grande, pero que no se entera de nada, puesto que su narcisismo le impide ver lo que no le conviene. Todavía no se ha enterado de que sin la labor de años de María Corina Machado su gesta en Venezuela no habría podido tener lugar. Ni tampoco ahora podría tener a todo el país tan parado.
Tiene sus designios y entre ellos está Cuba, a la que está asfixiando a través de Venezuela. Caerá y lo celebraremos todos. Ahora bien, los planes de futuro que tiene para todos los países de la zona no serán como los viene imaginando. ‘Dios escribe recto con los renglones torcidos de los hombres’ es un refrán español que más pronto que tarde se tendrá que aprender de memoria, según vaya viendo como se tuercen sus planes iniciales sin que pueda hacer nada para impedirlo, porque tanto Venezuela, como Cuba y otros países de pronto pasan a ser democracias modélicas y no va a tener más remedio que dar por bueno el cambio. Es evidente que todo lo modélico se corrompe, pero ya nunca volverá el comunismo en donde ya ha hecho todo el mal del que es capaz.
Trump lo tiene todo muy estudiado desde el punto de vista del negociante que es, que piensa que sus oponentes son iguales pero él tiene más fuerza. No cuenta con que ellos pueden ser limpios. Tampoco se dio cuenta de la gesta de Navalny. Y ese por ese lado por el que se va a ver desbordado. Quitará el comunismo de Cuba, y cuando se dé cuenta tendrá allí un gobierno limpio y noble. Como también lo tendrá en Venezuela y enseguida en Colombia. Van a pasar cosas, dado que MCM tiene mucho cartel en toda América.
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