Todos los carteles que hay en Valencia escritos en catalán son subversivos. El catalán no sirve para nada y quienes aprueban esta asignatura, salvo en casos especiales lo comprueban pronto. Quienes hacen esta huelga son docentes y el futuro de sus alumnos les importa muy poco. Por regla general no van a utilizar el catalán en su devenir profesional. Los nombres de famosos asistentes a la huelga que se han dado a conocer inspiran más lástima que otra cosa. Bernabé, Baldoví, Morant…, gente inútil fuera de las protestas. Tienen títulos, claro, pero eso no significa que sepan hacer algo.
Los catalanistas gastan mucho dinero de los impuestos de los españoles en hacer publicidad de esa lengua extraña y moribunda, que lo es porque la están matando ellos. La literatura catalana no existió hasta finales del siglo XIX y en esas condiciones necesitan apropiarse de los éxitos de los demás, pero no hay nada que hacer, porque cuando se muera ya no habrá nada. Quedará el valenciano para los estudiosos, porque tiene su Siglo de Oro y sus escritores fantásticos y desaparecida la lengua que se nos quiso hacer creer que era la nuestra ya solo quedará la literatura impresa, los libros de los autores valencianos para el deleite de los amantes de la literatura.
Hay una cantidad de gamberros por la calle que protestan como si los estuvieran matando, cuando cada céntimo gastado en el catalán es dinero que se suprime a otras necesidades, muchas de ellas verdaderamente urgentes. No hay nada que hacer con esto porque a los catalanistas nada les importa más que el catalán. En cambio, se habla mucho inglés, lengua en la que no se hace ningún esfuerzo, pero los estudiantes saben perfectamente que todo lo que tiene interés de sus asignaturas favoritas se publica en este idioma, así que esta lengua sí que les conviene.
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