No hay nada que hacer con Trump, o acaso sí. Por lo menos, ahí tiene una Melania, que se está dejando la piel, que se está dejando todo, para sacarlo adelante. Quizá lo consiga. Mientras tanto él también va haciendo lo que puede. Entre bomba y bomba a veces tiene ideas. Esto lo digo para sacarles los colores a los líderes europeos, porque nos quejamos de Estados Unidos, pero en Europa no hay ningún líder que se le acerque.
Lo que ha pasado es lo siguiente: cada vez que nazca un niño el Estado desembolsará 1000 dólares que serán ingresados en activos financieros y no podrán tocarse hasta que el interesado cumpla 18 años. En ese tiempo, y suponiendo que no haya aportada nada por su cuenta y el 7% de interés anual de las finanzas estadounidenses podrá disponer realmente 114 000 dólares. No he hecho las cuentas, porque supongo que vienen bien hechas. Pero no tan solo han hecho estas sino que además se han permitido añadir algo más de dinero -el Estado les permite hasta 5000 dólares anuales- el beneficio puede subir exorbitantemente.
En la presentación de esta idea, organizaciones sin ánimo de lucro también pueden canalizar sus aportaciones directamente a cuentas de niños sin recursos. De hecho, ya vienen colaborando con las cuentas de los niños más pobres. Pero es que además de eso, crear una serie de gente solvente económicamente también envalentona a las masas, porque no necesitan tanto del gobierno, cuya única faceta se trata de la ley. Mientras las leyes se cumplan, el gobierno no puede ir más allá de lo que se le presume. Si no hay una bravata de otro país no tiene posibilidad alguna de ir más allá. Total, que todo se va acumulando en torno a la inversión individual, a gente que fía parte de su porvenir a su capacidad financiera.
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