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viernes, 22 de febrero de 2008

La recalificación del Mestalla

Hace algunas fechas escribí un artículo que titulé Alfonso Grau, grandilocuente, ya que presumía de cosas de las que debía avergonzarse. Además minimizó el enorme trabajo de Don Juan Bautista Viñals Cebriá, que por sus propios medios logró establecer el origen del toponímico Marchalenes y, no obstante, el concejal cerrilmente se empeña en seguir llamándolo Marxalenes. El hecho es que yo pensaba referirme a él sustituyendo su rimbombante título de concejal de Grandes Proyectos por el concejal de Grandes Recalificaciones, más acorde con la realidad. Esta afirmación se sustenta, sin ir más lejos, en la recalificación del Mestalla y del Nuevo Mestalla. Para favorecer a un club de fútbol, derrochador como todos, se han sacrificado dos barrios de la ciudad, que van a ser distorsionados y sometidos a incomodidades, aparte de que esas actuaciones afean la ciudad, ya que el solar del Nuevo Mestalla estaba destinado a otros usos. En el actual Mestalla se van a construir torres de viviendas, lo que supone meter con calzador a un gran número de vecinos en un barrio que ya tiene mucha densidad. Tampoco hay que olvidar que Valencia no es Alemania. No contento con eso, el Ayuntamiento de Valencia ha decidido rizar el rizo y va a permitir que se construya un hotel, aun contraviniendo con ello el PGOU. La excusa para saltarse la ley es que la ve “aparentemente injustificada”. ¿Para que la hacen entonces? Se conoce que a la vista de que Rita Barberá se ha adueñado de la política valenciana, han dado en aprovechar la ocasión, para hacer y deshacer a su antojo. La democracia a veces es una idolatría. Por el horizonte asoma la tentación de recalificar también el campo del Levante. Es así como aquellos que ven denegadas sus peticiones porque sobrepasan por muy poco los límites que permiten pedirlas, tienen que costear indirectamente los grandes derroches futboleros. Naturalmente que los grandes fastos tienen contrapartida, no hay dinero para cosas menores. Las nuevas aceras de los puentes que acaban de reparar son horribles.

lunes, 7 de enero de 2008

Alfonso Grau, grandilocuente

Se refiere Don Alfonso Grau, en un artículo que publica Las Provincias, al parque que él llama de Marxalenes y que en esta denominación algunos encuentran ecos de la palabra marjal. Si el señor concejal del Ayuntamiento de Valencia no sabe respetar el esfuerzo desinteresado, yo se lo voy a explicar. Don Juan Bautista Viñals Cebriá, contribuyente valenciano, ha investigado, desinteresada y abnegadamente, el origen de la palabra Marchalenes, y ha descubierto que efectivamente proviene de marjal. Y cómo él dice, Marxalenes remite a marxant (marchante). Por otro lado, se entiende que el señor concejal prefiera seguir el interesado dictamen de la fenicia AVL, que tan cara nos cuesta los contribuyentes valencianos.
Dejando aparte la denominación del parque, el señor concejal hace notar que está dedicado al agua, pero omite decir que durante la mayor parte del año todas sus fuentes están secas y no por ahorrar agua, sino porque se estropea la bomba y no hay presupuesto para repararla. También se refiere a la Antigua Fábrica de Aceite y tampoco cuenta que se quemó hace más de un año, debido a la desidia municipal y que debido a eso haya habido que vallar la zona que lo rodea, inhabilitando la zona de juegos infantil que hay a su lado. También olvida que muchas de las mesas de la plaza han desaparecido, sin que el ayuntamiento las reponga, demostrando que los usuarios no le merecen ningún respeto. Omite señalar que pusieron farolas de diseño y que, dado que las vallas que cierran el parque son tan fáciles de escalar, siempre están rotas. Se refiere a los juegos para niños y conviene hacer notar que parte de ellos están, desde hace más de un año, dentro de la valla y los demás no se pueden utilizar durante las horas de sol del verano, porque se calientan mucho. Habla triunfalmente del
Museo del Trenet, y conviene dar un vistazo para hacerse una idea del tal museo. El escaso respeto por los usuarios se evidencia también en el hecho de que muchos fines de semana los mingitorios del parque están cerrados, teniendo que recurrir los visitantes, generalmente mayores, al arbolado y a la parte trasera de algunas edificaciones, puesto que en las cercanías del parque no hay ningún bar. La mayor parte de los visitantes del parque son ancianos, porque los niños tienen pocos alicientes. Choca, incluso, que dada la permisividad del ayuntamiento con los ciclistas que circulan a toda velocidad por las aceras de Valencia, atropellando peatones, sea tan duro con los niños de tres, cuatro o cinco años, a los que no se permite ir por el parque con sus pequeñas bicicletas si les han quitado ya las ruedas de apoyo. El parque de Marchalenes está bien concebido, aunque podría estar mejor, y mal atendido.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Para qué sirven los blogs

Un blog puede servir, en principio, y hablo intuitivamente, como diario personal, abierto al público, en el que el autor va desgranando con alguna regularidad sus impresiones acerca de las cosas que ocurren o que le ocurren. Sus amigos pueden asomarse y complementar lo que dice con sus comentarios. Pasado el tiempo, el autor y sus amigos pueden recordar las cosas que sucedieron y cómo las vieron ellos. En este caso, sirve pues para consolidar y reforzar las relaciones personales, puesto que por escrito se ponen de manifiesto cosas que en el trato directo pueden pasar inadvertidas.
Hay blogs mediante los cuales sus autores dan rienda suelta a su inventiva o a su sentido del humor, que antes de la aparición de este medio muchas veces no tenían más remedio que guardar para sí. Otros utilizan el blog para su promoción personal, lo cual está muy bien, puesto que muchas veces no hay otro cauce para ello. También se utilizan los blogs a modo de columnas de prensa, que suelen tener éxito, habida cuenta de que cada grupo periodístico mantiene una línea editorial muy definida y con los lindes marcados y a los lectores les vienen bien los aires de libertad. Los hay que los utilizan para contar sus viajes, los libros que han leído o las películas que han visto. En mi caso, me ha servido para hacer amigos. He conocido gente con la que no hubiera entrado en contacto jamás, si no llega a ser por el blog. El último amigo que he hecho es Juan Bautista Viñals Cebriá, investigador minucioso de todo lo que tiene que ver con Marchalenes, ese barrio que el ayuntamiento de Valencia se empeña en rotular indebidamente como Marxalenes, rompiendo así toda la relación semántica con su origen, ya que procede de marjal, que da lugar a marjalenc y posteriormente, por una mala transcripción, a marchalena. La x desentona claramente y no es más que un guiño al catalanismo, un deseo de quitarse los problemas de encima, aun a costa de ofender la verdad y el rigor. Viñals, como fruto de sus exhaustivas investigaciones durante años, tiene escrito un libro que convendría que publicara algún organismo oficial, para que no se perdiera todo ese trabajo. Como se ha visto claramente abogo por los blogs y los recomiendo.