domingo, 26 de julio de 2026

El wokismo lo inventó ETA

 

Hay mucho escrito sobre el término woke. Ahora mismo, si se pone ese término en el buscador aparece como fundado en Estados Unidos y no me voy a dedicar tampoco a discutir con ningún estadounidense. Pero, en fin, aquí estamos haciendo publicidad a estos dos amigos míos, aunque reconozco que ya no se acordará María San Gil de mí e Iñaki Arteta menos, porque nunca he tratado con él.

La cuestión es que todos los días estamos escuchando a gente demencial, si empiezo a poner nombres me salen muchos, aunque estoy hablando del PSOE, pero también podría decir algunos del PP, aunque estos me los voy a callar. Podría hablar de Ayuso, que es otra cosa y que está dando la talla como era de esperar, y de pronto aparecen los dos citados anteriormente y todo el color del cristal ya cambia. Se trata de escucharlos, de ver cómo van hablando de las cosas de comer, y entonces la humildad vuelve al sitio del que no debería haberse ido. Ella fue la mujer que salió persiguiendo a los asesinos, sin llevar nada. Se dio cuenta, claro, y volvió. Estaba comiendo con Gregorio Ordóñez, puesto que ambos formaban parte del mismo partido y se barruntaba que gobernarían San Sebastián. ETA no lo consintió. El resultado ha sido muy malo para todos.

La cuestión es la siguiente: con la cadena perpetua desde el primer momento la banda no habría podido durar nada. Un asesino atrapado dejaba de ser interesante para la banda. En realidad, se convertía en una molestia muy peligrosa, habida cuenta de que cualquier visita que recibiera iba a ser revisada convenientemente, por lo que lo prudente era darlo por muerto para la banda. Lo dijo Peces-Barba: se había estudiado la Constitución con Jorge de Esteban y pudo decir que el sesenta por ciento era suyo. Entre otras cosas que la cadena perpetua no puede ser y que al presidente no se le puede echar.

Esos libros míos






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