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martes, 4 de septiembre de 2012

La exorbitante deuda valenciana

La cantidad que la Comunidad Valenciana tiene hipotecada asciende al presupuesto de dos años. ¿Quién lo va a pagar? Pues ya se sabe. ¿Cómo van a vivir los acreedores? Este es el misterio.
Teóricamente, tenemos gobierno, oposición, Parlamento, Justicia y prensa. Lo que ocurre en la práctica es que todo es uno y su forma de funcionar revela que se trata de una casta cuyos componentes se protegen y ayudan unos a otros.
Han hecho de su capa un sayo, han endeudado a los valencianos para toda la eternidad, y todo eso sin despeinarse, sin que nadie les llamara la atención, sin que tuvieran que rendir cuentas. Los ciudadanos estamos indefensos. No podemos evitar que se gasten nuestro dinero. Quien todavía crea que vivimos en democracia es porque quiere.
Y no termina ahí la cosa. Los responsables del desaguisado, Rambla, Camps, Blasco, González Pons, Cotino, etc., viven, como si fueran señores, a costa de los contribuyentes. Incluso es posible que tengan coche, chófer y secretaria a cargo de nuestros bolsillos. Algunos van a misa todos los días y luego, o quizá antes, charlan con el arzobispo. Son muy buenos. De pelar.
Uno de ellos por lo menos está en Telefónica, y desde entonces la operadora va peor; quizá sea casualidad.
Rajoy no es que no lo vio venir, es que puso a la Comunidad Valenciana como ejemplo. Y ahora calla.
Y, sin embargo, dentro de España, los hay que son más derrochadores todavía que los citados anteriormente. Las cuentas de Cataluña, Andalucía y Extremadura son peores. En el País Vasco, de hecho, manda la ETA. Pensar en la situación de las demás Comunidades Autónomas, deprime.
¿Quién, cuándo y cómo va a poner remedio a esta situación? Difícil parece la solución puesto que el sectarismo, el odio, la desesperanza y la picaresca, llenan el ambiente.
España se compone, en estos momentos, de una oligarquía cada vez más egoísta y de una masa de ciudadanos desorientada y desmoralizada. Y Rajoy y Rubalcaba, como buenos oligarcas, aguantando.

'La amante imperfecta' 
'De Laura y otras muertes' 
'Hasta los cuervos picotean las cerezas' 
'La energía después de Fukushima' 
'Limones dulces' 
'Ocurrió en Valencia' 
'Los invitados de la princesa' 
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños' 

martes, 5 de agosto de 2008

Rafael Blasco y los catalanes

Quizá sea porque el PP perdió las elecciones en Cataluña, en donde quedó a mucha diferencia del PSOE, que Camps ha tocado a rebato. Primero fue él mismo, el propio Francisco Camps, quien hizo unas declaraciones a un medio catalán, procurando resultar agradable a los catalanes. Luego fue la presidenta de la fenicia Academia Valenciana de la Lengua, que tan cara nos cuesta a los valencianos, la que fue entrevistada por otro medio de la citada Comunidad Autónoma, acaso por indicación del presidente, también intentando que el organismo que preside, y ella misma, resulten del gusto de los catalanes.
Hoy le ha tocado el turno a Rafael Blasco Castany, que en estos momentos es el titular de la consejería de Inmigración y Ciudadanía de la Comunidad Valenciana, no sé si queda alguna consejería en la que no haya estado. Lo que ha hecho Blasco ha sido escribir un artículo en El País, titulado Valencianos y catalanes, cuya finalidad es la misma que las entrevistas citadas anteriormente. En el artículo dice cosas curiosas, como “Catalanes y valencianos necesitamos una España mejor gobernada, una España que funcione mejor”. Quizá después de escribir eso se ha secado el sudor, y no porque no funcione el aire acondicionado de su despacho. Si el artículo lo ha escrito en horas de trabajo nos ha timado. Lo extremeños no necesitan una España que funcione mejor, ni tampoco los demás.
Se refiere, como no podía ser de otro modo, al balance fiscal, y sólo se fija, como conviene a la intención que le mueve a escribir, en los intereses de los catalanes y los valencianos. Lo que ocurre es que los catalanes ya defienden los suyos ellos solos, sin hacer mención a los valencianos. Incluso Montilla ha dejado las cosas bien claras ante Zapatero. Ya lo hizo anteriormente con ocasión del trasvase. ¿Lo hubiera hecho Camps ante Aznar o Rajoy?

viernes, 7 de diciembre de 2007

Carnet de valencianía

Rafael Blasco ha creado el carnet de valencianía (así reza en la foto que muestra el diario Valéncia hui hoy), para los valencianos que residen fuera de la Comunidad Valenciana. Cuando alguien vende humo, conviene no perder de vista sus manos, para ver qué pretende llevarse. Cuando yo tenía trece años tuve que pasar algunas semanas en Madrid. Al poco tiempo, todas las personas que me trataban me llamaban “el valenciano”. Se me notaba en el acento y repetía mucho la palabra che y buscaba el mar. Pero soy valenciano y español porque he nacido aquí. No tiene ningún mérito. Más bien supone la obligación de cuidar y conservar aquellas cosas que lo merecen, como el idioma, por ejemplo, Sr. Blasco. Si yo hubiera nacido en Cataluña, sería catalán y también trataría de conservar el catalán, sin incordiar a los valencianos. La primera patria de todos debería ser la justicia, por tanto, no se debe exigir algo injusto. Yo hubiera sido catalán, pero no hubiera comulgado con las ruedas de molino de Pujol o Maragall, de modo que hubiera padecido alguna incomodidad. Siendo valenciano, he de soportar que traten de cegarme con humo. El presidente Camps escribió un artículo, ayer, día de la Constitución, en el que no decía nada y este detalle hiela la sangre. No es la primera vez que escribe algo totalmente huero y entonces se comprende que exija la lealtad a su persona y no a las leyes, o al pueblo. Se entiende también que considere a De la Vega como una intrusa que trata de arrebatarle lo que es suyo. La política española hace tiempo que vio desaparecer el señorío de entre sus filas y lo que se estila es el navajazo trapero. El resultado de todo esto es que De la Vega siempre está en los medios, por un motivo o por otro, y si aprovecha bien la coyuntura puede obtener muchos más votos de los previstos. Se lo merecía este Camps al que no se le ocurrido nada mejor que poner a Rambla a discutir con De la Vega. Sólo falta que ésta pida el carnet de valencianía.