En un principio resulta difícil comprender los motivos por los que una señora como Yolanda Díaz tiene tan buen predicamento en el gobierno. Para los que vivimos en España y estamos un poco al corriente no es tan difícil. Recordemos que el partido en el que estaba la señora rubia entonces morena formaba parte del gobierno, pero era muy esquivo con las medidas que tomaba y ella, perspicaz, se comportaba de una manera muy obediente, detalle que fue captado por el Felón, y tomó medidas. No la pueden echar porque ningún ministro demuestra tener más talento que ella -los que lo tienen lo disimulan- y, sobre todo, porque caería el gobierno.
Hay otro que es igual de melón que ella, que se llama Zapatero y que ha caído bien en los circuitos internacionales en los que se mueve, pero por razones obvias. La primera razón es que juega a comunista, lo cual ya le abre las puertas. La segunda es que los lideres del sector, por regla general, no disponen de excesivo talento, sino que sus instintos vuelan más hacia la astucia, los presentimientos, las malas artes… Zapatero se viene entendiendo con esta gente escondido en su estupidez y en la de estos. La de Maduro le vino muy bien, pero finalmente el venezolano ya no está, lo cual debió de ser un duro golpe, pero el expresidente español siguió a la suya, como si no tuviera nada que ver. Y sí que estaba en el ajo, y tanto que futuro se avecina muy incierto, pero no solo para él, puesto que también van a caer sus hijas y su esposa, a la que, si finalmente la mandan a la cárcel, tiene un futuro brillante cantando en el coro -esperemos que lo haya-. Zapatero, en sus escritos, siempre errados, vaticinaba que el futuro de la comunista gallega era importante para España.
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