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jueves, 23 de junio de 2016

De acuerdo, esta vez, con Cacho

Si al ministro del Interior le graban una conversación en su propio despacho es que el ministro del Interior es tonto. Quien haya hecho la grabación, que se ha utilizado para perjudicar al PP, quizá se tenga por muy listo, pero no cae en la cuenta de que no es más que un Verstrynge cualquiera. Pero no sólo ha traicionado a Fernández, sino también a los ciudadanos al tratar de influir en su intención de voto con su maniobra torticera.
Habría que guardar el corte de la grabación de Pepa Bueno, citado por Cacho en su artículo, para sacarlo en momentos de aburrimiento y echar unas carcajadas a su costa. Estas personas que se las dan de puras, santas y vírgenes son imprescindibles, puesto que sin ellas la vida sería mucho más aburrida. Lo que cuenta Cacho de Gabilondo es mucho más divertido, pero en mi caso particular la grabación presenta el problema de que en cuanto oigo la voz de éste me entra un sueño invencible.
También estoy de acuerdo con Cacho cuando afirma que el PP es una finca de amiguetes dispuestos a resistir contra viento y marea.
A estas alturas no debería quedar nadie que no supiera que Rajoy no es Churchill, es que ni siquiera es un churchilllito, pero es que tampoco llega a minichurchillito. Sólo es Rajoy, un pobre hombre al que le ha caído encima toda la incompetencia de quienes le precedieron y toda la insensatez y caradura de las autonomías, y quieren que lo resuelva. La suerte que tenemos es que ni siquiera lo intenta.
El problema de los españoles llega cuando se consideran las alternativas a Rajoy y en este momento exacto el problema se convierte en drama. Un guaperas descerebrado, un sinvergüenza redomado y un jugador de ajedrez, sin más contenido que su arte para desplazar las piezas por el tablero, según lo definió Gustavo Bueno.
Por cierto, mi voto será para UPyD.

domingo, 14 de marzo de 2010

La educación, ese problema

No se trata de negarle los méritos a Ángel Gabilondo, ni su capacidad, ni su criterio, ni sus buenos deseos, sino de tener en cuenta un dato fundamental y es que al ministro lo ha nombrado Zapatero, y éste no puede haberle encargado más que humo. Alrededor de Zapatero es peligroso hacer algo útil, es más conveniente enredar y hacer como si se hiciera.
La educación es el asunto más importante de cualquier nación que se precie. Me parece a mí que el gobierno que tuviera como prioridad a los niños y gobernara pensando en ellos haría un gran servicio a su país. Más pronto que tarde esa nación recogería los frutos. Los niños y los jóvenes son quienes han de hacer más tarde que una nación sea grande o se hunda en la miseria. Habría que enseñarles a pensar por sí mismos y a tomar decisiones. Sin embargo, quienes mandan por aquí y por allá ya lo saben todo, ¿para qué han de enseñar a pensar si ellos, quienes mandan, ya saben lo que está bien y lo que está mal? Puede darse el caso de que una cosa se tenga por mala en una parte de España y sea considerada buena en otra, pero nada de eso hace dudar a unos y a otros.
La manipulación es una constante en España, y que se manipule en la Educación es un suicidio. Tal y como están las cosas, habría que echar el resto precisamente en este campo. La profesión de maestro es la más difícil de todas, la que más responsabilidad tiene, la que más bien y más daño puede hacer a una nación. Pero, probablemente, los maestros son los profesionales más descuidados de todos por los poderes públicos. Pero los maestros se mueven. Y lo hacen en beneficio de todos. El
Manifiesto de Maestros y Profesores es la prueba. Yo ya he firmado.