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viernes, 23 de septiembre de 2011

Hemiciclo vacío

Rosa Díez ha presentado una foto en la que se ve al Hemiciclo prácticamente vacío mientras ella interviene. ¿Qué estarían haciendo Sus Señorías durante esa parte de su jornada laboral? No creo que sea muy aventurado pensar que buena parte de ellas estarían hablando por el móvil, a cargo de los contribuyentes, lógicamente, y más dudoso es suponer que dichas conversaciones sean interesantes para quienes las pagan.
Habría que establecer la comparación entre los medios de que disponen los jueces y los de Sus Señorías. Evidentemente, la labor de los jueces es mucho más importante. De ellos dependen muchas cosas, como la de evitar que sea asesinada una mujer que ha sufrido varias amenazas o que alguien vaya a la cárcel en el momento oportuno. En cambio, y como se ve en la foto, Sus Señorías ni siquiera tienen obligación de escuchar a los oradores, con que estén en sus escaños a la hora de votar es suficiente. Y además tienen prohibido expresamente pensar acerca del sentido de su voto, porque éste ha de ser exactamente el que se les ordene. Es evidente, pues, que el trabajo de los jueces es mucho más importante. Deberían tener, lógicamente, mejores medios que Sus Señorías para desempeñar su cometido. Y sería en este caso cuando podríamos exigirles mayor eficiencia.
Si nos fijamos en los maestros, la cuestión vuelve a ser la misma. ¿Qué ocurriría si la mayor parte de los maestros se ausentaran de sus clases durante un tiempo porque no les gusta la lección que se da en ese momento? Por otro lado, la función de los maestros no es que es más importante que la de Sus Señorías, es que es la más importante de todas. En sus manos está el futuro del país.
Los niños constituyen el mayor tesoro de la humanidad. Y no es descabellado pensar que los medios de que disponen Sus Señorías son mucho mejores que los de los maestros. El problema es que la llave que permitiría resolver estas injusticias está en manos de Sus Señorías.

'Bonaventura'
'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'

sábado, 13 de agosto de 2011

Italia suprimirá 50 000 cargos públicos

Es un sueño que en España se pueda hacer eso. Pero si se sueña, se pueden hacer cuentas. Cotino ha puesto un tope de 140 euros mensuales de gasto para el móvil. O sea, que no había tope. ¿Lo habrá en algún sitio? 140 por 50 000, son 7 000 000 de euros.
Luego no hay dinero para pagar a los proveedores; los de la Sanidad, por ejemplo. ¿Serán siete millones de euros lo que gastan cincuenta mil cargos públicos españoles en el móvil, o serán más? Hay que imaginarse esos cargos públicos hablando con sus amantes, quienes los tengan, con sus empleadas del hogar (quizá sin papeles), con el tendero de la esquina, con el cónyuge que aún está en la peluquería y no puede llegar a tiempo a la cita, con el operador de bolsa, para que compre o venda tales acciones, etc., y todo a cargo del contribuyente, que a lo mejor no puede pagar el recibo de la luz, o acaso no puede comprarle ni una rosa a su santo o santa por su cumpleaños.
¿Será relevante para los asuntos españoles que el cargo público Leoncio Melenudo logre hablar por el móvil a cargo del contribuyente con su amigo de la infancia Quinto Segundo para quedar a tomar unas copas? ¿Todo ese gasto en teléfono móvil ha conseguido evitar la crisis o reducción de sueldo a los funcionarios, o el castigo a los pensionistas?
¿Merece la pena seguir pagando esos consumos de teléfono móvil antes que las facturas de los proveedores, o contratar más maestros para mejorar la calidad de la Educación, etc.?
Hace unos años no había teléfono móvil y en lo que se refiere a la política todo apunta a que su invención ha traído más gastos que beneficios.
Pero los políticos no sólo gastan dinero con el móvil. En Italia van a suprimir 50 000. Los tres o cuatro que deciden las cosas en España miran hacia otra parte.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'


jueves, 19 de mayo de 2011

Revueltas en España

El Movimiento 15-M que se está instalando en las más importantes plazas de todas las ciudades de España, ha cogido a contrapié a todos los partidos, pero cada uno reacciona a su manera. Podría entenderse que la revuelta, aunque afecta a todos los partidos, se dirige preferentemente contra el partido que está en el gobierno, principal responsable del actual estado de cosas.
Sin embargo, al PSOE le viene bien, porque las encuestas lo dan como amplio perdedor de las próximas elecciones y un movimiento así viene a distorsionar un poco la dinámica de las cosas. Lógicamente, a los acampados no les hace ninguna gracia que ningún partido capitalice su movimiento.
El PP observa lo que ocurre con desconfianza, ya que teme que pueda echar a perder una victoria electoral que cree segura. Ha dicho Rajoy que criticar a los políticos es muy fácil, pero que estos sirven al pueblo. Pero esa es una afirmación que precisa ser demostrada. Se sabe, por ejemplo, que los maestros sirven al pueblo, y en este caso no es necesario aportar prueba alguna. Lo de los políticos es diferente. Los maestros que llevan a cabo la labor más importante del país, difícil y delicada además, cobran el sueldo que deciden los políticos. Por otra parte, los políticos constituyen el grupo humano que más daño puede hacer al país por el que teóricamente trabajan. Ni siquiera los médicos, aunque se lo propusieran, podrían hacer tanto mal. Pero los políticos no hacen mal porque quieran hacerlo, sino a causa de su ineptitud. Se asignan el sueldo que desean, en eso siempre están de acuerdo.
La realidad es que quienes se suman al movimiento físicamente están acompañados de forma moral por otros muchos ciudadanos, puesto que el sistema político español, del que tan orgullosos se muestran algunos de sus creadores, hace aguas por todas partes. Lo cierto es que vivimos una dictadura de partidos y que va siendo hora de que la democracia llegue a España.

'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'
'La delgada línea azul de la inteligencia'
'El Gran Libro de las Citas Glosadas'
'En busca del Tesoro de Kola'
'El espíritu del último verano'

domingo, 14 de marzo de 2010

La educación, ese problema

No se trata de negarle los méritos a Ángel Gabilondo, ni su capacidad, ni su criterio, ni sus buenos deseos, sino de tener en cuenta un dato fundamental y es que al ministro lo ha nombrado Zapatero, y éste no puede haberle encargado más que humo. Alrededor de Zapatero es peligroso hacer algo útil, es más conveniente enredar y hacer como si se hiciera.
La educación es el asunto más importante de cualquier nación que se precie. Me parece a mí que el gobierno que tuviera como prioridad a los niños y gobernara pensando en ellos haría un gran servicio a su país. Más pronto que tarde esa nación recogería los frutos. Los niños y los jóvenes son quienes han de hacer más tarde que una nación sea grande o se hunda en la miseria. Habría que enseñarles a pensar por sí mismos y a tomar decisiones. Sin embargo, quienes mandan por aquí y por allá ya lo saben todo, ¿para qué han de enseñar a pensar si ellos, quienes mandan, ya saben lo que está bien y lo que está mal? Puede darse el caso de que una cosa se tenga por mala en una parte de España y sea considerada buena en otra, pero nada de eso hace dudar a unos y a otros.
La manipulación es una constante en España, y que se manipule en la Educación es un suicidio. Tal y como están las cosas, habría que echar el resto precisamente en este campo. La profesión de maestro es la más difícil de todas, la que más responsabilidad tiene, la que más bien y más daño puede hacer a una nación. Pero, probablemente, los maestros son los profesionales más descuidados de todos por los poderes públicos. Pero los maestros se mueven. Y lo hacen en beneficio de todos. El
Manifiesto de Maestros y Profesores es la prueba. Yo ya he firmado.

lunes, 5 de octubre de 2009

Zapatero y los maestros

En el día de hoy, Día mundial de los docentes, el presidente del gobierno ha publicado en El País una Carta abierta a los maestros.
Habría que comenzar diciendo que la profesión de maestro es la más difícil y al mismo tiempo más bonita de todas, y la que más responsabilidad entraña. Es decir, habida cuenta de que a todos nos interesa que los maestros desempeñen su labor en paz y armonía, por el bien de nuestros hijos del país en general, no parece que las cosas vayan por ese camino.
La situación de la enseñanza no se arregla con una carta abierta del presidente del gobierno. Tampoco con la solución mágica de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Devolver a los maestros el prestigio del que gozaron antaño requiere de una labor constante y diaria.
Lo que pone de relieve la carta de Zapatero es que una constante de nuestros políticos es la de no reconocer nunca sus errores. Y también la de llenar textos con palabras vacías y con conceptos no comprendidos. Dice el presidente: “Nunca España había tenido tanto potencial de futuro y nunca antes nuestro porvenir había dependido tanto de la educación, del conocimiento.” Al figurar el futuro en el texto, lo hubiera firmado el mismísimo Camps. Pero es que el porvenir de una nación siempre ha dependido de la educación. ¿Qué ha querido decir Zapatero? ¿Piensa que los maestros son tontos?
También dice lo siguiente: “Hoy nuestro sistema educativo se abre a toda la población”. Podría haber puesto que todo el mundo tiene acceso a la educación, reservándole al verbo abrir otras funciones.
Aparte de todo lo anterior queda el hecho de que siendo la educación tan importante como es, y el propio Zapatero reconoce, no debería haberse transferido tan alegremente a las Comunidades Autónomas. Eso de suponerle buena fe a todo el mundo estando en juego la educación de los jóvenes no parece muy responsable. La culpa no la tiene Zapatero, es obvio, pero tampoco ha demostrado que se hubiera dado cuenta del desaguisado. Lo hubiera hecho si el ministerio de Educación hubiera intentado trabajar, codo con codo, con las Autonomías desde el principio.

domingo, 17 de agosto de 2008

Los gitanos

En tiempos de crisis, en los que la vida se vuelve más difícil, suelen reavivarse los prejuicios raciales. Cualquier referencia a los gitanos puede ser, no obstante, demagógica o complicada. Cuando se habla de los gitanos, con relajamiento, estando ellos lejos, una suerte de romanticismo, en parte debido a su carácter nómada, invade el ambiente. Pero este nomadismo acaso se deba a las circunstancias. Por haber sido perseguidos con tanta frecuencia a lo largo de la historia, no se han podido asentar en ningún sitio.
De modo que el odio, o la incomprensión, entre payos y gitanos tiene algún fundamento. En estos momentos la vida nómada resulta imposible, puesto que prácticamente ya no tienen utilidad aquellos oficios que antaño les procuraban la supervivencia. No les queda, entonces, más remedio que tratar de integrarse en el seno de la sociedad.
El problema no es nada fácil de resolver. Es un grupo compuesto por personas acostumbradas a vivir en la marginalidad, que cuando se acercan a los payos perciben claramente el menosprecio y el temor a los de su raza. Las cosas para quienes tratan con ellos tampoco son fáciles. Por lo general, se trata de personas que, por el tipo de vida que desde hace siglos llevan, poseen un nivel cultural bajo. Además de esto, el trato que han venido recibiendo hace que a muchos de ellos no les duela robar a un payo. Han de vivir con poco y los payos les odian.
Los políticos, que son los que prometen el oro y el moro cuando es tiempo electoral, son los encargados de resolver el problema, que, como se ha visto es mayúsculo, y precisa de recursos especiales. Pero los políticos precisan los recursos para pagar a sus asesores y son infinitos los que se procuran, de modo que para los problemas establecen cauces. Una vez establecidos, han de ser los propios interesados los que hagan el resto. Y quienes han de convivir con ellos.
Y a ver cómo se adaptan a los nuevos tiempos esas personas que han vivido largos años a salto de mata, siendo rehuidos por los demás y qué valores transmiten a sus hijos, y cómo han de hacer sus maestros para inculcarles lo que desean.

domingo, 10 de junio de 2007

Federico Félix

Federico Félix ha hecho unas, en general, sensatas declaraciones a Rafa Marí, en Las Provincias. Algunas de sus afirmaciones, no obstante, son francamente discutibles. Por ejemplo:

-Holgada mayoría para Camps. ¿Qué le pediría al presidente?

-Que comparta las ideas del mundo empresarial. Lo que es bueno para la empresa, es bueno para el conjunto de la sociedad.


El mundo empresarial no tiene el porqué ser el ombligo del mundo. Francamente, creo que la tarea de los maestros es mucho más importante y de entre de los maestros prefiero a aquellos empeñados en explicar e inculcar el concepto de la libertad, los cuales no creo que sean muy del agrado de los empresarios.
Atribuye el Sr. Félix ideas al mundo empresarial. He aquí una: “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Es poco el poder que puede tener un trabajador sobre un empresario. En cambio, a veces, el poder de un empresario sobre un trabajador puede ser absoluto. Conocí un trabajador, del sector de la madera, de muy pocas luces pero muy leal y cumplidor. Serraba madera en condiciones insalubres, sin cesar y trabajando más horas de las estipuladas. Cuando a la empresa le fueron mal las cosas fue al primero que despidieron y sin contemplaciones. Lo conocí siendo portero de una finca del centro de Valencia y me contó la historia con lágrimas en los ojos. La escalera la tenía como los paños del oro. Aparte de eso, no se negaba a hacer ningún recado. Conozco a alguien en Madrid sumamente inteligente, número uno en su promoción, y que ha desempeñado cargos de gran responsabilidad en su empresa y que, por un cambio en la presidencia, se ha visto de pronto relegado y maltratado, con el fin de que abandone la empresa. Siempre encuentran excusas para gritarle. Si hace las cosas, le gritan porque pone mala cara. ¿Y qué cara puede poner?
El Sr. Félix debe comprender que los empresarios tienen su función, pero no hay pruebas de que la desempeñen con mayor empeño altruista que los médicos, maestros, trabajadores o asistentes sociales, por ejemplo. Por tanto, no debería pedir privilegios.