Después de aquellos terremotos en los se pudo comprobar la inutilidad de las clases dirigentes y solo los que acudieron impulsados por María Corina Machado pudieron poner un poco de orden en la escena, bien dirigidos por Twitter, cada cual a su lugar.
Delcy lo tiene muy complicado, pero insiste en lo suyo sin comprender que la parte del mundo en donde se va a jugar el futuro es precisamente Venezuela, y entonces veremos qué papel le queda a ella, porque es muy probable que no le guste. La gente no se da cuenta de que le corresponde huir y ahora veremos hacia qué lugar podría ir ella. Porque se cree que procediendo de un país con una crisis galopante y un número de muertos en La Guaira que no me atrevo a poner, por no quedarme corto, y unos daños materiales que se van a acercar a los diez mil millones, va a tener un sitio fácil para esconderse.
Trump creía que lo tenía todo muy fácil, pero de pronto se ha visto que no era tal, sino tan solo una simple apariencia. Tuvo que ver que sí, que a María Corina Machado la quieren, porque ha sacrificado todo para poder sacar a Venezuela del abismo en que está y el chavismo no sabe hasta qué punto esta señora a la que no atribuían ninguna virtud tiene dominado al país, porque ha sacrificado todo con el fin de documentarse y pensar y calcular y tantos años como lleva en este bendito afán, y tanto tiempo hace que apenas cometa errores y cada día tiene más cerca, aunque Delcy y los suyos no lo vean, el sillón presidencial.
Otra cosa en la que tampoco han caído Delcy y sus secuaces es el de poder ver desde lejos el éxito de su Venezuela tras haberla tenido tantos años aherrojada y de haber expulsado a la tercera parte de los venezolanos.
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