Si atendemos las burradas de Bolaños, no hay nada que hacer, pero si nos olvidamos de que este señor existe, y de hecho abulta muy poco y no hay quien lo pueda creer, ya todo entra en el reino de la normalidad. En este reino en el que unos pintan más que otros, sencillamente porque no tienen vergüenza ni la conocen. De momento, tenemos aquí a dos. Hay muchos más, pero solo nos interesan dos, que tienen algo que ver con la justicia. Se me ha olvidado que antes he eliminado a uno, porque se empeña en estar siempre, que para eso lo hicieron ministro de un montón de cosas, pero no puede ser. Si no hay modo de meterlo en harina, pues no se le tiene.
Los dos pájaros de hoy, por decirlo sin más dilaciones son Alejando Hamlyn, que permanecía fugado en Abu Dhabi, y Leire Díez, que no estaba fugada, sino que podía presumir y presumía, motivo por el que le ofreció ventajas a cambio de información sobre los hidrocarburos y de Víctor de Aldama.
Entre todos los intercambios que podían tener estos dos abundan los que están atrapados en los entramados socialistas y aquí se trata ahora de desvincular unos de otros, en el caso de que sea posible, lo cual a menudo no lo es, porque personas que parecían distantes como estos dos de pronto tenían muchas cosas de las que hablar. No estaban solos, sino que podían contar con algún que otro general o coronel, gentes que se mueven en el mundo de las altas finanzas, y arriesgados estamos los de la base, porque entre estas personas hay muchos del estilo de los dos citados. Me hacen mucha gracia esos a los que no hay modo de que nadie los quite de su sitio y de pronto aparecen unos guardias pocahontas que sin bravatas de ningún tipo les ponen los grilletes y los entregan al juez.
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