jueves, 13 de agosto de 2026

Mientras tanto, en Colombia

 

En España hay mucha gente pendiente del eclipse, aunque tampoco faltan quienes están pendientes de Ceuta y Melilla. Comprendo que haya gente que esté muy conforme con el devenir solar, pero a mí realmente me interesa mucho más lo que pueda ocurrir en el norte de África. Por supuesto que a nadie se le ha ocurrido pensar en la salvaje relación de aquellas gentes con su líder espiritual y si no fuera por eso la convivencia sería mucho más fácil.

El caso es que yo había venido a hablar de Colombia, que ha sufrido un terremoto igual que en la vecina Venezuela, pero aquí el caso es distinto puesto que sigue habiendo democracia y el nuevo presidente acaba de tomar posesión. Es tremendo lo que ha ocurrido. En Venezuela abundan los saboteadores y se teme un número de muertos muy superior al confesado realmente. En Colombia el número de fallecidos está ahora mismo en 224, por ahora, pero no se espera que vaya mucho más allá. En Venezuela alcanzó el 7,2 escala Richter y en Colombia el 7,4.

La gente en Colombia está intentando encontrar gente con vida y de tal modo el presidente ha celebrado que una señora ha sido rescatada con vida y que en otro lugar se ha salvado a cuatro, y así, poco a poco, va saliendo gente. Hay que tener en cuenta que estas personas rescatadas no lo han sido por obra y gracia de Dios, sino que ha habido que apartar malezas y escombros.

En Colombia se está preparando todo el mundo para recibir la ayuda internacional. Los de la extrema izquierda de España todavía no se han quejado de la que vaya a mandar Amancio Ortega, señal inequívocamente clara de que todavía no la ha dicho, pero en cualquier caso será muy superior a la de toda esa clase política.

Esos libros míos






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