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viernes, 8 de abril de 2011

El presidente del BBVA

En una revista va un discurso de Francisco González, el presidente del BBVA, y uno de sus titulares dice así: “BBVA es una de la cuatro grandes entidades financieras a nivel mundial que mantienen el rating AA”. Ignoro si Fundéu BBVA estará conforme con este modo de hablar. Pero para entender lo de “a nivel mundial” he de suponer que ha querido decir “del mundo” y entonces pienso ¿y por qué no lo ha dicho directamente así?:
“BBVA es una de las cuatro grandes entidades financieras del mundo que mantienen el índice AA”. Aparte de eso, queda la duda sobre el crédito que pueden merecer esos índices, habida cuenta de que muchas de las entidades que la crisis se ha llevado por delante también tenían índices muy elevados unas semanas antes de la catástrofe.
En otro titular del mismo discurso dice: “BBVA lleva ya años trabajando con visión de futuro”. Seguramente se cree que los demás no. Pero eso es porque no lo ha pensado bien, únicamente se ha mirado su ombligo. Vivir es pensar en el futuro, el ser humano siempre trata de anticipar el porvenir, tanto el suyo propio como el de su empresa, si la tiene. Otra cosa es que lo haga bien, que acierte en el método y que ningún imprevisto lo pille sin poder dar respuesta.
En el caso del BBVA es curioso que su presidente diga eso porque si la visión de futuro de la que habla hubiera sido acertada hubiera soslayado por completo la crisis y no sólo eso, sino que además, debería haber alertado a los poderes públicos. Pero creo que este banco también se ha visto obligado a ejecutar algunas hipotecas por falta de pago y debe de tener un buen número de viviendas y solares lastrando sus cuentas. He dicho “creo y debe”, a lo mejor me equivoco y este banco está limpio de ese mal que agobia al sector financiero español.

'En busca del Tesoro de Kola'

'El espíritu del último verano'

'Perdurablemente anfetamínico'

lunes, 5 de octubre de 2009

Zapatero y los maestros

En el día de hoy, Día mundial de los docentes, el presidente del gobierno ha publicado en El País una Carta abierta a los maestros.
Habría que comenzar diciendo que la profesión de maestro es la más difícil y al mismo tiempo más bonita de todas, y la que más responsabilidad entraña. Es decir, habida cuenta de que a todos nos interesa que los maestros desempeñen su labor en paz y armonía, por el bien de nuestros hijos del país en general, no parece que las cosas vayan por ese camino.
La situación de la enseñanza no se arregla con una carta abierta del presidente del gobierno. Tampoco con la solución mágica de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Devolver a los maestros el prestigio del que gozaron antaño requiere de una labor constante y diaria.
Lo que pone de relieve la carta de Zapatero es que una constante de nuestros políticos es la de no reconocer nunca sus errores. Y también la de llenar textos con palabras vacías y con conceptos no comprendidos. Dice el presidente: “Nunca España había tenido tanto potencial de futuro y nunca antes nuestro porvenir había dependido tanto de la educación, del conocimiento.” Al figurar el futuro en el texto, lo hubiera firmado el mismísimo Camps. Pero es que el porvenir de una nación siempre ha dependido de la educación. ¿Qué ha querido decir Zapatero? ¿Piensa que los maestros son tontos?
También dice lo siguiente: “Hoy nuestro sistema educativo se abre a toda la población”. Podría haber puesto que todo el mundo tiene acceso a la educación, reservándole al verbo abrir otras funciones.
Aparte de todo lo anterior queda el hecho de que siendo la educación tan importante como es, y el propio Zapatero reconoce, no debería haberse transferido tan alegremente a las Comunidades Autónomas. Eso de suponerle buena fe a todo el mundo estando en juego la educación de los jóvenes no parece muy responsable. La culpa no la tiene Zapatero, es obvio, pero tampoco ha demostrado que se hubiera dado cuenta del desaguisado. Lo hubiera hecho si el ministerio de Educación hubiera intentado trabajar, codo con codo, con las Autonomías desde el principio.