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domingo, 2 de junio de 2013

El casco y los ciclistas

Desconozco las estadísticas en las que presumiblemente se apoyan quienes han propuesto que los ciclistas lleven casco. Sin embargo, las Ordenanzas Municipales de Valencia son muy fáciles de encontrar.
El título V es el dedicado a la circulación de bicicletas. Entresaco algunos puntos. Pinchando en el enlace anterior se puede leer en su totalidad:
- Las bicicletas circularán por las vías y carriles señalizados y habilitados al efecto.
- Salvo en tramos señalizados al efecto, se prohíbe la circulación de bicicletas por las aceras
- en calzada se estará a lo dispuesto en la Ley sobre Tráfico, Circulación y Seguridad Vial, no
debiendo superar en vías urbanas los 30 Km/h.
- en carriles bici sobre las aceras, la velocidad máxima será de 15 Km/h.
- en calles y zonas peatonales, la velocidad máxima será de 10 Km/h.
En lo que se refiere a los vehículos a motor, entresaco únicamente este punto:
El límite máximo de velocidad a que podrán circular los vehículos por vías urbanas será de 50 Km/h.
Se deduce fácilmente de lo anterior que a menudo basta con hacer cumplir las normas existentes para conseguir lo que se quiere. Hubo un accidente en Valencia del que nadie se hace responsable, pero que quizá no se hubiera producido si el incumplimiento de las normas no fuera tan generalizado.
Parece ser que hay una ley no escrita según la cual se ponen las normas para utilizarlas únicamente en el caso de que ocurra algo. Si alguien se las salta y no pasa nada miel sobre hojuelas. Pero en el caso del ciclista citado tampoco “pasa nada”, porque no saben quién es. El entrecomillado se justifica en que la atropellada murió en el accidente.
¿Y qué pondrá en la denuncia un policía que multe a un ciclista que circule sin casco, por la acera y a 45 Km/h.?



jueves, 21 de agosto de 2008

La tragedia de ayer en Barajas

Cuando ocurre una catástrofe de estas características como consecuencia de un atentado, la primera obligación es la de buscar a los responsables. Pero cuando se trata de un accidente, como el de ayer, lo primero es socorrer a las víctimas y tratar de atender sus circunstancias. Y en segunda instancia corresponde averiguar los motivos por los que se ha producido el accidente, con la primera intención de salvaguardar el buen nombre de todos los que pueden tener alguna responsabilidad en el asunto. Sólo, si en el curso de las investigaciones se detectara alguna negligencia o descuido, sería el momento de comenzar a exigir responsabilidades. Mientras tanto, hay que respetar el buen nombre de la compañía y de los profesionales implicados.
Una vez establecidas las causas del accidente, y las posibles responsabilidades, si las hubiere, la investigación debería servir para que establecieran más y mejores medidas de seguridad en los vuelos.
Pero conviene hacer constar que vivir es un riesgo y que en cualquier momento puede ocurrirle una desgracia, por un motivo inesperado, a quien se considere más a salvo de todo. Incluso caminando por la parte de la acera más alejada de la calzada hay quien se ha ido al otro mundo, atropellado por un automóvil que ha perdido el control. Subir a un coche, y no digamos a una motocicleta, entraña muchos más riesgos que hacerlo en un avión.
En otros tiempos se tenía más conciencia de lo aleatorio de la vida. Todos sabían que la muerte podía llegar en cualquier momento, pues eran muchos los peligros a los que la población estaba expuesta. Hoy en día también son muchos los motivos que nos pueden truncar la vida, pero nos empeñamos en no verlos. Un accidente de avión resulta mucho más aparatoso e inesperado que uno de automóvil. Por otra parte, las víctimas de un accidente de aviación tienen muchas menos posibilidades de salir con vida que las de automóvil. Pero ojalá no vuelva a ocurrir otro accidente como este.

viernes, 5 de enero de 2007

Morir en accidente laboral

En cuanto he leído la noticia he telefoneado a mi compañero de Mensa y abogado Mauro Barea. Treinta y cuatro muertes por accidente laboral son demasiadas muertes. Y si se tiene en cuenta que el dato supone que ha habido un 20 % más de muertes que el año anterior, la cuestión es más preocupante si cabe, puesto que denota que la clase política no se toma las cosas en serio en este particular. Al hablar de la clase política conviene hacer notar, aunque sea evidente, que hay distintos grados de responsabilidad entre unas formaciones y otras. Y sobre todo es un fracaso en toda regla del gobierno valenciano. Aterra saber que desde que ocurre un accidente hasta que llega la policía y el inspector de trabajo puede tardar mucho tiempo y durante este periodo se pueden cambiar las cosas, de modo que se camuflen las causas del accidente. Es sabido que hay obreros renuentes a obedecer las normas de seguridad e incluso que algunos toman bebidas alcohólicas durante la jornada laboral. Ni una cosa ni otra, en un se debería consentir en un sector de tanto riesgo como el de la construcción. Comisiones Obreras, que es quien ha emitido el informe sugiere que se instale el carnet por puntos. Yo creo que también sería conveniente que en cada obra hubiera una persona responsable, que se encargara de que nadie trabajara sin estar en las debidas condiciones y con el equipo debido. Un accidente laboral, por otra parte, merece que las autoridades se personen de inmediato. Y que se investigue cuidadosamente si se el lugar del accidente ha sufrido alguna modificación tendente a ocultar las responsabilidades.