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miércoles, 26 de abril de 2017

Llach saca la estaca

Pero es que no se puede esperar otra cosa de alguien que está tocado. Todo nacionalista está tocado en mayor o menor medida y ahí está Puigdemont para demostrarlo.
O Forcadell, esa que se cree con autoridad para explicar a otras personas a quienes tienen que querer y a quienes tienen que odiar. Hay que estar mal para eso. Y acompaña a sus palabras, además, con unos movimientos del brazo propios de personas taradas. No hay ninguna elegancia en sus modales, sino todo lo contrario.
Llach saca la estaca contra los funcionarios que no incumplan su obligación, detalle suficientemente elocuente. Los funcionarios tienen contraído un contrato con los contribuyentes y si lo incumplen demuestran que no son dignos de su confianza y, por tanto, merecen una sanción que puede llegar a ser el despido. Esto es tan obvio que lo sabe cualquier persona que no esté tocada.
Pero es que Llach al sacar la estaca demuestra que sabe perfectamente que la causa que ha abrazado con un fervor tan enfermizo está condenada al fracaso. Exige a unas personas que no conoce que se adhieran a una locura en la que muchos no creen y lo hace sirviéndose de la amenaza.
Si a los nacionalistas les quitan la posibilidad de amenazar, de imponer, de mentir, de tergiversar y de inventar, se quedan en nada.
Luego están esos que han logrado la celebridad porque saben cantar, o jugar al fútbol, o escribir editoriales conjuntas, y ya se creen que porque hagan una cosa bien las han de hacer todas bien.
Ya se lo dijo Angela Merkel a uno de esos que están tocados: Mejor, dedíquese al fútbol. Ella se lo dijo con la mejor intención, pero de ahí a que el melón ese le haga caso va un abismo. Llach podría haberse adaptado el consejo y dedicarse a cantar, pero ya se ve que sus neuronas no dan para tanto sentido común.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Lo de las tasas

Mientras un demócrata suspira por una Justicia libre e igual para todos, la fracasada clase política española va a la suya.
Está por ver que un partido político español proponga independizar por completo a la Justicia de la política. Y darles a los jueces los medios que necesitan para el desempeño de su labor. Quizá porque los políticos temen que los jueces se pongan a investigar y como consecuencia metan a algunos de ellos en la cárcel. Pero, a lo mejor, lo que más temen es que les toque devolver lo robado.
Lo cierto es que la Justicia no es independiente no puede hablarse de democracia, puesto que en este caso el Poder lo controla todo. Mientras un pobre no pueda pleitear tranquilamente con un poderoso la situación en España no podrá darse por normalizada.
Y resulta que en lugar de independizar a la Justicia y darle medios, han impuesto unas tasas que tendrán la dudosa virtud de apartar a la mayor parte de la población de la Justicia. Cuando alguien se sienta pisoteado o perjudicado, lo dejará pasar, no vaya a ser que resulte peor el remedio que la enfermedad.
Lo que le gusta a la clase política española es tener a todos los ciudadanos sometidos. Los políticos españoles son esclavos del poder. Ellos mismos saben que su puesto en la política depende de su capacidad de obediencia. De su “disciplina” dirán ellos. Lejos están de darse cuenta de que como clase, y tal y como está configurada la política española, dejan mucho que desear.
El país está patas arriba, conseguir medicamentos cuesta mucho, la Justicia se ha alejado y si queda algo en pie está en peligro. Y, no obstante, los políticos, en lugar de dimitir avergonzados y proponer un cambio total en el sistema político español, siguen disfrutando de sus prebendas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La sanidad valenciana, en peligro

La sanidad es una de esas competencias que jamás debieron transferirse a las Comunidades Autónomas. ¿Es que algún paciente no se va a dejar operar por un cirujano que no hable el idioma propio de su Comunidad? El reparto de fondos entre las distintas Comunidades Autónomas, en lo que respecta a este sector, no puede ser justo. Unas Comunidades tienen más ancianos, otras reciben más turistas, otras, más inmigrantes. Las circunstancias que se tienen en cuenta una vez, pueden haber cambiado dos o tres años después.
Dicho esto, conviene recordar que la sanidad valenciana es la peor valorada de España. De hecho, está en peligro. La solución de Camps: trasladar las culpas a los ciudadanos. Es lo suyo. Cuando el juez le preguntó por el caso Gürtel, Camps, que se hizo acompañar en su desplazamiento hasta la Audiencia Provincial, contestó que todos los valencianos le debemos mucho, porque él ha sacado a esta Comunitat adelante. Quizá lo que quiso decir es que la ha endeudado hasta el paroxismo, que se ha metido en obras faraónicas que no eran estrictamente necesarias, olvidando o postergando las ayudas asistenciales. Últimamente, no puede ni pagar los sellos a Correos. En la misma línea que en su respuesta al juez, ahora apela a la responsabilidad de los valencianos para que no se ponga en peligro la sostenibilidad de la sanidad valenciana. Pero los ciudadanos son los que sostienen con sus impuestos a la sanidad pública y a todo el gobierno valenciano. Y el gobierno valenciano, el de Camps, el que lo ha de gestionar. Si lo hace mal, la culpa no es de los ciudadanos, al menos no toda. El estrepitoso fracaso de Zapatero, su inutilidad como presidente del gobierno, no debería tapar el fracaso de Camps, su inutilidad como presidente de la Generalidad Valenciana.

'Antes de que se me olvide'
'Pobres mujeres'
'Tres ataúdes blancos'
'Elemental, queridos humanos'
'Los más duros de la historia'
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'

sábado, 29 de septiembre de 2007

El desprecio de De la Vega

Hace pocos días, la vicepresidenta del gobierno dedicó “todo su desprecio” a algunos políticos españoles, no creo necesario decir cuales. Por mi parte, no tengo nada que alegar, puesto que cada uno desprecia lo que le parece bien. Sí que quisiera hacer hincapié en el detalle de que la Doña no ha caído en la cuenta de que una cosa es ser despreciado y otra ser despreciable. Es algo que yo he dicho varias veces, pero no me arrogo ningún mérito, es algo notorio, fácil de deducir a poco que se piense en el asunto. De ahí que el siguiente paso quizá consista en pensar en que tal vez De la Vega esté tratando de distraer la atención, porque lo cierto es que el gobierno de Zapatero ha fracasado y lo que debería hacer es dimitir y convocar elecciones inmediatamente. No lo hará, porque lo que sobra en la clase política española es ambición por gobernar y lo que falta es sentido del deber. Éste, junto con la prudencia, aconsejaba mantener un diálogo constante con el PP y pactar todas aquellas cosas que pudieran ser defendidas por ambos partidos. No lo ha hecho así el partido en el gobierno, ha buscado el aislamiento del PP, tratando de demonizarlo, tarea en la que quizá ha colaborado el propio partido de la derecha y como consecuencia los partidos nacionalistas se han crecido, espoleados muchas veces por los propios socialistas. El resultado de esa política ha sido el desafío de Ibarretxe, que el propio Imaz veía venir y trató de evitar. Lo lógico y lo correcto ahora sería que el PSOE buscara el apoyo del PP; lejos de ello, la vicepresidenta desprecia a sus dirigentes. Pero lo que nos interesa a los gobernados no es conocer las filias y las fobias de la buena señora, sino que se tomen las decisiones adecuadas. Y si le producen dolor de estómago, pues que se dedique a otra cosa.

viernes, 5 de enero de 2007

Morir en accidente laboral

En cuanto he leído la noticia he telefoneado a mi compañero de Mensa y abogado Mauro Barea. Treinta y cuatro muertes por accidente laboral son demasiadas muertes. Y si se tiene en cuenta que el dato supone que ha habido un 20 % más de muertes que el año anterior, la cuestión es más preocupante si cabe, puesto que denota que la clase política no se toma las cosas en serio en este particular. Al hablar de la clase política conviene hacer notar, aunque sea evidente, que hay distintos grados de responsabilidad entre unas formaciones y otras. Y sobre todo es un fracaso en toda regla del gobierno valenciano. Aterra saber que desde que ocurre un accidente hasta que llega la policía y el inspector de trabajo puede tardar mucho tiempo y durante este periodo se pueden cambiar las cosas, de modo que se camuflen las causas del accidente. Es sabido que hay obreros renuentes a obedecer las normas de seguridad e incluso que algunos toman bebidas alcohólicas durante la jornada laboral. Ni una cosa ni otra, en un se debería consentir en un sector de tanto riesgo como el de la construcción. Comisiones Obreras, que es quien ha emitido el informe sugiere que se instale el carnet por puntos. Yo creo que también sería conveniente que en cada obra hubiera una persona responsable, que se encargara de que nadie trabajara sin estar en las debidas condiciones y con el equipo debido. Un accidente laboral, por otra parte, merece que las autoridades se personen de inmediato. Y que se investigue cuidadosamente si se el lugar del accidente ha sufrido alguna modificación tendente a ocultar las responsabilidades.