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lunes, 2 de julio de 2012

Menos políticos y más leñadores

Mientras ardía Valencia, Rajoy se fue al fútbol. Él ya ha puesto a España o, mejor dicho, a los trabajadores españoles, a los pies de los oligarcas, en la confianza de que éstos van a resolver la papeleta. El Rey les pidió hace unos meses que arrimen el hombro, pero en lugar de eso están sacando capitales de España.
Rajoy se va al fútbol y mientras tanto Fabra no da puntada sin hilo. En Valencia capital estos días ha olido a quemado y la ceniza se ha adueñado del ambiente. Fabra, a su ritmo, planea privatizar la sanidad; también proyecta permitir que se pueda edificar en los terrenos calcinados; y no tiene vergüenza por la deriva de Bankia, sino que alega que Bancaja no es la única culpable, y con eso ya se queda conforme. Todo para las oligarquías. Por nuestro bien.
De modo que aquí tenemos una serie de políticos que hablan por el móvil a nuestra costa (¿qué cosas dirán?), que van a los restaurantes a nuestra costa, que viajan en taxi, en avión, en AVE, o en coche oficial, con cargo al dinero de los impuestos, pero siendo más prescindibles que Dívar, creo que no es exagerado decir que más nos valdría que fueran leñadores, en lugar de políticos. Si fueran leñadores hubieran tenido los montes limpios y aseados y nos hubiéramos evitado este incendio.
¿Cómo es posible que con los días de calor que han hecho los servicios contra incendios no hubieran estado preparados para acudir de inmediato? ¿No va Rajoy a pedirle responsabilidades a Fabra? Los ciudadanos no podemos. Eso de que en España hay democracia es una leyenda urbana. A Fabra lo puso Rajoy, que también consintió que fuera Camps el que se presentara a las elecciones.
Si Fabra tuviera vergüenza, dimitiría. Pero no lo va a hacer nadie. Se limitan a decir que el Gobierno y el Consell prometen reparar “desde ya” los daños del fuego. ¿Ah, sí? ¿Y cómo? ¿Y qué van a recortar para conseguir el dinero? ¿Y qué es eso de “desde ya”? ¿Ni gramática saben?

'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'

domingo, 24 de junio de 2012

¿Dimitirán los demás componentes del CGPJ?

Un periódico de tirada nacional, cuyo director hizo muy buenas migas con Zapatero y no tan buenas con Rubalcaba, publica hoy una serie de datos del CGPJ y la conclusión a la que se llega después de saber todo eso, que dicho sea de paso ya se intuía, es que todos los componentes del citado organismo debieron dimitir primero y luego solicitar la dimisión de Dívar y así todo hubiera sido más limpio.
Vivimos en un país en el que hay el doble, o más, de aeropuertos de los aconsejables, muchas más autovías de las que se necesitan, excesivas y a menudo ruinosas líneas de AVE, un sinfín de polígonos deportivos, etc., y sobre todo una más que numerosa clase política, y resulta asombroso que podamos mantenerla, bien es cierto que a costa de muchos sacrificios. Y habiendo tantas cosas de sobra, era de esperar que también sobrara cara dura.
Y habiendo tantas cosas de sobra, incluida la cara dura, aún los hay que dicen y repiten que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, y que hay que trabajar más, cuando con tan sólo con que no hubieran derrochado España podría estar ahora en una situación tan privilegiada como Alemania. ¿Por qué tanto interés en hacer aeropuertos, autovías y líneas de AVE? Y luego no sólo no se sienten culpables de nada, sino que además han estado pidiendo, indignados, la dimisión de Dívar. ¿Y por qué no de los demás también?
Se trata de un asunto relacionado con la judicatura, o sea que debería tomarse una decisión justa, pero la justicia se conoce que no interesa mucho. Que la justicia funcione bien es primordial para que haya democracia y para los pobres. Pero a la clase política le va bien el sistema actual, en el que las cosas parecen, pero no son, y a los pobres se les lanzan eslóganes y consignas.

'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
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