lunes, 21 de junio de 2010

John Julius Reel y la suerte

En un artículo publicado en el Diario de Sevilla, dentro de la serie “La Sevilla del guiri”, John Julius Reel, explica que los estadounidenses recelan de la suerte, para ellos todo depende del esfuerzo. Si alguien fracasa, no lo atribuye a la suerte, sino que piensa que es demérito suyo. Este modo de pensar viene muy bien a la nación porque todos los ciudadanos, o casi todos, se esfuerzan lo indecible por alcanzar el éxito.
Vistas las cosas con realismo, pensar que quien ha tenido un éxito rotundo no debe nada a la suerte y que quien fracasa lo ha hecho exclusivamente por su culpa, me parece ingenuo en el primer caso y extremadamente cruel en el segundo. En la vida de una persona influyen muchos factores, la mayor parte de los cuales no se pueden controlar. Para que alguien triunfe de modo total tienen que darse una serie de circunstancias, todas favorables. Muchos se quedan a un paso del triunfo, por algún pequeño detalle que ha fallado, sin que se pudiera evitar. Otros sufren una catástrofe, estando también en la más absoluta de las indefensiones. Un ejemplo ilustrativo de cómo surgen factores con los que en un principio no se contaba es el de María Jesús Díaz Pérez, que tras la dimisión del anterior alcalde de Boadilla del Monte, debió pasar a ser la nueva alcaldesa. Sin embargo, el alcalde saliente exigió, para dimitir, que le sucediera otro de los concejales y la dirección del partido, sorprendentemente, accedió. ¿Qué podía hacer María Jesús contra eso? Según informa El País de hoy, el nuevo alcalde también está implicado en la trama que hizo dimitir al primero, cosa que no ocurre con María Jesús. O sea que hizo todo lo que pudo, se comportó con honradez y no tuvo el premio merecido, que no era otro que el de servir a su pueblo en el puesto de mayor responsabilidad.
En lo que respecta a España, John Julius Reel, está en lo cierto. Aquí se utiliza la suerte de un modo excesivo, pero tiene una explicación. En Estados Unidos el esfuerzo, la valía personal y la preparación tienen mucha importancia. Lo que tiene importancia en España, en cambio, es la “disponibilidad”. El decirle al jefe siempre que sí y tener la suerte de que otros no lo hagan con más gracia. Se ve claramente en la política, en donde todos los ministros y todos los consejeros son especialistas en aplaudir a sus jefes. Y se ve en los consejos de administración, en los que todos aprueban las propuestas del presidente. Lo de España, lógicamente, quita moral al trabajador. Para aumentar la productividad habría que imitar hasta donde fuera razonable el modo de pensar de los estadounidenses.
'Homero, Ilíada'
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'

domingo, 20 de junio de 2010

Jesús Eguiguren hace un guiño

Vistas las cosas como debería verlas cualquier ciudadano decente, causa asombro, primero, y vergüenza, después, que ETA todavía perdure. Si esto es así es porque encuentra apoyos en donde no debiera. Una banda de asesinos, brutales, reclutados entre los más cobardes de los vascos, no debería haber durado más que el FRAP, el GRAPO y similares.
Pero siempre hay quien comprende a los terroristas, o les ayuda de algún modo, mientras públicamente les condena, para salvar las apariencias. Merece la pena leer el libro “Vidas rotas”, muy ilustrativo sobre la cuestión etarra. Hubo un tiempo en el que se hablaba de dar “una salida digna” a los etarras, como si el mero hecho de proponerlo no revelase la indignidad de quienes lo hacían. Todavía hoy los hay que no se resignan a que el destino de los etarras sea la cárcel y el de quienes les apoyan, o se sirven de ellos, sea la vergüenza más espantosa. Jesús Eguiguren, sin ir más lejos, ha dicho que es “contraproducente para el futuro que Batasuna siga siendo ilegal”. No debe diferir mucho del suyo el pensamiento de Odón Elorza, entusiasta de los pactos transversales, pero avergonzado de hacerlo con el PP.
Los más duros enemigos de ETA, Consuelo Ordóñez, Maite Pagazaurtundua, Regina Otaola, Rosa Díez, etc., han tenido que abandonar la política, o el País Vasco, o ambas cosas a la vez, o andar con escolta. De eso no tienen vergüenza Eguiguren ni Elorza. Pero ETA no puede durar indefinidamente y quizá haya sectores en el País Vasco que teman el momento en que desaparezca totalmente. Despojados del terror los ciudadanos vascos, pueden, paulatinamente, claro, comenzar a discurrir con normalidad y atreverse a optar por opciones que ahora parecen proscritas. Del mismo modo, los partidos políticos, libres de los condicionantes que imponía la banda en la sociedad, también podrían modificar su comportamiento.
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'

sábado, 19 de junio de 2010

Fusilar a un condenado a muerte

Sobre las cárceles, más que sobre ningún otro lugar, se puede decir aquello de que “ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Las leyes son humanas y, por tanto, son imperfectas. Por las calles, y muchas veces recibiendo el tratamiento que se dispensa a quienes se les supone una rectitud moral, desfilan personajes deleznables, que han hecho de la traición y el oportunismo su modo de vida. Hay conductas que la justicia humana no puede perseguir. También los hay que han cometido delitos que sí están penados, asesinatos o robos, pero la justicia no ha conseguido descubrirlos.
En lo que respecta a las cárceles, se sabe, porque se viene demostrando continuamente, que hay presos que son totalmente inocentes. Aparte de que las leyes son imperfectas, también lo son los jueces, los policías y los abogados. En este estado de cosas establecer una pena que no tiene vuelta de hoja es una injusticia añadida. Aunque se sepa fehacientemente que el reo es culpable, y él lo reconozca, no se arrepienta e incluso se sepa que si pudiera asesinaría a más gente, matarle es una injusticia. Y lo es porque la justicia, como se ha dicho, no se puede aplicar a todos, e incluso es probable que otros tan asesinos como él queden impunes. Por otro lado, la sociedad que acepta la pena de muerte se pone a la altura de los asesinos. Mata porque puede matar.
La pena de muerte fomenta además la hipocresía. Los verdugos son anónimos. ¿Por qué no se atreven a decir su nombre si es la sociedad en la que viven la que impone la pena capital? El Estado se desentiende, al escudarse en el entramado legal; también hacen lo mismo los jueces y los jurados. Pero todos son cómplices directos, unos más que otros. El colmo de la hipocresía se da con los fusilamientos. Una de las cinco balas de los cinco tiradores es de fogueo, pero no nadie sabe cuál es, para que todos puedan pensar que era la suya y evitar con ello el sentimiento de culpa. Pero los cinco se presentaron voluntarios para matar. Y fue el Estado quien pidió los voluntarios.

'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

viernes, 18 de junio de 2010

Cataluña, descansa

Ya han metido a Millet en la cárcel, ya están todos satisfechos. Ya están todos los sinvergüenzas en la cárcel, y los honrados pueden pasear tranquilamente por la calle. En Cataluña, el que la hace la paga. Los Pujol, Montilla, Hernández, Maragall, Carod, Saura, ya pueden proclamar satisfechos que Cataluña es un oasis en medio de la corrupción que anega España.
Quien tiene un chivo expiatorio tiene un tesoro. Con ellos no tiene sentido eso de “odia el delito, compadece al delincuente”. Con un chivo expiatorio rige la máxima “leña al mono hasta que hable inglés”. Hay que hacer pagar a Millet toda la vergüenza que han pasado los catalanes, los auténticos, los nacionalistas, por su culpa. Porque el nacionalismo catalán no es como el rancio nacionalismo español, teniendo en cuenta además que, según ellos, la nación española no existe y la nación catalana sí.
¿Cómo ha podido estar robando, presuntamente, claro, durante tantos años sin que los encargados de velar por el buen uso del dinero de los impuestos se dieran cuenta? Pues es que confiaban en la honradez de Millet y por eso no le fiscalizaban lo que hacía. ¿Cómo iban a pensar que un buen catalán iba a ser un ladrón? Ninguno de los muchos que a lo largo del tiempo tuvieron la obligación de vigilarle se siente culpable, ni piensa que no haber detectado los robos a tiempo sea un acto corrupto, ni, por supuesto, tiene intención de dimitir y ni siquiera se lo ha insinuado nadie.
Así que una vez encarcelado el culpable ya se puede mirar por encima del hombro a los demás, que en eso consiste el nacionalismo. Tenían un problema y lo han solucionado con su eficacia habitual, tan propia de los pueblos superiores. Ahora ya pueden seguir con su juego desleal con el resto de España y hacerlo con la suficiencia de quien cree que hace lo correcto.
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

jueves, 17 de junio de 2010

El fracaso de Font de Mora

El consejero de Educación valenciano, Alejandro Font de Mora, interpreta que las competencias que tiene atribuidas son herramientas que puede utilizar a su antojo o, para concretar, armas con las que contrarrestar al gobierno de Zapatero, al que tiene, quizá con razón, como enemigo.
Eso se desprende de su empeño en dar Educación para la Ciudadanía en inglés. Puede que todo comenzara con una broma de Camps, y dado que éste, según cuentan, se hace tratar casi como un faraón egipcio, Font de Mora, para demostrarle de lo que es capaz, le tomaría la palabra, para después llevar la guasa hasta que fue imposible. En el empeño se derrocharon energías y dinero, pero Camps no se lo ha hecho pagar porque él nunca abandona a los fieles. Quienes lo han notado han sido los estudiantes. En ellos debería pensar el consejero de Educación. Sus acuerdos o desacuerdos con el gobierno de la Nación deberían ser secundarios, pues lo principal es el interés de los estudiantes. Sus deseos por satisfacer a Francisco Camps también deberían ir muy por detrás del interés por hacer lo que más convenga al sector estudiantil, que conviene recordar que es donde deben volcarse todos los esfuerzos. No hacerlo así es suicida.
Aparte de los intentos de Font de Mora por oponerse a Zapatero y quedar bien con Camps, convirtiendo a los alumnos en instrumentos para conseguir sus fines, hay otra vertiente suya, que consiste en que debe de creerse más listo que nadie, puesto que decidió que en la Comunidad Valenciana ha de estudiarse el idioma chino. Este modo de ser suyo, sin duda, ha condicionado todo el desarrollo educativo de la Comunidad Valenciana con el resultado de que en la primera evaluación de los alumnos de cuarto de Primaria prevista por la LOE, ha quedado la última. Font de Mora puede decir que la LOE es mala, pero si la Comunidad Valenciana hubiera quedado la primera, podría decirlo más alto.

'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

miércoles, 16 de junio de 2010

Belén Esteban, al ministerio de Fomento

Sé que existe Belén Esteban porque todos los días aparece en la prensa, de otro modo me sería totalmente desconocida porque desde hace algunos años no miro la televisión. Pero como se ha convertido en un personaje, cosa que a lo mejor sirva para explicar la crisis española, algunas cosas sé de ella. Puede explicar la crisis porque si la opinión pública española la ha encumbrado se entiende que también aguante a políticos de tan bajo nivel.
Rajoy no inspira demasiada confianza, da idea de ser un profesional del poder. Si no fuera así, ya hubiera dimitido hace tiempo, aunque los ciudadanos hubiéramos ganado poco si lo hubiera hecho. La política española únicamente admite profesionales del poder, es imposible que se cuele un político de otro pelaje. A partir de este punto, hay que dar al César lo que es del César y a Rajoy lo que es de Rajoy.
Ha dicho Pepiño Blanco que “Mariano Rajoy es el mayor activista del descrédito de España”. Es tal la barbaridad que induce a la certeza de que si sustituyeran al ministro de Fomento para poner en su lugar a Belén Esteban no se notaría. Incluso podrían poner en ese ministerio a Bibiana Aído con la seguridad de que las cosas iban a funcionar igual o mejor.
Hay que ser burro, con perdón para los asnos, para decir una cosa así. ¿Se ha creído que los ciudadanos somos tontos? Todos los que son de bajo nivel y alcanzan un cargo tienden a pensar que los demás son menos inteligentes que ellos, y eso les sirve para perder el pudor. Si tuviera dignidad y vergüenza, cosas que van unidas, tendría en cuenta que su gobierno lleva unos cuantos años en el cargo, durante los cuales no ha hecho más que cometer insensateces. Pero aunque obvie esto último, una persona seria no puede trasladar su responsabilidad a otros. Quizá Belén Esteban no la hubiera dicho tan gorda.

'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

martes, 15 de junio de 2010

Dice El País que no publica mentiras

Concretamente, la Defensora del lector, Milagros Pérez Oliva, dice lo siguiente: “En EL PAÍS no se pueden publicar mentiras, ni en la información ni en la opinión, de forma deliberada.” Pues El País publicó el 8 de noviembre de 2009, un reportaje titulado: “La sangre que le salvó de la leucemia le contagió el sida”, firmado por Lydia Garrido.
El reportaje, en el que se hacen afirmaciones como esta: "el reclamante se somete a transfusión en noviembre de 2005, en esa época había marcadores de VIH, y su uso era prácticamente común en la red sanitaria pública con la finalidad de excluir donantes que padecieran la enfermedad. La sangre se testó, pero no mediante las técnicas más modernas al uso en multitud de centros españoles y europeos que hubiesen detectado la presencia del virus. Sólo con posterioridad se han usado esas técnicas para confirmar el contagio", no denota en ningún lugar que se haya consultado al Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana. El lector advierte claramente que la información está incompleta y al mismo tiempo se llena de dudas. El asunto del que trata la noticia no es baladí.
Soy un visitante asiduo del CTCV y desde que leí esa información no he parado de preguntar en cada una de mis visitas y creo que puedo decir que tengo más información sobre el caso que El País. Cada vez que voy me sorprende que me hagan las mismas preguntas que el mes anterior, y que me las recalquen, antes de pedirme que firme el documento. Los habituales médicos del centro me conocen perfectamente, si no fuera por el riesgo que hay de contagiar a otra persona, cuyo estado de salud, además, suele ser precario, no me preguntarían nada. Si yo mintiera, ellos no lo podrían saber en ese momento. Quizá sea por eso por lo que insisten tanto cada vez. Pero el reportaje citado contiene una buena noticia: dar sangre sirve para salvar vidas.
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'