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martes, 26 de diciembre de 2017

Critican el inmovilismo del Rey

Lo hacen los independentistas, claro, porque les escuece que con su discurso del 3 de octubre pasado diera al traste con el golpe de Estado que pretendían llevar a cabo. Ellos, aliados con otros sinvergüenzas, tratan de desprestigiar al Rey.
Dicen que su discurso no ha cambiado. Claro que no, el Rey está en su papel. Son ellos los que han de cambiar y situarse dentro de la ley y puede vaticinarse sin margen mínimo de error que es lo que van a hacer.
Pero no lo harán por convencimiento, porque de pronto se hayan dado cuenta de que no cumplir las leyes es ir contra el pueblo, lo harán porque no quieren ir a la cárcel, porque tampoco quieren que les impongan multas o les embarguen lo que sea en el caso de que no paguen.
No obstante, siguen con su discurso, como si nada de ello fuera a producirse, como si siguieran en sus trece, porque lo que han hecho siempre es engañar a sus electores, prometiéndoles lo que sabían que no iban a cumplir, para vivir a su costa. Cabe la posibilidad de que en algún momento hayan creído que podían lograr la impunidad, puesto que dada la relación de fuerzas veían que éstas se decantaban a su favor, pero aquel discurso de Felipe VI obligó a alguno a ponerse en el lado correcto y todo se torció para ellos.
A pesar de todo, cabe reseñar que los independentistas no han cesado ni un modo de enardecer al personal, e incluso dos de ellos se subieron a un coche destrozado de la policía, en plan triunfal, para que las masas perdieran el miedo.
Rajoy fue más listo y condujo el asunto, evitando el derramamiento de sangre, aunque algunos de los que tuvieron que estar a su lado, empujados por el discurso de Felipe VI, quieran desvirtuar lo sucedido.


miércoles, 18 de abril de 2012

Siempre con Janire Rivera y los Pelones Peleones

Me extrajeron un litro y cuarto de médula ósea en 1986. O sea que desde entonces debo de estar en la lista de donantes. No me han llamado, pero es que rara vez se es compatible con alguien. Cabe decir que la mayoría de los que se inscriben como donantes de médula ósea no logran dar nunca. Y eso que algunos tienen verdadera ilusión.
Y es que en este mundo hay gente para todo. Mientras que algunos de comportan de forma despiadada con tal de encaramarse a lo más alto que puedan de la escala social, otros procuran ser útiles a los demás. Uno de los modos de ser útil consiste en dar sangre. Es difícil que la médula ósea sea buena para otra persona, pero la sangre sí que sirve. Y además, la que se da, tanto la sangre como la médula, se recupera en pocos días, de modo que lo que se da, en realidad, es tiempo. El que se tarda en hacer los trámites y dar.
Los Pelones Peleones, entre los que se encuentra Janire Rivera, están a la espera de encontrar un donante de médula compatible. Cuantos más donantes estén registrados más posibilidades habrá de encontrar uno compatible. ¿Cómo negarles la médula ósea? Pues no me cabe ninguna de que hay gente capaz de negársela. Pero yo no soy como esos. Me congratulo de no ser como esos.
Por otra parte, hay gente muy agradecida, eso también es verdad. Sinceramente, creo que Blai es muy exagerado. Es mejor dar con gente agradecida que al contrario, pero el donante no necesita que le agradezcan nada. La sensación de sentirse útil es la mejor recompensa. La humanidad se va haciendo con las aportaciones de la gente generosa. Si todo el mundo se dedicar a sorber, no habría nada. La gente agradecida también encuentra su recompensa en el hecho de saber dar las gracias.
Me acompaña en la foto Mati García, del CTCV.

'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'
'El aprendizaje por competencias'
'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'
'Confucio y la máquina de café'
'El Terror Rojo'
'Nuevo Brain Trainer'


martes, 20 de marzo de 2012

Por Janire Rivera y los Pelones Peleones

Hay personas cuyo objetivo en la vida consiste en obtener todo el poder y todas las riquezas que puedan. Les gusta aparecer mucho en la prensa y dar instrucciones y consejos. Muchos de ellos, en el desempeño de sus cargos, con el fin de obtener más beneficios, corren muchos riesgos y como consecuencia España está en la ruina.
En realidad, no arriesgan. Suelen tener elevadísimas cláusulas de rescisión y aparte de eso se reservan empleos de alto nivel unos a otros, a pesar de que han demostrado que estropean todo lo que tocan.
Frente a ellos, hay otros cuyo objetivo es el de ser útiles a la sociedad. Haciendo bien el trabajo y llevando a cabo acciones solidarias de vez en cuando. Hay motivos para pensar en el prójimo. Si todos fuéramos igual de egoístas no tendríamos esperanzas de salir de la crisis, y además ésta sería más grave.
Janire Rivera es una joven nacida en 1979 que lleva algún tiempo esperando un donante de médula compatible. Forma parte del grupo www.pelonespeleones.com. Hacerse donante de médula es muy fácil. Basta con dar sangre e indicar ese deseo, para que hagan el tipaje. El hecho de hacerse donante de médula no significa que se vaya a dar. Es muy difícil ser compatible con alguien. Por tal motivo, cuantos más donantes haya más posibilidades tendrán Janire Rivera y quienes están en su situación de encontrar alguien compatible.
La sensación de haber salvado una vida, sea de quien sea, es algo maravilloso. Estamos en deuda con las generaciones anteriores. Desde que nuestros antepasados los monos bajaron del árbol hasta ahora son muchas las cosas que se han ido aportando. Claro que no todos aportan, algunos restan. Dar sangre también es aportar algo a la humanidad. La sangre también sirve para salvar vidas.
En la foto estoy dando plasma y plaquetas. Hace poco leí que dar plasma sirve para rebajar el colesterol malo.
A mi lado está la Doctora Asunción Chaves, del Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Ánimo, Janire Rivera!

Janire Rivera es una joven de Bilbao que está a la espera de encontrar un donante de médula ósea compatible. Tiene un blog, http://anemiaaplasica.blogspot.com, en el que lo explica todo, y jamás pierde el ánimo. Ella puede sentir que hace algo por la sociedad, dado que al conseguir que tanta gente se haga donante hace crecer el caudal solidario. Nuestra sociedad es algo más solidaria gracias a ella. Además de eso, es posible que los que se hacen donantes sean compatibles con alguien, aunque no sea ella, de modo que su iniciativa salva vidas.
Salvar una vida es algo grandioso. 
Se le atribuye a Einstein una frase, “solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida”, que como mínimo hace pensar, porque lo que abunda es lo contrario, ese egoísmo desatado que nos ha llevado hasta la situación en la que estamos. Si todos esos que son capaces de provocar un descalabro en la bolsa, llevando a la ruina a los inocentes ahorradores, que son los que siempre se quedan atrapados, fueran capaces de pensar en el prójimo, otro gallo nos cantaría.
Entre salvar vidas y vivir únicamente para el propio beneficio hay un abismo. Algunos presumen de que han llegado a ser presidentes del gobierno, ministros, o consejeros o presidentes de una gran empresa. No dicen si su gestión ha sido catastrófica, porque pocos creen que lo haya sido, aunque para los demás la cuestión no ofrezca dudas. Yo creo que tiene más valor haber salvado vidas que todo eso. No me refiero obviamente a quienes salvan vidas de forma profesional y haciendo uso de sus conocimientos, aunque éstos también merecen reconocimiento, sino a quienes las salvan al margen de su actividad ordinaria, porque tienen posibilidad de hacerlo y lo hacen. Conozco a varias personas que se han hecho donantes de médula y su ilusión es ser compatibles con alguien. Y mientras tanto, se puede dar sangre, o plasma y plaquetas, que es lo que hago yo habitualmente. Es necesario que haya más donaciones de sangre.
En la foto, tomada en el Centro de Transfusiones de la CV, estoy con Nuria.

'Retorn a l'Illa Blanca'
'El tiempo que nos une'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes'
'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'

viernes, 25 de marzo de 2011

A propósito del incendio de Triangle Shirtwaist

Ocurrió el 25 de marzo de 1911 y murieron 146 mujeres, muchas de ellas inmigrantes y casi todas jóvenes. Fue en la ciudad de Nueva York y como suele ocurrir la catástrofe removió las conciencias de casi todos. El sacrificio de esas trabajadoras no fue completamente en vano, sirvió para que las mujeres adquiriesen algunos derechos.
Pero lo que no se ha tenido en cuenta, no del todo, es que la fábrica Triangle Shirtwaist estaba concebida de modo totalmente egoísta. Las puertas estaban cerradas, para que las trabajadoras no pudieran llevarse algunas de las prendas que fabricaban, trabajaban muy cerca unas de otras, las jornadas eran larguísimas, no tenían derecho a comían, las que fumaban tenían que hacerlo a escondidas, la escalera de incendios era endeble y se desplomó enseguida, etc.
Eran muchas las opciones de que ocurriera una desgracia en ese lugar, que tampoco sería el único en el que se dieran esas circunstancias. Pero ni la sensatez ni los buenos sentimientos fueron suficientes para cambiarlas, tuvo que llegar la catástrofe para que se tomaran las medidas necesarias. Hoy se celebra el aniversario. Se harán muchas declaraciones bienintencionadas. Han surgido organizaciones que tratan de aprovechar la fuerza del sentimiento general que surgió tras el incendio. Pero el egoísmo que lo propició sigue igual de fuerte que entonces. Las leyes no logran contenerlo las más de las veces. Algunos de los líderes de esas organizaciones que tanta fuerza han logrado gracias al sacrificio de aquellas 146 mujeres se beben su sangre en copas de cristal.
Todo el mundo habla del sentido común porque como es lógico nadie piensa que no lo tiene. Pero la sensatez y los buenos sentimientos siguen siendo insuficientes para evitar que ocurran desgracias. La crisis que padecemos, que tanto mal ha hecho, y que es fruto del egoísmo, es una buena muestra.
'En mi furor interno'
'No había más que empezar'
'Han cegado a Narciso'
'Un tiempo para la igualdad'
'La vida y la poesía de Federico García Lorca contada a los niños'
'La Flor del Norte'
'La Europa revolucionaria'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes contadas a los niños'

martes, 15 de junio de 2010

Dice El País que no publica mentiras

Concretamente, la Defensora del lector, Milagros Pérez Oliva, dice lo siguiente: “En EL PAÍS no se pueden publicar mentiras, ni en la información ni en la opinión, de forma deliberada.” Pues El País publicó el 8 de noviembre de 2009, un reportaje titulado: “La sangre que le salvó de la leucemia le contagió el sida”, firmado por Lydia Garrido.
El reportaje, en el que se hacen afirmaciones como esta: "el reclamante se somete a transfusión en noviembre de 2005, en esa época había marcadores de VIH, y su uso era prácticamente común en la red sanitaria pública con la finalidad de excluir donantes que padecieran la enfermedad. La sangre se testó, pero no mediante las técnicas más modernas al uso en multitud de centros españoles y europeos que hubiesen detectado la presencia del virus. Sólo con posterioridad se han usado esas técnicas para confirmar el contagio", no denota en ningún lugar que se haya consultado al Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana. El lector advierte claramente que la información está incompleta y al mismo tiempo se llena de dudas. El asunto del que trata la noticia no es baladí.
Soy un visitante asiduo del CTCV y desde que leí esa información no he parado de preguntar en cada una de mis visitas y creo que puedo decir que tengo más información sobre el caso que El País. Cada vez que voy me sorprende que me hagan las mismas preguntas que el mes anterior, y que me las recalquen, antes de pedirme que firme el documento. Los habituales médicos del centro me conocen perfectamente, si no fuera por el riesgo que hay de contagiar a otra persona, cuyo estado de salud, además, suele ser precario, no me preguntarían nada. Si yo mintiera, ellos no lo podrían saber en ese momento. Quizá sea por eso por lo que insisten tanto cada vez. Pero el reportaje citado contiene una buena noticia: dar sangre sirve para salvar vidas.
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lubna Husein llevará pantalones todos los días

Lubna Husein fue castigada a recibir 40 latigazos por vestir pantalones. En Sudán, las mujeres tienen prohibido llevar pantalones. La presión internacional hizo que le conmutaran los latigazos por 150 euros de multa, que se negó a pagar, prefiriendo la cárcel. El sindicato de periodistas, afín al gobierno, pagó la multa, con la clara intención de que el incidente pierda fuelle en los noticieros internacionales. Lubna, por su parte, no quiere que pase al olvido y anuncia que seguirá poniéndose los pantalones.
De esta lucha suya se saben ya varias cosas. La primera de todas es que ella, o quienes tomen su relevo acabarán triunfando. Cuando lo que se pide es tan evidentemente justo no cabe pensar otra cosa. Lo segundo que se sabe es que a Lubna no le va a salir gratis su triunfo. El Mal existe y no pierde ocasión de demostrarlo. Incluso sabiendo, como es el caso, que al final va a ganar la causa contra la que lucha, resistirá hasta el último instante, momento en que se pondrá el disfraz, para ponerse de parte de los vencedores. Lo tercero que se sabe es que en estos momentos muchas mujeres están de parte del poder y si se tercia pedirán mano dura para las transgresoras. Lubna sabe que está arriesgando la vida, y puede que la acabe perdiendo, o quizá la salud u otra cosa. Algún precio va a tener que pagar.
Se sabe también que cuando finalmente se haya terminado la polémica, muchas de las que antes pedían mano dura con las mujeres que se atrevieran a vestir pantalones, se apresurarán a ponérselos, e incluso el tanga, y escribirán bellos artículos proclamando el derecho de las mujeres a vestir como les plazca. Y hasta puede que algunas de ellas lleguen a ser ministras de cuota del nuevo gobierno, que será más o menos similar al de antes, pero con nuevas formas de enredar. Siempre hay gente dispuesta a beberse la sangre de los mártires.

viernes, 14 de agosto de 2009

La carta del día de El Periódico

La carta destacada de hoy de El Periódico es una titulada ‘Las enfermedades invisibles y olvidadas’, en la que se refiere concretamente al síndrome de fatiga crónica, sobre la que dice que la ciencia ya ha proporcionado avances que no deberían ser olvidadas por las autoridades sanitarias. Lo cierto es que las enfermedades que afectan a poca gente no tienen más interés que el humano.
Las industrias farmacéuticas, lógicamente, tienen más interés por las enfermedades multitudinarias, que son las que les pueden dar beneficios. Pero en quienes tenemos depositada la confianza los ciudadanos es en los políticos. Ellos son quienes deberían arbitrar las medidas para que ninguna enfermedad se quedara sin investigar. Sin embargo, lo que dan a entender los políticos españoles con su actitud es que el orden de sus prioridades es el siguiente: El afán por subirse el sueldo y garantizarse el futuro ocupa el primer lugar. El segundo lugar de su interés corresponde al gusto de llamarse corruptos unos a otros. Cabe pensar que esas dos actividades deben de ser agotadoras, puesto que poco más se ve que hagan, salvo a algún diputado al aún le quedan fuerzas para protestar porque alguien les ha llamado parásitos.
Los políticos suelen ser muy hábiles haciendo propaganda, eso sí. Por ejemplo, la que hacen para animar a la gente a dar sangre. Es muy tentadora. Pero ellos parecen estar inmunizados para esta clase de tentaciones. Yo suelo dar sangre siempre tengo tiempo, este año he conseguido ir todos los meses. Nunca jamás he coincidido con un político y no será porque hay pocos de ellos en Valencia, por lo que estadísticamente es difícil. Lo que ocurre, probablemente, es que no van. Ellos tienen cosas muy importantes en qué pensar. Por eso, están bien cartas como la citada, para recordarles que hay gente que sufre y que precisa que se le preste atención y apoyo.

domingo, 25 de enero de 2009

¡Sangre!

Sin los actos altruistas la humanidad hubiera perecido hace tiempo, el egoísmo no conduce nunca a nada bueno. Winston Churchill supo verlo así: La falla de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes. Dar sangre es un acto altruista de enorme importancia. Como dice el lema, “dar sangre es dar vida”. He visto que algunos donantes sufren cuando dan, porque resulta difícil encontrarles la vena, o porque, por motivos que desconozco, sufren mareos u otras dificultades y a pesar de todo vuelven. Lo habitual, no obstante, es que no haya ningún problema.
El donante es el rey, según reza en los decálogos al uso. O sea, que esa es la teoría y esa debería ser la realidad. Un donante es alguien que sacrifica parte de su tiempo con el fin de ayudar a otros a que vivan. Al menos momentáneamente ha superado su egoísmo y si lo ha hecho una vez cabe esperar que pueda hacerlo más, dando sangre de nuevo o de cualquier otro modo. Goza además de una cierta superioridad moral, puesto que la sangre que regala puede servir para curar a quien ha tratado por todos los medios de perjudicarle. Es evidente pues que la donación de sangre estimula el civismo y ayuda a consolidar la humanidad. Pero se da poca sangre.
La política es, teóricamente, un servicio público, aunque lo que hacen los políticos españoles es crear problemas, en el intento de tener excusa para perpetuarse en sus puestos y esquilmar las arcas públicas. Para compensar esto y hacer algo realmente útil, nuestros políticos deberían hacerse donantes de sangre y además hacer publicidad de ello, con el fin de convencer al mayor número posible de personas.
Es fácil imaginar que el día en que estuviera anunciada Soraya acudiría una multitud. Más que el día en que le correspondiera a María Teresa, la doña, por supuesto. El día de Zapatero acudirían todos los de su gremio. Y el de Rajoy, se lo pensarían “¿voy o no voy?” Los que tuvieran que coincidir con González Pons llevarían tapones para los oídos y aspirinas, por si aquéllos no fueran suficientes. Quienes coincidieran con Maleni se harían previamente un seguro de vida y acudirían con casco y salvavidas.

'Casi nunca'
'Veinte Grandes Fraudes de la Historia'
'Razón y desencanto'
'Las fosas de Franco'
'Bambalinas de cartón'
'Amnistía Internacional'
'¿Tienen los animales que lavarse los dientes?'
'Arrasando con el corazón'

jueves, 5 de julio de 2007

¿Conviene regular las religiones?

No es que las costumbres sean leyes, es que a veces son más fuertes que las leyes, o por lo menos así se desprende del comportamiento de algunos prelados que no terminan de comprender que su misión es pastoral y ejemplar (por aquello de dar ejemplo), y no legislativa como parecen creer, o ejecutiva, como sin duda quisieran. Conviene hacer notar que no sólo hay que fijarse en los cardenales bravucones como Cañizares, que ojalá se vaya a Roma, también hay religiosos humildes que hacen una impagable labor.
Creo que es bueno y beneficioso que el Estado proteja, subvencione y aliente a las religiones, porque en general buscan potenciar las mejores características humanas en sus seguidores. Sin embargo, también es cierto que generan mucho fanatismo y los fanáticos son fácilmente manipulables. Por tanto, hay que tener mucho cuidado también. Convendría legislar los límites entre los que pueden desenvolverse las religiones, porque ahora mismo hay una enferma muy grave, Testigo de Jehová, que rechaza una transfusión de sangre. No se puede consentir que se suicide nadie legalmente. Quien quiera hacerlo que recurra a los métodos tradicionales. Pero el suicidio está prohibido y, por tanto, las leyes no deberían permitir que nadie se negara a recibir un tratamiento médico que puede salvarle la vida. La ñoñería de los legisladores alcanza a veces cotas inimaginables. Por ese camino, alguien puede inventar una religión que lleve a tomar veneno todos los días. Con ello no pretendo desprestigiar a los Testigos de Jehová, de quienes me han dicho que tienen cosas muy admirables, sino hacer ver que no se puede admitir todo. Pueden estar seguros de que si el Estado les obliga a recibir la transfusión no se van a condenar por ello y en cualquier caso los políticos podrán tener la conciencia más tranquila. Un Testigo de Jehová puede hacer muchas más cosas por sus semejantes si está vivo que si muere. No es la única religión que tiene excesos que conviene parar.

lunes, 18 de junio de 2007

Digamos no

Un columnista de Las Provincias ha tenido la afortunada idea de sacar a relucir a Sócrates y de su artículo, que recomiendo leer, transcribo este párrafo:
Le dirá a Critón que “no se debe responder con injusticia, ni hacer daño a hombre alguno, ni aun en el caso de que recibamos de ellos un mal, sea el que fuere”.

La evolución es un hecho, pero quizá tenga distintas velocidades. Por ejemplo, en nuestro tiempo se premia y alaba a personajes, generalmente ricos, que con el ritmo de evolución que llevan tardarían miles de años en llegar al nivel de Sócrates. El dinero sigue siendo el dios más venerado.
En el mismo ejemplar del citado diario se cuenta que un hombre, enfadado porque su vecina de dos pisos más arriba le había ensuciado los cristales al regar las plantas, le vertió salfumán por debajo de la puerta, como venganza. Es decir, algunos no desentonarían si vivieran en Atapuerca.
También cabe catalogar como prehistórico a un personaje del que me da cuenta Marina Parés. El egoísmo, esa maldición cuando es exagerado, es una prueba de inmadurez y de retraso evolutivo. Hay personas, y este es el caso, que sólo piensan en sí mismas y para lograr sus objetivos no dudan en engañar, pisotear a los demás y usurpar lo que no les corresponde. Son capaces de aprovecharse del esfuerzo que otras personas han hecho para paliar el dolor de otros que sufren injustamente. Son lobos con piel de oveja. Hay que decirles que no. Son incapaces de darse cuenta de que si todos hiciéramos igual el mundo se habría acabado ya. Se burlarían de Sócrates si lo vieran y lo tildarían de idiota. Disfrutan bebiéndose la sangre dequienes han dado su vida por un mundo más justo. No se dan cuenta de que al inficionar asociaciones altruistas quitan la fe, o queman las esperanzas, de aquellos que las necesitan.