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martes, 28 de octubre de 2014

La sorpresa de Esperanza Aguirre

La buena de Esperanza Aguirre se ha hecho la sorprendida y trata de desmarcarse de lo que ha salido a relucir con la macrorredada. Si fuera una persona responsable se daría cuenta de que todo eso le afecta directamente, porque tenía la obligación de fijarse bien en las personas que elegía para desempeñar los cargos y de vigilar su comportamiento posteriormente.
Lo correcto, si respetara a los ciudadanos sería que dimitiese y se apartase de la política, pero por lo visto su intención es la de tomar el pelo a la gente y continuar con su cuento.
Viene a cuento recordar un episodio suyo en el caso Gürtel. Llegó un momento en que la situación del alcalde de Boadilla, Arturo González Panero, conocido como El Albondiguilla, se volvió insostenible y sólo le quedaba la opción de dimitir. Le habría sucedido en la alcaldía María Jesús Díaz Pérez, la primera teniente de alcalde. Pero González Panero le dijo a Esperanza Aguirre que si no dimitía primero María Jesús él tampoco lo haría. Se daba la circunstancia de que María Jesús era la única de toda la lista del PP en ese ayuntamiento que no estaba en el Sumario del caso, ni en la escuchas. Esa exigencia del entonces alcalde estaba fuera de lugar y Esperanza Aguirre no debió aceptarla, ni tomarla en consideración. Debería haberle dicho a González Panero lo que éste merecía escuchar. Pero lo que hizo fue telefonear a María Jesús Díaz Pérez y decirle escuetamente: o dimites o te destituyo.
¿Qué complejos razonamientos pudieron llevar a Esperanza Aguirre a tomar esta decisión? ¿Cómo pudo ser tan dura y tajante con una persona que a pesar de haber desempeñado un puesto de tanta responsabilidad en el ayuntamiento de Boadilla no se ha visto involucrada en ningún momento en el caso?
No tiene sentido que se haga la inocente en este nuevo caso de corrupción.

sábado, 12 de julio de 2014

El irracional odio a Esperanza Aguirre

Esperanza Aguirre no me cae bien por muchas razones, pero sobre todo por una: destituyó a mi amiga María Jesús Díaz Pérez de forma injusta cuando le correspondía ser alcaldesa de Boadilla del Monte. María Jesús Díaz Pérez no está en el Sumario del Gürtel, ni aparece en las escuchas, ni tiene nada que ver con el caso. Era la primera teniente de alcalde cuando dimitió el alcalde.
Aclarado lo anterior, he decir que su reacción ante la querella que dicen que le van a poner me parece la más adecuada. Si no recuerdo mal, ha manifestado que si el querellante se limita a pagar el acto de conciliación y da el resto de lo recaudado a las víctimas del terrorismo acudirá para retractarse de lo dicho anteriormente y que motiva la querella, puesto que el querellante habrá demostrado que no está con los terroristas, sino con las víctimas.
Algunas de las reacciones que ha suscitado esta respuesta no tienen nada de racionales. En ellas prima el odio contra Esperanza y una cosa es que no se esté de acuerdo con ella y otra que se la odie.
Todos aquellos que desean que las víctimas del terrorismo sean preteridas y olvidadas, los que tratan de desautorizarlas y deslegitimarlas (como si fuera posible eso, como si se pudieran deshacer los efectos de una bomba lapa), enseguida hablan de los crímenes del franquismo que, según ellos, el PP no quiere condenar. ¿Por qué no hablan de los crímenes a secas? Todo crimen es execrable. Toda injusticia es condenable. ¿Son justos los que pretenden pasar por encima de las víctimas del terrorismo? ¿Son justos los que pretenden olvidar que hay cientos de crímenes de ETA por resolver? ¿Son justos los que olvidan que la Ley de Amnistía fue una reivindicación de la izquierda y Marcelino Camacho su mejor defensor? ¿Son justos los que olvidan que gracias a esa Ley de Amnistía salieron muchos etarras a la calle y volvieron a matar?

lunes, 21 de junio de 2010

John Julius Reel y la suerte

En un artículo publicado en el Diario de Sevilla, dentro de la serie “La Sevilla del guiri”, John Julius Reel, explica que los estadounidenses recelan de la suerte, para ellos todo depende del esfuerzo. Si alguien fracasa, no lo atribuye a la suerte, sino que piensa que es demérito suyo. Este modo de pensar viene muy bien a la nación porque todos los ciudadanos, o casi todos, se esfuerzan lo indecible por alcanzar el éxito.
Vistas las cosas con realismo, pensar que quien ha tenido un éxito rotundo no debe nada a la suerte y que quien fracasa lo ha hecho exclusivamente por su culpa, me parece ingenuo en el primer caso y extremadamente cruel en el segundo. En la vida de una persona influyen muchos factores, la mayor parte de los cuales no se pueden controlar. Para que alguien triunfe de modo total tienen que darse una serie de circunstancias, todas favorables. Muchos se quedan a un paso del triunfo, por algún pequeño detalle que ha fallado, sin que se pudiera evitar. Otros sufren una catástrofe, estando también en la más absoluta de las indefensiones. Un ejemplo ilustrativo de cómo surgen factores con los que en un principio no se contaba es el de María Jesús Díaz Pérez, que tras la dimisión del anterior alcalde de Boadilla del Monte, debió pasar a ser la nueva alcaldesa. Sin embargo, el alcalde saliente exigió, para dimitir, que le sucediera otro de los concejales y la dirección del partido, sorprendentemente, accedió. ¿Qué podía hacer María Jesús contra eso? Según informa El País de hoy, el nuevo alcalde también está implicado en la trama que hizo dimitir al primero, cosa que no ocurre con María Jesús. O sea que hizo todo lo que pudo, se comportó con honradez y no tuvo el premio merecido, que no era otro que el de servir a su pueblo en el puesto de mayor responsabilidad.
En lo que respecta a España, John Julius Reel, está en lo cierto. Aquí se utiliza la suerte de un modo excesivo, pero tiene una explicación. En Estados Unidos el esfuerzo, la valía personal y la preparación tienen mucha importancia. Lo que tiene importancia en España, en cambio, es la “disponibilidad”. El decirle al jefe siempre que sí y tener la suerte de que otros no lo hagan con más gracia. Se ve claramente en la política, en donde todos los ministros y todos los consejeros son especialistas en aplaudir a sus jefes. Y se ve en los consejos de administración, en los que todos aprueban las propuestas del presidente. Lo de España, lógicamente, quita moral al trabajador. Para aumentar la productividad habría que imitar hasta donde fuera razonable el modo de pensar de los estadounidenses.
'Homero, Ilíada'
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'