viernes, 11 de agosto de 2017

Dicen que han pillado al Rey emérito

Qué lo van a pillar, él va a la suya, sin que le importen lo más mínimo las consecuencias de lo que haga. No me extrañaría nada que Luis María Anson, de la RAE, como no se cansa de repetir, lo defienda.
Total, si es capaz de decir burradas tan gordas como la de que Felipe González ha sido el mejor estadista español del siglo XX, ¿por qué no tendría que justificar a Juan Carlos I? Ya le atribuye el mérito de la Transición, aunque para ello tenga que cometer la injusticia de relegar a un segundo o tercer término al verdadero artífice, que la llevó a cabo con gran riesgo y alto coste.
Para saber quién fue Don Juan es mejor leer a Juan Eslava Galán que a Luis María Anson. Entonces uno se entera de sus andanzas en Estoril, etc.
Don Juan le entregó su hijo a Franco como rehén, aunque esta palabra no figure en los acuerdos oficiales. Haber crecido fuera del afecto familiar le impidió a Juan Carlos I heredar las aficiones del padre, quizá con más éxito, porque eso de tener la corona...Parece ser que sus aficiones nos han salido muy caras a los españoles. No obstante, hace bueno ese artículo constitucional que dice que es irresponsable.
Ha estado a punto de cargarse la Monarquía, a pesar de que todo el mundo ha estado encubriéndolo, pero al final ya era tan escandaloso lo que hacía que no había modo de taparlo. A su familia sí que la ha podido romper en pedazos y ahí parece que no hay arreglo.
Felipe VI está tratando de recuperar para la Monarquía el prestigio perdido, pero mientras su padre ande por ahí lo va a tener difícil, porque tiene un egoísmo tan subido de tono que no se entera de nada más.


jueves, 10 de agosto de 2017

El ‘gracioso' Echenique



Las víctimas del terrorismo, a pesar del estado en que la banda las ha dejado a muchas de ellas, conservan la dignidad. Es decir, la banda les ha podido quitar muchas cosas, pero otras, las más importantes en una persona, no.
Y aquí tenemos a Echenique que juega a dos cosas, hacerse el gracioso y dar lástima. Lo segundo lo consigue mejor que lo primero, pero por sus limitaciones morales, no por lo que quiere.
He sacado a relucir a las víctimas del terrorismo precisamente porque a él, a la vista del partido al que está adscrito, no debe de tenerles mucha simpatía. Es más, quizá se ría mucho con los chistes que les hacía Zapata.
Da la impresión de que este Echenique se pasa la vida espiando a los políticos del PP, a la espera de que alguno de ellos diga algo que le permita hacerle una gracia de las suyas. Le tocó el turno a Andrea Levy: «Yo te entiendo, Andrea Levy. A mí Oliver y Benji me hicieron delantero centro y también se me ríen cuando lo cuento. ¡Ánimo, camarada!».
Le brindo algo, aunque su autor no sea del PP, infinitamente más adecuado para el choteo: «He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos». Ahí queda eso, a ver quien supera esa cursilada. Y esto sí que tiene mucha gracia, no conozco a nadie que tras leerlo no haya soltado una carcajada.
No sé si Andrea Levy es revolucionaria, o no lo es, o se lo cree sin motivos. Tampoco me importa, pero sé que dónde impera la sinrazón es revolucionario defender la razón, y ahí te quiero ver, Echenique, defendiendo la razón en ese paraíso de la sinrazón que es Podemos.
Claro que para eso hay que saber llegar hasta la razón.
Seguramente, las hordas han reído la ‘gracieta’ de Echenique y se han lanzado a la yugular de su víctima, pero eso ya lo explicó Pío Baroja cuando hizo referencia al mono y al cerdo.

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miércoles, 9 de agosto de 2017

Leer libros sobre la guerra

Es muy recomendable leer libros sobre la guerra, más que nada para ver si nos despabilamos de una vez por todas y nos damos cuenta de que eso no debería volver a ocurrir nunca jamás.
Dicho lo anterior a la vista de ciertas actitudes contemporáneas, que pretenden ganar la guerra, o, más bien, derrotar a Franco decenios más tarde de su muerte. Eso es lo mismo que dar la vuelta a un vaso y pretender que no caiga el agua.
La misión de los políticos es una y la de los historiadores es otra, aunque hoy en día se puede pensar que la función de los políticos es gastar el dinero de forma inútil y la de muchos historiadores, sobre todo los nacionalistas, inventar fábulas.
Pero hay otros profesionales del ramo que investigan los hechos históricos a conciencia, buscando fuentes originales y todos los testimonios que pueden conseguir, para tratar de desentrañar lo sucedido.
Uno de estos historiadores es Joaquín Riera, que ha estudiado la guerra desde la óptica de la gente de a pie, y el resultado ciertamente es aterrador. Uno se imagina a aquellos trabajadores del campo, obligados a ir a una guerra que no les concernía, ni les convenía bajo ningún concepto.
Aparte de eso, estaban los grupos de bandoleros que campaban a sus anchas y torturaban y mataban. La guerra saca a relucir lo peor de las personas y la gente de paz estaba en sus casas temiendo todo el tiempo por sus vidas y la de los suyos.
Pero también hay personas virtuosas, que se ven obligadas, por su propia virtud, a actuar con heroísmo, porque hay cosas que no pueden ver y menos consentir. Que luego se les reconozcan sus méritos es otro cantar.
Este historiador, Joaquín Riera, se ha servido de uno de estos héroes para exponer sus conclusiones. Su libro se titula ‘La Guerra Civil y la Tercera España’.

martes, 8 de agosto de 2017

Creo que Rosa Díez tiene razón

Pero antes de entrar en materia creo que es procedente poner aquí algunos párrafos de la columna de hoy de Luis María Anson:
«Solo Rosa Díez  tuvo en su día un atisbo de llevar adelante la ley que sanara la enfermedad del derroche y el abuso. En síntesis, esa ley diría: "Ningún partido político, ninguna central sindical puede gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados".»
Antes había dicho: «De los 700.000 funcionarios de 1977 se ha pasado a 3.200.000 empleados públicos».
Son cuestiones a tener en cuenta que preocupan más a Rosa Díez que a Pedro Sánchez, todo hay que decirlo. Ahora todo el mundo añora a la otrora lideresa de UPyD, pero en su día, cuando puso patas arriba el sistema, con iniciativas reales y nada demagógicas, la orden era darle leña al mono, y en cumplirla se afanaron muchos periodistas independientes, y se justificaron al modo que explica Cervantes: «Cubre el traidor sus malas intenciones/ con rostro grave y ademán sincero,/ y adorna su traición con las razones/ de que se precia un pecho verdadero.».
Lo que le interesa a Pedro Sánchez es echar a Rajoy, fundamentalmente para ponerse él. Con tal de cumplir este objetivo sería capaz de aliarse con Jack el Destripador, con Lenin, con Pablo Iglesias, con Stalin, con Puigdemont, con Otegui, con Junqueras, con quien sea.
Rosa Díez ve conexiones entre Pedro Sánchez y Nicolás Maduro. Yo también las veo. Pedro Sánchez se lleva muy bien con Pablo Iglesias, cuyas ideas sobre economía ponen los pelos de punta a quienes saben del asunto. Y ya se ve la situación en que ha dejado su tan querido chavismo a Venezuela. Es imposible que Pedro Sánchez desconozca la vinculación de Podemos con el gobierno de Maduro y con los gobiernos de la zona en los que el chavismo tiene influencia.


lunes, 7 de agosto de 2017

Los catalanes deberían votar

Habría que preguntarles qué dos lenguas, de entre la catalana, la inglesa y la española, desean que estudien sus hijos.
Seguramente hay catalanes que puestos a elegir entre lo que más conviene a sus hijos o tratar de prolongar artificialmente la vida de una lengua, optan por lo primero.
Hay que añadir que el modo en que se está tratando de proteger a la lengua catalana, imponiéndola por la brava puede generar el efecto contrario, es decir, que probablemente acelerará su desaparición, aunque esto no importa a los sinvergüenzas que gobiernan en Cataluña, que sólo miran por su propio provecho.
Igualmente hay que tener en cuenta que no es probable que Adán y Eva se entendieran en catalán, como parecen sugerir todos esos historiadores y lingüistas a sueldo de la Generalidad Catalana, y que todas las demás lenguas del mundo se derivan de la catalana, porque no se deriva ninguna, sino que más bien es ésta la que deriva de otra, lo cual explica que algunos giros o palabras suyas recuerden a la lengua francesa.
Es decir, la Constitución podría permitir ciertos refrendos o consultas populares, que tendrían mucha lógica y bastante utilidad.
Se les podría preguntar a los catalanes si les parece correcto que destine tanto dinero de los impuestos a subvencionar medios afines, lo cual dio como resultado algo tan ridículo como el editorial conjunto, que seguramente redactó Juliana. A lo mejor los catalanes preferirían que ese dinero se destinara a mejorar la sanidad pública y eliminar las listas de espera.
Puede darse el caso, por otra parte, que el dinero que se dedica a establecer y mantener embajadas por el mundo se emplease en mejorar la Educación Pública.
O que todo el producto de los impuestos destinado a colonizar culturalmente a las Baleares y al Reino de Valencia revirtiese en servicios para los catalanes.
Es decir, el gobierno catalán va a lo suyo y los ciudadanos le importan muy poco. 

domingo, 6 de agosto de 2017

Manifestación en Galdácano

Un etarra, Pedro del Hoyo Hernández, murió en la cárcel, que es el lugar en el que deberían morir todos los etarras, siendo indistinto que la causa de la muerte sea el infarto o cualquier otra enfermedad natural. El mejor freno contra ETA, y quizá el único, es Covite, esa asociación que cuida únicamente los intereses de las víctimas del terrorismo, que somos todos, porque los etarras quisieron aterrorizarnos a todos y condicionaron y siguen condicionando la vida política de España. Pero necesita mil suscriptores, a diez euros al mes, y no los tiene. Si tuviera dos mil podría hacer más cosas.
Quienes sienten ganas de vomitar cuando leen o escuchan las declaraciones de Otegui, o de cualquier otro etarra, deberían entrar en la web de Covite, pinchar en el apartado Ayúdanos y suscribirse. Por el bien de España, para impedir que nos acostumbremos a la vileza, a la abyección, a la indignidad.
Quizá hayamos venido al mundo a cumplir una misión. La de algunos, como los que se manifestaron en Galdácano, como los vecinos de Andoáin que no mandan cartas al buzón de Joseba, como los de Alsasua que se solidarizan con los cobardes agresores de los guardias civiles y sus parejas, y como otros muchos miserables, es la demostrar el alto grado de miseria moral al que es capaz de llegar el ser humano.
Como dijo Pío Baroja, el hombre está un milímetro por encima del mono, cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
La legislación española es muy blanda con los etarras. Si existiera la cadena perpetua nos habríamos ahorrado muchos atentados y seguramente todos los ridículos, porque no habría habido negociación alguna con la banda, ni huelgas de hambre. Cadena perpetua pura y dura, nada de revisable. Si algún etarra optara por colaborar con la justicia y ayudara a esclarecer los atentados pendientes, habría que aplicar alguna suerte de indulto razonado y con condiciones.

sábado, 5 de agosto de 2017

Mi peluquero de peluqueros

Días atrás fui a mi peluquería de peluquerías a que me cortaran el pelo. Mi peluquero de peluqueros cogió las tijeras de tijeras y se puso manos a la obra.
Cuando supo que le llamaba peluquero de peluqueros protestó. Es rara la vez que corta el pelo a otro peluquero, se apresuró a informarme. Es obvio que el hombre tiene entre sus saberes el de cortar el pelo, pero no está al día en cuanto a lo políticamente correcto. Pero ese detalle también contenía una información valiosa para mí. No está como una cabra. Es aconsejable ponerse en manos de un peluquero que conserva la cordura. No creo que sea prudente dejar que le corte a uno el pelo, o que le afeite, un Puigdemont, un Cucurull, un Junqueras, o un Espot.
Hay que tener en cuenta, también, que conservar el juicio no es fácil. Tiempo atrás, era palpable y evidente que Zapatero nos llevaba a la ruina y la gente le seguía apoyando y votando y hasta que la catástrofe no alcanzó magnitudes considerables no hubo modo de despegarlo de la poltrona. Y antes de eso hubo una guerra que pudo y debió haberse evitado, pero como no se actuó así, sino en plan matón, sobrevino una desgracia cuyas consecuencias todavía perduran. Parece que no ha servido de lección, pero el peluquero no tiene ninguna culpa, hace su trabajo, vota, quizá bien o acaso mal, o a lo mejor no vota, pero el mal lo hacen otros, los que manejan o quieren manejar sus impuestos y los míos.
La economía española ya no es la que dejó Zapatero, sino que ha mejorado mucho. Zapatero se ha ido a Venezuela, a apoyar a Maduro y hacer creer lo contrario. Su sucesor también apoya a Maduro, lo prueba su cercanía con el coletas. Sánchez parece decir que el malo no es Maduro, sino Rajoy.